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En nombre del turismo, ¿vale todo?

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Marzo 2015 / 23
Foto artículo: En nombre del turismo, ¿vale todo?

Neodesarrollismo: La construcción de cuatro megarrotondas en Menorca revela un plan que, con la excusa del crecimiento, ataca al principal activo económico insular: el medio ambiente.

Estado de las polémicas obras. FOTO: GOB.MENORCA

Hasta el boom turístico de la década de 1960, Menorca había sido un ejemplo de lo que la economía y el sentido común dictan como óptimo: fuentes de ingresos diversificadas o, como se conoce coloquialmente, no poner todos los huevos en un mismo cesto. La isla generaba producción agrícola, en especial de leche y derivados; tenía prestigio en el sector del calzado y la piel y, evidentemente, aprovechaba su atractivo turístico.

La explosión descontrolada del turismo de masas y la voracidad especulativa dieron en buena medida al traste con ese trípode y estuvieron a punto de convertir a Menorca en otro Benidorm. Sólo una fuerte conciencia medioambiental impidió destrozos mayores. Lo hizo de la mano del Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Natura (GOB), una organización ecologista con 1.300 socios en una comunidad de 94.000 habitantes.

La conciencia pugna desde entonces con el mensaje y la acción desreguladora del PP y de partedel sector turístico y constructor. Este mensaje, con el argumento del desarrollo y el progreso, denuncia que el Plan Territorial que protege las áreas naturales es un freno al crecimiento, e impulsa acciones tan controvertidas como desdoblar la carretera general que cruza la isla alegando que durante dos meses al año registra un alto volumen de tráfico por el turismo. El programa con que el PP logró la mayoría absoluta en las últimas elecciones en Menorca prometía ese desdoblamiento, pero la falta de presupuesto les obligó a renunciar a una infraestructura completamente excesiva. Pese a ello, sostienen que están cumpliendo lo prometido. ¿Cómo?

 

DESDOBLAMIENTO SIN DESDOBLAR

Al mando de la Consejería de Movilidad de la isla está un general retirado: Luis Alejandre, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa cuando el ministro del ramo era Federico Trillo. Alejandre afrontó la crisis del Yak-42, y no está dispuesto a doblegarse a estas alturas de su carrera. Ha perdido la batalla de imponer una autovía en Menorca, pero pretende ganar la guerra vendiendo “desarrollo”. “Os daremos soluciones de un desdoblamiento sin desdoblar”, dijeron al Gobierno balear sus ingenieros. Y ahí surgieron las cuatro megarrotondas de doble nivel en apenas 10 kilómetros, que no estaban en el proyecto que ganó el concurso para mejorar la carretera con el dinero fruto de un convenio con el Ministerio de Fomento firmado en 2007.

Al frente del proyecto está un ex jefe del Estado Mayor de Defensa con Trillo

El Consell acusa a los opositores al proyecto de dañar la imagen turística de la isla

Consultado sobre las megarrotondas, un gobernante experto en infraestructuras responde: “Ah, ¿pero en Menorca hay una autovía?”. No, es una carretera de 45 kilómetros, de un carril por sentido y por la que se circula a un máximo de 90 por hora. ¿Motivos de seguridad vial para hacer las rotondas? No existe ni un punto negro en toda la isla desde hace años; el último informe de la DGT que lo ratifica es de 2013. ¿Volumen de vehículos que se desviarán por esas rotondas? Escaso, dado que se trata de accesos a caminos rurales.

Otro contrasentido: la isla es Reserva de la Biosfera de la Unesco por su ejemplaridad en el terreno medioambiental. Pero el proyecto prevé cubrir una superficie equivalente a 35 campos de fútbol en un territorio que presume de respetar su biodiversidad.

Más madera: un informe técnico preceptivo de la comisión de medio ambiente del Gobierno balear califica algunas de las rotondas de “desproporcionadas” e “injustificadas”. A pesar de ello, la decisión de la comisión política fue unánimemente favorable, incluido el autor del informe, según la versión del Consell Insular.

