El negocio de la muerte

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  • Cada vez que leo que la “joya de la corona” en España del fondo de capital riesgo británico 3i es la funeraria Mémora me pregunto cómo hemos podido caer tan bajo como sociedad.

    Nunca entendí que la muerte pudiera generar lucro, por mucho que en su día el pelotazo privado se argumentara desde la supuesta eficiencia en plena descomposición de los defensores de lo público tras el hundimiento de la Unión Soviética. Pero desde entonces hemos hecho además unas cuantas piruetas: no se trata ya de que haya “participación privada” en la funeraria pública, sino oligopolios 100% privados que tienen como único objetivo generar valor para accionistas radicados en los centros financieros internacionales a partir de la muerte de ciudadanos, colocando cuantos más servicios —y más caros— mejor a los desconsolados familiares en estado de shock. “¿No le parece a usted que fulano merece ser enterrado en madera de x, que cuesta apenas 1.000 euros más, en lugar de madera...

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