Debacle para el turismo mundial

  • El sector, que sostuvo la economía española tras el crac de 2008, alerta de la dramática caída del empleo.

    Cuando en 2008 estalló la burbuja inmobiliaria, la principal red que sostuvo una economía en pedazos fue el turismo. Pero el frenazo de los viajes como consecuencia del coronavirus ha parado el motor turístico. Los únicos hospitales activos son los que acogen a enfermos. Y en cuanto al resto, lo ilustra bien el mensaje de la dirección de clientes de Iberia a su clientela: "La realidad actual, nuestra y de todas las aerolíneas del mundo, es que prácticamente no tenemeos adónde volar". La compañía lo notificó poco después de anunciar una suspensión de empleo para 13.900 personas, de un total de 17.000. Los expedientes de regulación temporales han ido cayendo como fichas de dominó.

    El golpe es global. La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimó la primera semana de marzo que la cantidad de viajes internacionales podría bajar hasta el 3% este año, lo que se traduciría en 44 millones menos. Pero la propia OMT admite que esta estimación se verá totalmente desbordada por una realidad incierta. El sector reclama ser tenido en cuenta en todo plan de recuperación.

    Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, en sus siglas en inglés), la pandemia se traduce en una destrucción diaria de un millón de empleos. Para comprenderlo, hay que recordar la transversalidad del turismo. No solo afecta a establecimientos hoteleros y a compañías aéreas, sino a operadores turísticos, agencias de viajes, guías, plataformas de intermediación, personal de aeropuertos, cruceros, conductores de taxis y vehículos de alquiler, servicios de limpieza, restaurantes, bares y un largo etcétera.

    El 80% de los actores del sector lo constituyen pequeñas y medianas empresas (pymes) y es difícil saber hasta qué punto y a qué velocidad puede evolucionar el movimiento de personas y la percepción de riesgos incluso cuando acabe la pesadilla.

    Austeridad y recesión

    La primera alarma sonó en China, porque sus visistantes son los que más gastan. En 2003, el gigante asiático suponía solo el 3% del gasto de los viajeros internacionales y en cambio hoy representa el 20%, según las estadísticas de la OMT, que hasta ahora auguraba una década feliz. En la última feria Fitur, la organización pronosticaba un crecimiento sostenido del 2,9% (de media) entre 2020 y 2030. Es cierto que, después del 11-S, en 2001, y del batacazo de la crisis financiera, sobre todo en 2008 y 2009, el sector siempre ha logrado recuperarse, pero la situación actual es insólita, por su globalidad.

    El sector es crucial para España: en 2008 era el 10,5% del PIB; en 2017, casi el 12%

    Para España, la situación del sector es especialmente delicada. Con 83 millones de visitantes anuales, el país no solo es la segunda potencia turística mundial, por detrás de Francia, sino que el turismo ha ganado peso en el producto interior bruto (PIB) desde la crisis anterior: en el año 2008, esta actividad aportaba el 10,49% al PIB, mientras que en 2018, el porcentaje había aumentado hasta rozar el 12% , según los últimos datos comparados de la OCDE. No hay ningún otro país europeo cuya economía dependa tanto del turismo, que en España emplea a 2,65 millones de personas. "La lentificación, y parón en algunos casos, del turismo, tendrá consecuencias muy negativas para EE UU y China y será peor aún para algunos países europeos como España, Grecia e Italia", opina John Plassard, especialista de inversión de Mirabaud sobre el impacto del coronavirus en el turismo.

    El lobby Exceltur habla de "cataclismo". Para el sector, que ya ha perdido la Semana Santa, se queda corto el primer paquete de ayudas de 400 millones de euros. Si la crisis se alarga cuatro meses, baraja pérdidas más de 33.000 millones. Los primeros datos de coyuntura, correspondientes a febrero, acusan la cancelación del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona. Son solo el principio.

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