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21. La huida del capital extranjero

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Enero 2015 / 2

La crisis económica en España se desató por la súbita retirada del capital extranjero que provocó el corte automático del crédito y, en consecuencia, el cierre de numerosas empresas. A partir de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los bancos dejaron de prestarse entre sí y los mercados financieros internacionales se bloquearon. La crisis pilló a España en su peor momento con una montaña de crédito foráneo que no volvió a renovarse en la mayoría de los casos.

21. 

FUENTE: EUROPE G

FUENTE: EUROPE G

La afluencia del capital extranjero en España cambió radicalmente de signo a raíz del derrumbe del banco norteamericano Lehman Brothers. Entre junio de 2008 y junio de 2011, los activos de la banca internacional en España pasaron de 1,1 billones a 740.000 millones de dólares, lo cual significó una reducción del 34%, según el trabajo del profesor Josep Oliver publicado por EuropeG. Esta caída continuó en los años siguientes hasta alcanzar los 553.000 millones en junio de 2014. Aunque los préstamos se habían canalizado principalmente hacia el sector inmobiliario, cuando se produjo el cierre de la financiación exterior resultaron afectados todos los sectores productivos.

La crisis empeoró con el hundimiento de Bankia en mayo de 2012, añadiendo a la escasez de crédito, el encarecimiento de su coste y las duras condiciones exigidas por Europa para conceder 41.300 millones de euros a varias entidades financieras. Las ayudas europeas estuvieron sujetas a unas estrictas condiciones que implicaban un adelgazamiento de las entidades que recibieron la financiación europea, lo que se tradujo en una reducción automática del crédito.


MENOS CRÉDITO DE BANKIA

Los préstamos de la banca exterior cayeron un 34% entre 2008 y 2011

Las entidades con ayudas se vieron obligadas a reducir el crédito

En el caso del grupo BFA, formado por Bankia y otras seis cajas, la Comisión Europea exigió una disminución del crédito de entre el 20% y el 30% de su volumen de préstamos, que en 2012 ascendía a 180.000 millones. La medida significó el grupo debía reducir la cartera de créditos en 54.000 millones hasta 2017.

En Catalunya Banc la exigencia fue reducir a la mitad su cartera de créditos de 55.000 millones de euros.