El futuro es Fintech // Atención, bancos: vienen e-curvas

  • Febrero 2017

    El sector financiero vivirá en la próxima década un cambio mayor del que ha vivido en el último siglo.

    El futuro es Fintech
    Susanne Chishti y Janos Barberis
    Deusto
    Barcelona, 2017
    páginas: 290. Precio: 23,95  €

    No se trata sólo de que las entidades que no sepan entender e integrar los usos de las nuevas tecnologías que harán los millenials y la generación Z, pueden acabar superadas o incluso fuera del mercado. Se vislumbra ya una guerra entre los propios bancos, cada vez más tecnificados, y nuevos actores que no son bancos tradicionales, sino los gigantes tecnológicos que conocemos, incluidos los Apple, Google y Facebook de turno, más una interminable lista de pequeñas start up especializadas en Fintech que ofrecen medios de pago y servicios financieros. 

     

    MEJOR SERVICIO MÁS BARATO

    Cuando hablamos de Fintech hablamos de empresas que emplean nuevas tecnologías de la información y comunicación para ofrecer servicios financieros normalmente de manera más rápida, de modo que se conviertan en una experiencia mejorada para el usuario y, por supuesto, a un coste menor. Como la cultura de la innovación está tan arraigada en estas empresas, el abanico de servicios que ofrecen pueden acabar concibiéndose una especie de “suministros” básicos, hasta el punto de subir un peldaño más: la protección de seguridad respecto de los datos privados del cliente.

    El futuro es Fintech es, en este sentido, un compendio de artículos de personas que están metidas hasta arriba en este nuevo mundo y pretende funcionar como una guía para entender la revolución tecnológica en ciernes. Coordinado por Susanne Chishti y Janos Barberis, el hecho de que el libro incluya hasta 85 aportaciones clasificadas por bloques facilita al lector elegir los artículos que más le interesen según el tema.

    Los escritos abordan las tendencias generales en la tecnología financiera y la actitud de la banca respecto a la colaboración con los nuevos actores, que a veces se parece más a intentos de absorción (o incluso a la guerra frontal).  

    Otros abordan los países y ciudades que se están tomando especialmente en serio la actividad de las Fintech, empezando por Londres, que añade una nueva dimensión Fintech a su dimensión de hub financiero y de hub tecnológico; pero también Holanda, India, Singapur, Viena y Luxemburgo. 

    La oportunidad de la inclusión financiera para sectores sociales vulnerables es un aspecto interesante que no suele tratarse y que cuenta con su capítulo, aunque el hecho de que exista una revolución en las finanzas no necesariamente la garantiza. 

    Más se ha hablado ya de la financiación colaborativa de proyectos y de las criptomonedas (divisas encriptadas como el bitcoin). El libro entra en ello en relación con las Fintech, y tambien en la posibilidad de que el dinero físico deje de existir.

    SIN ÉTICA, LOS MISMOS ERRORES Resultaría muy difícil para un principiante en una empresa perder un millón de dólares en un día, salvo quizá si quemase el edificio... Pero en una sala de inversión podría perder esa suma en 10 segundos

    Uno de los aspectos interesantes que plantea El futuro es Fintech es el de la ética. Uno de los autores, Huy Nguyen Trieu, director gerente en Citi y autor de Disruptive Finance, escribe sabias reflexiones. “Resultaría muy difícil para un recién licenciado unirse a una empresa de consultoría y perder un millón de dólares en un día, salvo quizá si quemase el edificio… Ese mismo licenciado en una sala de inversión podría perder esa suma en diez segundos”. Este mismo autor echa en falta en las 16 webs de Fintech que ha analizado que exista un apartado sobre valores o ética. 

     

    CRECER AL 200%

    En todo caso, sin ética, las nuevas finanzas parecen condenadas a repetir las mismas equivocaciones que las finanzas que tan bien conocemos, y que no son ajenas al nacimiento de las propias Fintech, pues éstas emergen de la crisis financiera y “la rabia de la gente”.

    En menos de una década, este nuevo sector está ganando tamaño a un ritmo vertiginoso. Según los datos de la firma CB Insights, las Fintech atrajeron, sólo en el año 2014, 12.200 millones de dólares en capital que buscaba inversiones en oportunidades de crecimiento, y la financiación de un año para otro ha ido aumentado del orden del 200%. 

    A principios de 2015, el presidente ejecutivo del BBVA, Francisco González, llegó a decir que la mitad de los bancos de todo el mundo desaparecerían como consecuencia de la ruptura digital del sector. Warren Mead, socio director de Challenger Banks y responsable de KPMG de Global Co-Lead Fintech, concede que, a resultas de la crisis financiera, la credibilidad de la banca se ha visto “mermada” y que González puede tener razón. 

    Aun así, añade: “Los bancos más preparados para el futuro no sólo sobrevivirán a la invasión de la disrupción digital, sino que prosperarán con nota a medida que estos competidores basados en la Fintech adquieran impulso”.

    ¿Por qué? Los pesos pesados tradicionales tienen sus ventajas: una enorme base colectiva de clientes y de datos. Deberían saber convertirse en app stores financieras, fuente de las mejores soluciones financieras globales, incluso también de otros proveedores (desde cargar un monedero electrónico de Starbucks a tomar dinero prestado de otros pares a través de Ratesetter, o hacer un pago internacional usando Transferwise, por citar algunos ejemplos). 

    Como conclusión, os dejo el título de uno de los artículos de El futuro de la Fintech: “El banco ha muerto, ¡larga vida al banco!”.

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    Los artículos que componen el dossier son:

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