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24. Madre de día

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Febrero 2014 / 1

Los expertos consideran que la educación de cero a tres años es clave para la formación de los niños y las niñas. Sin embargo, el Estado deja a los padres a la intemperie, con escasa oferta de guarderías públicas, y  la única opción de ir a centros privados caros y masificados. Una alternativa es la madre de día, que trata de crear un segundo hogar, cálido y personalizado, para un máximo de cuatro niños. En Europa es una opción común desde hace décadas, pero en España se encuentra aún en fase incipiente y a menudo alegal.

El cuidado de los más pequeños en España es un asunto complejo. “El ciclo de cero a tres años no es solo el primer tramo de la escolaridad, es también el momento de jugar, de aprender a andar, a hablar, de familiarizarse con el movimiento y el control corporal, de descubrir los objetos, el entorno, la autonomía personal y la vida en relación con otros niños. Es una etapa clave para su posterior desarrollo, tanto en lo que respecta a su futuro rendimiento académico como a su sociabilidad”, dice la revista de la mutua de funcionarios del Estado, Muface.

Sin embargo, justamente esta etapa de la vida, la base del posterior desarrollo de la persona, ocupa un lugar secundario en las prioridades del Estado mismo. No hay suficientes plazas de guardería pública, sobre todo en las grandes ciudades, y aunque la baja maternal solo dura cuatro meses, no se brindan soluciones para el cuidado de los más pequeños.

La opción, si no se cuenta con familia de apoyo, es pagar. Está la posibilidad de la guardería privada. Pero muchas de ellas, en centros urbanos, son espacios pequeños y sin luz, donde además hay pocas maestras para muchos niños, en una edad en que estos necesitan mucha atención, y donde, además, esas pocas maestras tienen condiciones laborales de poca calidad, con lo que cambian con frecuencia.

La cantidad de niños por clase, incluso en la escuela pública, es para muchos padres un problema. Quieren que sus hijos tengan una atención más personalizada, algo imposible de obtener si se tiene que atender a muchos. Ya que no pueden cuidarlos ellos mismos porque tienen que ir a trabajar, esperan que sus hijos estén en un ambiente cálido, donde alguien les preste la atención que requieren y les ayude a descubrir el mundo y a afianzar la confianza en sí mismos.

Esta alternativa existe, y cuesta más o menos lo mismo o un poco más que una guardería privada, pero es mucho más individualizada. Es la opción de las conocidas como “Madres de día” o “Casa nido”. Se trata de educadoras profesionales que en su propio hogar (adaptado adecuadamente) ofrecen un servicio de atención en grupos de niños que no suelen ser más de cuatro, que cuidan en un máximo de ocho horas. Los niños están allí como en su propia casa, aunque tienen lugares específicos para ellos: una sala de juegos, un lugar para hacer la siesta y otro para comer. Las educadoras, que suelen tener una titulación como psicopedagogas, psicólogas o de educación infantil, favorecen el juego libre y la creatividad. Las casas suelen tener un espacio verde propio o un parque infantil cercano donde, entre la madre de día y una ayudante, llevan a los niños todos los días si el clima lo permite.

La pedagogía varía según la madre de día. Una de las primeras organizaciones fue la Asociación Madres de Día de Madrid, creada en 2006 y muy ligada a la pedagogía libre Waldorf. Pero cada vez hay más, en cada comunidad autónoma; y hay de todas las tendencias, desde la pedagogía Waldorf, Montessori, Wild o la pedagogía tradicional.

En España, estos servicios están comenzando a desarrollarse desde hace apenas pocos años, pero en otros lugares de Europa llevan décadas funcionando: en Francia es assistante maternelle; en Reino Unido, childminder —hay cerca de 80.000—, y en Alemania, Tagesmutter, que cuentan con subvención del Estado y representan el 20% e la oferta educativa.

La fórmula aún no tiene apoyo en España y no cuenta con la cobertura legal o las inspecciones que tiene una escuela infantil, aunque en varias comunidades autónomas, ante la creciente necesidad, se han presentado proyectos de regulación que están en trámite. Solo Navarra elaboró en 2006 una normativa que hay que cumplimentar: allí, las madres de día deben tener por ley una titulación específica, la casa debe cumplir unos requisitos de seguridad mínimos y el número máximo de niños por educadora es de cuatro.

Justamente Navarra, junto al País Vasco, creó instrumentos para subvencionar este tipo de cuidados, pero con la crisis se han esfumado las partidas.

Para el resto de España, ante el vacío legal, las madres de día están dadas de alta en la Seguridad Social como autónomas o empleadas del hogar, o trabajan para una asociación formada por los padres, que son quienes las contratan. Además, se autorregulan en asociaciones, en donde verifican el trabajo, se ayudan mutuamente y organizan charlas y formación. Todas las que participan, además de alguna titulación, han seguido cursos de primeros auxilios y de manipulación de alimentos. Además, todas cuentan con un seguro de responsabilidad civil. En muchos casos, los padres firman un documento en el que dejan constancia de que saben cuál es la situación legal (que tampoco es ilegal, sino más bien alegal).

Si la relación es buena con la madre de día, no se queda en una simple transacción comercial entre alguien que da un servicio y alguien que lo recibe y paga. Son espacios también personalizados para los padres, no solo porque tienen reuniones continuas. Los niños, ya mayores, suelen volver a ver a sus “madres de día” porque suele quedar el cariño. Lo que se forma pretende ir más allá de una guardería: quiere ser un segundo hogar.

ENTIDADES

ASOCIACIÓN MADRES DE DÍA

www.madresdedia.org

RED MADRES DE DÍA

www.redmadresdedia.com

MADRES DE DÍA BARCELONA

es-es.facebook.com/madresdediabarcelona