Petróleo: se acaba la fiesta

  • Tras dos años de caídas, el precio del crudo vuelve a subir y presiona al alza la inflación. 

     

    España cerró el año 2016 con una tasa inflación del 1,6%, su nivel más alto desde julio de 2013.  El rebrote de los precios tiene un responsable claro: el encarecimiento de los carburantes debido a la fuerte subida del petróleo en los mercados internacionales.

    El bajo nivel de los precios del crudo fue —junto a la rebaja e los tipos de interés, la depreciación del euro y la alta afluencia de turistas— uno de los vientos de cola que ayudaron a la economía española a emprender la recuperación tras la Gran Recesión. La fiesta parece haberse acabado.

    El coste del petróleo ha estado sometido a grandes altibajos desde el estallido de la crisis financiera, en 2008. Marcó su máximo histórico en verano de ese año, cuando el barril de Brent llegó a superar los 140 dólares, y tocó fondo a principios de 2016 al caer por debajo de los 35 dólares, una bajada del 75% en cuatro años. Desde entonces y hasta mediados de enero pasado había subido más del 50%. 

    Al cambio de tendencia ha contribuido decisivamente la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de reducir la producción en 1,2 millones de barriles al día a partir del 1 enero. Es la primera vez en ocho años que el cartel petrolero decide frenar las exportaciones para provocar un repunte de los precios. 

    De continuar dicha progresión, existe el riesgo de que la  tasa de inflación supere con creces los pronósticos del Banco Central Europeo (BCE) del 1,3%  en 2017 y del 1,7% en 2018, ya de por sí cercanos al 2% marcado como tope por su Consejo de Gobierno. Una intensificación del rebrote inflacionario aumentaría aún más la presión por una subida de los tipos de interés, una medida que podría ralentizar el ritmo de la recuperación económica. El último boletín del Banco de España advierte de que la inflación podría superar holgadamente el 2% en España durante los primeros meses del año debido al alza del crudo, aunque los expertos de la institución subrayan que el repunte será “fundamentalmente transitorio”.

    La recuperación de los precios es una excelente noticia para los países productores, pero puede tener consecuencias negativas en las economías de naciones como España, que importa prácticamente el 100% del petróleo que consume. Además de erosionar la balanza comercial, el repunte del crudo encarece los costes energéticos de las empresas, los particulares y las administraciones. De hecho, los consumidores españoles ya han comenzado este invierno a gastar en gasolina y combustible de calefacción un dinero extra que podrían dedicar a otros fines. La apreciación del dólar frente al euro también ha contribuido a engordar la factura petrolera española, pues el crudo se paga siempre en divisa estadounidense. El Gobierno español tendrá que revisar las cuentas públicas si los precios  continúan al nivel con el que comenzaron el año, pues el plan presupuestario para 2017 enviado a Bruselas prevé un coste medio de 50,2 dólares el barril. 

    Los precios del petróleo y la fortaleza de la economía están estrechamente vinculados. Durante períodos de depresión como el vivido en los años posteriores a 2008, la drástica caída de la demanda hace que el coste de los hidrocarburos se desplome. Al producirse una recuperación de la actividad, como ha ocurrido en los últimos meses, el aumento de la demanda presiona al alza los precios. 

    La inflación puede superar el cálculo del BCE

    El Gobierno deberá revistar sus cuentas

    El informe de enero de la Administración de Información Energética de EE UU (EIA) vaticina que el barril de Brent se  pagará a un precio medio de 56 dólares durante el año, siempre que no empeore la situación geopolítica y la demanda mundial se mantenga.  En apoyo de sus pronósticos, la EIA subraya que sigue habiendo sobreoferta de crudo en el mercado y que algunos países que no pertenecen a la OPEP pueden aprovechar la ocasión para aumentar las exportaciones y compensar así las pérdidas sufridas durante meses de bajos precios, lo cual contribuiría a frenar mayores subidas. Un sondeo efectuado por la agencia Reuters entre 5.000 profesionales del sector, indica que el precio del Brent oscilará entre 55 y 60 dólares durante 2017 y entre 60 y 65 dólares durante 2018, para subir hasta 70 dólares a finales de la década.

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