El capítulo de decisiones controvertidas incluye una rotonda a ningún lugar, únicamente para cambiar de sentido, que esconde no obstante una curiosa coincidencia: junto a esa rotonda hay unos terrenos propiedad de un constructor que planea instalar en ellos una planta de selección de residuos. Un constructor que, según señala el GOB, curiosamente es el mismo que ejecuta las rotondas. Premio doble: recibir el encargo de una obra y ahorrarse pagar el acceso a su futura planta.

 

DECISIÓN POLÍTICA 

El caso incluye el viejo argumento de la vieja política: “Créanme que la decisión no es política”, ha afirmado el presidente del Consell Insular, Santiago Tadeo. “Las administraciones tienen técnicos y juristas que ayudan a que las decisiones se tomen como toca”. O, mejor dicho, como el Consell quiso, haciendo oídos sordos a alternativas que plantea el GOB, mucho menos agresivas y menos costosas. Sin embargo, la coherencia no juega en este terreno: Tadeo critica hoy que en el pasado se construyera una megarrotonda para desviar la carretera a su paso por el municipio de Ferreries, después de aplaudirlo en artículos de prensa cuando se inauguró.

Además, el Consell acusa a los miles de opositores de dañar la imagen turística de la isla, y quita importancia al hecho de que algunos que llevan décadas visitando Menorca y son reconocidos como uno más en la isla, como Iñaki Gabilondo o Juan Manuel Serrat, entre otros, hayan levantado su voz contra el plan. Afirma que se trata de famosos manipulados y desinformados.

De nada parece servir que entre los firmantes del manifiesto para replantear las rotondas figuren nombres poco sospechosos de ir contra el progreso, como Alfred Pastor, Miquel Puig y Guillem López Casasnovas, o que el principal periódico económico de España, Expansión —nada sospechoso de ecologista y de ser contrario al “desarrollo”—, haya subrayado de forma destacada el apoyo de empresarios y economistas a la campaña SOS Menorca, del GOB.

 

ALTERNATIVAS

Frente a las cuatro megarrotondas, la posición del GOB no es la del no a todo. El colectivo ecologista admite la necesidad de una rotonda para facilitar el acceso a la ciudad de Alaior, pero sus esfuerzos por mejorar el proyecto y proponer alternativas han topado con la opacidad del Consell respecto a los datos del mismo.

Alejandre sostiene que ya cedió renunciando a una quinta rotonda y reduciendo el diámetro de las restantes. Esta reducción, en la práctica, según el GOB, resulta imperceptible, pero para el ex general toda objeción procede de “enemigos” que sufren “depresión mental”. Las obras, mantiene, han de hacerse porque están pensadas para dentro de 20 años y porque no sólo hay que proteger a “los animalitos”.

El desarrollismo vuelve, ahora girando sobre cuatro rotondas.

 

NUEVO PRESUPUESTO

Las “costumbres antiguas” de los sobrecostes

Tan sólo dos meses después de iniciar las obras, la UTE constructora (la empresa local Gomila junto a Dragados) denunció que el proyecto estaba mal diseñado y pidió tres millones de euros más, un sobrecoste del 38% cuando la ley impide que supere el 10%. Un dirigente del Consell Insular admite que este tipo de exigencias “al parecer, son costumbres antiguas”. Estas costumbres consisten en utilizar la necesidad del Gobierno balear de avanzar en una obra en marcha para exigir una mayor inyección económica, aduciendo siempre argumentos técnicos. Al cierre de esta edición parecía inminente un acuerdo entre el Consell y la UTE. Gomila, que interviene en gran parte de las obras de peso de la isla, se niega a hacer declaraciones.

Ha habido otros sobrecostes sonados, como el del puerto de Son Blanc en Ciutadella (rodeado de protestas por su magnitud) con un presupuesto inicial de 50 millones que acabaron siendo, oficialmente, 84 millones; la variante de la carretera a su paso por Ferreries; o un pabellón deportivo que costó tres millones más por la urgencia de celebrar un campeonato de baloncesto.