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El Brexit tropieza en la frontera irlandesa

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Enero 2018 / 54

​Desde Dublín

Rompecabezas: El Brexit amenaza con poner fin a la libre circulación de bienes y personas entre las dos Irlandas, lo que dañaría gravemente a las economías del norte y del sur.

Jean-Claude Juncker y Theresa May, el pasado 8 diciembre en Bruselas. 

FOTO:  Unión Europea/Étienne Ansotte

“Toda una generación ha crecido sin darse cuenta de que había una frontera entre las dos Irlandas, y eso va a cambiar”, explica Tony Connelly, periodista y autor de un libro sobre el Brexit . En efecto, ¿qué pasará con esa frontera, hoy invisible, cuando el Reino Unido abandone la Unión Europea?

Las discusiones no son fáciles, pues los problemas son múltiples.  En la madrugada del 9 de diciembre, la primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijeron haber llegado a un acuerdo sobre este delicado capítulo de la negociación del Brexit. “No habrá frontera dura”, afirmó May, quien añadió que “se garantiza la integridad de Gran Bretaña”. Dos afirmaciones un tanto irreconciliables, pero que permiten seguir negociando.

 
FUERTES VÍNCULOS
 
Antes del acuerdo del Viernes Santo de 1998 que puso fin al conflicto en Irlanda del Norte, la frontera estaba casi totalmente cerrada para los bienes. Y aunque en teoría estaba abierta para las personas desde la creación de la República de Irlanda en 1921, las fuerzas de seguridad británicas habían restringido enormemente su paso desde 1966. A partir de 1998, entre 20.000 y 30.000 personas la cruzan cada día sin pasar control alguno para ir a trabajar, estudiar, transportar mercancías…
 
“Las economías de Irlanda y del Reino Unido están enormemente ligadas”, recuerda Connelly. Según el centro de estadísticas irlandés (CSO), en 2015 el 12% de las exportaciones de la República de Irlanda y el 24% de sus importaciones se realizaban con el Reino Unido. Si la frontera se volviera a cerrar, el sector agrícola (setas, queso cheddar, carne de vacuno, leche…) de la República de Irlanda, que representa cerca del 40% del comercio, estaría especialmente amenazado.
 
“Las tecnologías punta (internet, telecomunicaciones…) o la industria farmacéutica no están demasiado expuestas. Esos sectores exportan sobre todo a Asia y  a EE UU”, estima el periodista. Un cierre de la frontera sería también nefasto para Irlanda del Norte, que se beneficia del boom económico de la República, hacia la que parten el 31% de sus exportaciones.
 

El dilema es si la barrera será 'dura' o 'suave'

Que el Reino Unido se quedara al final en la unión aduanera y el mercado único “sería desde el punto de vista irlandés la mejor solución, pero parece muy improbable”, analiza Mary C. Murphy, politóloga de la Universidad de Cork. La UE se niega, en efecto, a permitir al Reino Unido la libertad de circulación de bienes sin la de personas, y el Gobierno de Theresa May no quiere ni hablar de esta última posibilidad.
 
Otra propuesta es permitir que Irlanda del Norte permanezca en la Unión gracias a un estatuto especial que protegería los lazos económicos entre las dos partes de la isla. La UE es favorable a esta opción, pero parece inaceptable para los unionistas del Nortey el Gobierno británico, pues equivaldría a crear una frontera con el resto del Reino Unido. “En la práctica es posible”, considera Mary C. Murphy, “pero a nivel político es muy complejo”.
 
Queda, pues, la creación de una frontera, dura o suave, entre las dos Irlandas. La versión dura implicaría el restablecimiento de una auténtica frontera con controles de seguridad, aduanas… “Se interpretaría como una nueva división de la isla”, observa la politóloga.
 
Una frontera suave implicaría la creación de servicios, sobre todo digitales, para acortar al máximo los plazos: registro previo de las mercancías, utilización de escáneres para ganar tiempo, etc. Resultaría un mal menor para Irlanda, pero seguiría habiendo controles, especialmente sanitarios, para los animales. Lo peor sería, sin embargo, un no deal entre la Unión y el Reino Unido. “Un escenario desastroso para las dos Irlandas”, afirma Connelly.