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Recuperar la calle

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Abril 2013 / 2

CC OO y UGT buscan en sus respectivos congresos un nuevo impulso para reconectar con los ciudadanos.

Sindicalistas de CC OO y UGT manifiestándose en Barcelona, en 2010. FOTO: EDU BAYER

Fue una foto muy comentada: enero de 2011; en el centro, el entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, junto al ministro de Trabajo, Valeriano Gómez; a su lado, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, y en los extremos, los presidentes de la CEOE y Cepyme, Juan Rosell y Jesús Terciado. Sus manos aparecían unas sobre otras, como un equipo de baloncesto que se conjura antes de empezar un partido. La imagen certificó el pacto para reformar las pensiones, pero la foto pasó factura a los sindicatos.

CC OO y UGT celebran estos meses sus congresos, en el momento más convulso desde la Transición: recortes sociales sin precedentes, tres huelgas generales en tres años, miles de convenios colectivos bloqueados... Es también un momento complicado para las propias centrales, que se enfrentan a una pérdida de credibilidad y a unos recursos mermados por los recortes.

Fernández Toxo fue reelegido secretario general de CC OO durante el X Congreso del sindicato, en febrero. UGT organiza el suyo del 10 al 13 de abril y todo apunta a que Cándido Méndez será reelegido.

“Si nos tuviéramos que guiar sólo por la evaluación inmediata, no firmaríamos la mitad de las cosas, pero muchas decisiones hay que tomarlas pensando en el largo plazo. Y en el caso del acuerdo de pensiones, estamos convencidos de que ha servido para frenar al PP”, dice el secretario de Organización de UGT, José Javier Cubillo.

CC OO y UGT comparten la necesidad de recuperar la sintonía con la calle. “Ha habido una campaña brutal contra el sindicalismo. Pero no todo lo que nos pasa depende de ataques externos, hay cosas que hacemos mal”, admitió Toxo durante el Congreso.

El sindicato ha reducido su estructura: la ejecutiva ha pasado de 43 miembros a 14, y ha creado una secretaría de movimientos y redes sociales. Uno de los objetivos es reducir la estructura por arriba para que los recursos vayan al sindicalismo de proximidad; esto es, a los centros de trabajo.

Las centrales saben que su presencia en los consejos de las cajas también ha dañado su imagen. El Congreso de CC OO abrió el debate. Se planteó que los representantes sindicales formen parte de unos comités de vigilancia, como en Alemania.

“La crisis de las instituciones también nos ha afectado. Hay que reconocer que algo habremos hecho para que se nos vea así. La gente reclama soluciones y nos ve como responsables”, reflexiona Cubillo. UGT gastará menos en su congreso: usará infraestructura propia y trasladará a menos delegados.

La crítica a los sindicatos se hizo patente desde el principio en el 15-M. Sin embargo, tras una primera fase de recelo mutuo, movimientos sociales y sindicatos han apostado por unir por fuerzas. Lo han hecho de forma visible en la Cumbre Social, que ha amparado jornadas de movilización y secundado la última huelga general. De forma menos visible, CC OO y UGT han ido prestando apoyo a movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

“Hemos ido a aquellos que nos criticaban a preguntarles qué pasaba. Y en la medida en que coincidimos en lo esencial nos hemos ayudado. Hasta ahora no habíamos compartido análisis; eso ha cambiado”, dice Cubillo.

El Gobierno ha recortado en un 40% en dos años el dinero público que las centrales reciben en concepto de representatividad, por las labores sindicales y de negociación en nombre de todos los trabajadores. Otras partidas van dirigidas a cursos de formación, y su reducción ha implicado menos actividades y menos contrataciones.

Por otro lado, los últimos tres años han supuesto una pérdida de cuotas para las dos centrales, que, no obstante, siguen superando cada una el millón de afiliados. La mayoría de esas bajas se deben a razones económicas.

Las centrales se plantean cambios internos para ajustarse a las nuevas circunstancias, como cobrar por la cesión de espacios o por algunos servicios, pero defienden la existencia de una línea de financiación pública y transparente. “Los procesos de negociación en los que participamos son vinculantes, afectan a todos los trabajadores, sean afiliados o no, y ahí se gastan recursos”, señala Rodolfo Benito, miembro de la ejecutiva de Comisiones Obreras.