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36. A mayor austeridad, menor crecimiento

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Enero 2015 / 2

A mediados de 2010 se produjo un cambio radical en la forma de gestionar la crisis financiera, al sustituirse la política de los estímulos fiscales por la austeridad. En Europa, muchos países se vieron forzados a introducir severas medidas de ajuste (reducción de gastos y aumento de impuestos) de fatales consecuencias. El efecto más dañino de la austeridad es que acabó con la recuperación incipiente y condujo a un parón económico que luego se convirtió en una segunda recesión.

36. ENTRE 2008 Y 2012

FUENTE: IESE CON DATOS DEL FISCAL MONITOR, FMI, OCTUBRE

 

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, sitúa el origen del cambio que propició la austeridad en la primavera de 2010, cuando la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), un club de los países avanzados, aconsejó al Gobierno de Estados Unidos que “debería recortar de inmediato el déficit presupuestario y la Reserva Federal elevar radicalmente los tipos de interés”. Afortunadamente, las autoridades estadounidenses no siguieron el consejo al tener más en cuenta su alta tasa de desempleo, baja inflación y una Reserva Federal que podía tomar dinero prestado a un coste mínimo.

Sin embargo, la recomendación austericida fue secundada por el nuevo Gobierno británico, integrado por conservadores y liberales, a pesar de que este país también sufría una alta tasa de paro. Pero donde la austeridad hizo verdaderos estragos fue en Europa. El Banco Central Europeo (BCE) empezó a subir las tasas de interés a principios de 2011 a pesar de que la economía de la zona euro se encontraba en una honda depresión. La austeridad ha sido un auténtico calvario para los países periféricos de la Unión Europea (Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre y España) e Italia, sometidos a las duras exigencias del BCE y la Comisión Europea.

El BCE subió los tipos en 2011 a pesar de la depresión en la zona euro

El FMI pone de relieve el vínculo negativo entre austeridad y crecimiento

 

CAMBIO DE POSICIÓN

El gráfico adjunto del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución que después se opuso a los ajustes, pone de relieve que el vínculo entre austeridad y crecimiento es negativo. Es decir, cuanto más intenso ha sido el ajuste (recorte del gasto público y aumento de los impuestos), menor ha sido el crecimiento.