Editorial

  • La diferencia más palpable entre la actual crisis del coronavirus y la financiera de 2008 ha sido la manera de afrontarla. En la anterior debacle los poderes económicos priorizaron la salvación de los bancos a costa de drásticas medidas de austeridad para la población. Esta vez la primera línea de lucha contra la pandemia ha estado formada por médicas, enfermeras, trabajadores de los hospitales, residencias de mayores, repartidores, cajeras y empleados en los comercios. Ha sido una respuesta humanitaria. Luego han venido las medidas de los gobiernos y Europa.

    La crisis causada por la epidemia de covid-19 nos está dando muchas lecciones. La primera es una gran dosis de humildad. Nadie había considerado que se pudiera producir una epidemia tan grave a excepción de unos pocos epidemiólogos. 

    La pandemia del coronavirus (SARS-CoV-2) ha contagiado a más de medio millón de personas y ha causado más de 21.000 muertes en todo el mundo en el momento de escribir estas líneas, el 26 de marzo de 2020.

    El desafío inmediato más serio que afronta el Gobierno es lograr los ingresos fiscales suficientes para financiar sus compromisos sociales. Las promesas políticas encaminadas a reducir las desigualdades y establecer unas relaciones sociales más justas exigen una auténtica revolución fiscal.

    La crisis económica ha puesto al descubierto la profundidad de los trastornos causados por un capitalismo sin control dominado por las finanzas. La recuperación, en términos de crecimiento económico, iniciada en España en 2014, no ha logrado corregir los daños causados en la salud de los ciudadanos más vulnerables.

    Este 2020 se cumplirán 12 años de la peor crisis financiera que ha soportado este país, cuyas secuelas siguen muy presentes. Millones de ciudadanos siguen atrapados en largos y desesperantes pleitos con los bancos. Los juzgados que tramitan estos asuntos se encuentran desbordados. Las previsiones para las vistas se eternizan y en muchos casos tardarán varios años en resolverse.

    El aumento de las dificultades para formar un nuevo gobierno no hace más que alejar la solución de los problemas concretos que más angustian a los ciudadanos. Estas dificultades son mayores si se considera que no se trata solo de lograr los apoyos suficientes para investir a un nuevo presidente, sino de asegurar la aprobación de un nuevo presupuesto para poder gobernar. Este país no puede seguir funcionando con los Presupuestos del Estado de 2018.

    El debate que se está registrando en Estados Unidos y Reino Unido impulsado por los demócratas y laboristas, respectivamente, sobre la insostenibilidad del capitalismo ha adquirido cada vez más relevancia.

    La sentencia del Tribunal Supremo del pasado 11 de septiembre sobre las ejecuciones hipotecarias y desahucios contra todas las apariencias, es menos beneficiosa para los consumidores que las soluciones que habían adoptado unos meses antes seis Audiencias Provinciales y varios juzgados de primera instancia interpretando la sentencia del TJUE del 26 de marzo de 2019.

    Durante los últimos meses se han incrementado los malos presagios sobre las probabilidades de una próxima recesión económica de amplitud todavía incierta. Reino Unido, Suecia y la locomotora europea, Alemania, ya registraron una contracción de su economía en el segundo trimestre, mientras que Italia se mantuvo completamente estancada.

    Páginas