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El aumento del empleo temporal refleja el nuevo modelo laboral

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Noviembre 2014 / 19

A medida que los datos de paro mejoran, se constata que la reforma laboral de 2012 deriva en más empleo temporal y menos indefinido.

España lleva ya un año creando empleo neto y, aunque en su mayor parte sea por impulso de los contratos temporales y de los trabajadores autónomos, es una buena noticia. No se puede perder de vista que este fenómeno representa un cambio sustancial después de seis años seguidos de destrucción sistemática de puestos de trabajo. 

Con 5,4 millones de parados, la evolución de la ocupación es el dato más fiable para conocer la salud de nuestra economía. De todas las estadísticas que se publican en España, la Encuesta sobre la Población Activa (EPA) es la más relevante al basarse en una muestra de 65.000 familias, lo cual supone recoger información de unas 180.000 personas.

La EPA del tercer trimestre ofrece importante información que obliga a matizar la evolución el empleo, globalmente positiva. De los 151.000 puestos de trabajo netos creados (el 0,87% respecto al trimestre anterior), hay principalmente unos 58.500 autónomos y 95.700 asalariados. Si nos fijamos en este último colectivo, se aprecia un aumento de 122.400 trabajadores temporales y una destrucción de 26.700 empleos indefinidos. Esta dispar evolución es una buena fotografía de lo que está ocurriendo en el mercado de trabajo después de la reforma laboral. Esto no es un fenómeno coyuntural. Si tomamos un período más largo, desde principios de 2013, por ejemplo, se observa que se han creado 260.000 empleos netos indefinidos y 542.000 temporales.

Una segunda matización es que si se tienen en cuenta los datos desestacionalizados, el crecimiento ha sido mucho más modesto, de sólo el 0,36%. Además, se observa una notable pérdida de fuerza respecto al segundo trimestre, en el que el crecimiento fue del 0,89%. Todos los temores que produce el riesgo de una tercera recesión en la zona euro por el parón de Alemania y Francia y la recesión de Italia, ya están suponiendo un freno para la recuperación española.

Un tercer aspecto destacable es que la creación de empleo se ha producido más por un menor ajuste de la ocupación existente que por una mayor creación de empleos nuevos, que es la más baja en un tercer trimestre de los últimos diez años, como señala Economistas frente a la Crisis.
Al mismo tiempo sigue produciéndose una intensa reducción de la población activa de más del 1%, siguiendo la tónica de los últimos ocho trimestres. El aumento del empleo señalado y la reducción de la población activa (personas que trabajan o buscan empleo) en 44.200 individuos han permitido reducir el número de parados en 195.200 en los últimos tres meses, y bajar la tasa de desempleo hasta el 23,6%.

La tasa de paro cae hasta el 23,6% en el tercer trimestre

Sigue la intensa reducción de la población activa

El frenazo en la creación de empleo es especialmente preocupante si se tiene en cuenta el otro gran desequilibrio de la economía española, el acelerado crecimiento de la deuda pública y la lenta reducción de la deuda privada. En 2010, la deuda pública española equivalía al 60% del PIB y a finales de 2013, alcanzaba el 92,1%, tras haber crecido el 53%, por encima de la zona euro, en la que era del 90,9%. El extraordinario volumen de la deuda privada que sigue lastrando la economía española y que se encuentra en el 294% del PIB, apenas ha rebajado 44 puntos desde su nivel máximo.