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Justicia ambiental // Una empresa minera socialmente irresponsable

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Abril 2022 / 101

En paralelo a su discurso de responsabilidad social corporativa (RSC), el grupo brasileño Vale está involucrado en al menos 30 conflictos ambientales y sociales.

Es un hecho conocido que la responsabilidad social corporativa (RSC) se ha vuelto bastante popular en los sectores extractivos en las últimas dos décadas. Para cambiar la mala reputación social y ambiental de esta actividad económica, las empresas comenzaron a adoptar prácticas voluntarias de responsabilidad social, aunque al mismo tiempo rechazaban nuevas regulaciones gubernamentales. 

En la minería, un hito importante de la RSC fue la creación, en 2001, del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM, en sus siglas en inglés), que definió principios de buenas prácticas en el sector. Las grandes empresas mineras se convirtieron en signatarias del ICMM y comenzaron a incorporar estas buenas prácticas.

Reducir la mala reputación es visto por las empresas mineras como un paso fundamental para lograr la llamada “licencia social para operar”, que garantiza la legitimidad y la aprobación de la minería, especialmente por parte de las poblaciones que viven cerca de los lugares donde se desarrollan las operaciones.

Solo una parte de la historia

La historia reciente de la multinacional minera Vale, de origen brasileño, es un ejemplo emblemático de cómo la RSC puede, por el contrario, contribuir a que las grandes empresas extractivas sean aún más socialmente irresponsables, como muestra un artículo reciente sobre el tema (Saes et al., 2021). 

En los últimos 20 años, la gran expansión de las actividades de Vale estuvo acompañada de acciones y discursos de RSC, como cuenta la empresa en sus informes de sostenibilidad. Pero esto es solo una parte de la historia: es la versión contada por Vale y aceptada por inversores, gobiernos y también por muchos trabajadores y otros sectores de la sociedad. Sin embargo, se ocultan otros puntos de vista, incluso el de las personas cuyo modo de vida se ve afectado por la minería, quienes no solo reprueban, sino que también resisten a su expansión.

El Atlas de Justicia Ambiental (www.ejatlas.org) reporta 30 conflictos ambientales en los que Vale tiene un papel importante, 18 de ellos en Brasil.

En Mozambique, Vale promovió el desplazamiento de cientos de familias para iniciar el proyecto de carbón Moatize. En este caso y en muchos otros, no se puede hablar de aceptación del proyecto por parte de los pequeños agricultores que, en general, quedan sin las mismas condiciones para garantizar su subsistencia.

En otro caso, en Nueva Caledonia, para reducir la fuerte resistencia a su proyecto de níquel, Vale creó un “Pacto por el Desarrollo Sostenible”. La empresa prometió reevaluar sus impactos e iniciar programas ambientales voluntarios a cambio de una resistencia menos violenta. De hecho, ha logrado sacar adelante el proyecto, aunque es difícil decir si con legitimidad, especialmente después de 2019, cuando abandonó el discurso del desarrollo local al decidir vender las operaciones en el territorio.

18 de los conflictos ambientales con Vale implicada están en Brasil

El discurso de empresa responsable se inició con  el 'boom' extractivo

Vale también puede haber sido socialmente irresponsable al promover la expansión excesiva de riesgos ambientales, y las prácticas de RSC no se lo impidieron. Por el contrario, el periodo de adopción de la RSC por  la multinacional brasileña coincidió con el llamado boom extractivo. Durante este tiempo, la empresa generó impactos y conflictos en nuevas “fronteras extractivas”. Amplió también la extracción en operaciones existentes, acumulando una gran cantidad de desechos mineros en diques cada vez más altos y voluminosos. 

Dos trágicos derrumbes

La ampliación de este riesgo acabó en los trágicos derrumbes de dos depósitos de desechos de hierro en Minas Gerais (Brasil), con cientos de muertes y enormes daños ecológicos. 

En todos estos casos, Vale se revela como una empresa minera bastante irresponsable. Y, en lugar de RSC, parece más adecuado hablar de irresponsabilidad social corporativa.

Como parte del Atlas Global de Justicia Ambiental, tras la impresionante rotura de la presa de relaves de Brumadinho en Miras Gerais en el año 2019, un numeroso grupo de investigadores y activistas de todo el mundo produjo un mapa temático que incluye 30 conflictos ambientales en los que la compañía minera Vale ha tenido y tiene un papel destacado. Querían arrojar luz sobre las injusticias ambientales producidas por  esta gran empresa y, en general, visibilizar los daños de otras mineras. Esperamos que el mapeo de  sus pasivos socioambientales ponga en duda sus contabilidades económicas y sus cuentas de resultados.