Andreu Missé

  • Socio fundador de la revista Alternativas Económicas. Ha desarrollado su actividad profesional durante más de 35 años en El Periódico de Cataluña y en El País. De este último medio ha sido subdirector, redactor jefe de Economía y delegado de la corresponsalía en Bruselas. 

  • Publicaciones del autor

    El flamante gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, ha inaugurado su mandato con una decisión plena de sentido común y sensibilidad social. El precio del dinero hasta que el desempleo se sitúe por debajo del 7%. Y en el resto Europa ¿qué hacemos? Hemos perdido reflejos o sensibilidad. O, si se prefiere, sentido de la realidad.

    Las prisas del Gobierno en aprobar una nueva ley de pensiones desatan un profundo malestar.

    El problema de la economía española sigue siendo la enorme montaña de deuda, especialmente privada, y las dificultades para reducirla. La deuda total de España en 2012, fue de un 378% del PIB, una proporción sólo superada por Japón, 506% y Reino Unido, 501%.

    Reparar los daños causados por los abusos de la banca, además de los sufrimientos causados a cientos de miles de personas, supondrá una carga difícilmente soportable para los contribuyentes durante mucho tiempo. Las ayudas a la banca superan el 18,5% del PIB.

    La crisis financiera se ha aprovechado en España para liquidar de facto a las cajas de ahorros sin ningún fundamento económico o jurídico. Es cierto que en este tipo de entidades se han cometido gravísimas irregularidades. Pero anomalías muy graves como ha sido el caso de las participaciones preferentes se han registrado también en la banca...

    La crisis financiera se ha aprovechado en España para liquidar de facto a las cajas de ahorros sin ningún fundamento económico o jurídico. Es cierto que en este tipo de entidades se han cometido gravísimas irregularidades.

    La revista Alternativas Económicas aparece en medio de la crisis económica y social más profunda que ha sufrido España desde la llegada de la democracia.  El aumento del desempleo a niveles insoportables, la expulsión de cientos de miles de familias de sus viviendas (...)

    Una vez más, como cada mes y cada trimestre y desde hace más de cinco años asistimos a la dramática ceremonia de la contabilización del número de parados. Es como el parte de bajas de una guerra que los responsables políticos dan por pérdida de antemano. Es una simple constatación de fatalismo...

    Páginas