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El voto americano

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Marzo 2018 / 56

La tesis dominante de que Hillary Clinton era la representante de las élites, mientras que Donald Trump era el candidato de los pobres y de la clase obrera no se sustenta en hechos. El 60% de los votantes de Trump se encontraba entre las rentas más altas del país y tan solo el 25% pertenecía a los blancos no hispanos cuyos ingresos eran inferiores a la media. En otras palabras, únicamente una cuarta parte de los votantes de Trump pertenecía al sector de la población con ingresos más bajos.  

El Washington Post, en su artículo Es hora de romper el mito: la mayoría de los votantes de Trump no pertenecían a las clases trabajadoras, señalaba que los ingresos medios entre los votantes de Trump durante las primarias eran de 72.000 dólares, superiores a la de la mayoría de los estadounidenses. Por tanto, no fueron precisamente los más pobres quienes escogieron al magnate para que se convirtiera en el candidato del partido republicano.  

En las elecciones presidenciales, quienes ganaban entre 50.000 y 100.000dólares  y quienes ganaban más de 100.000 escogieron a Trump con una diferencia de 4 puntos y 1 punto respecto de Clinton; sin embargo, quienes ganaban menos de 50.000 dólares prefirieron a la candidata demócrata con una diferencia de 11 puntos. Y quienes consideraban la economía el tema más importante de las elecciones también se decantaron por ella con una diferencia de 10 puntos a su favor, y eso fue así incluso en Estados clave como Michigan, Pennsylvania y Wisconsin. 

Urge rebatir la opinión generalizada de que los estadounidenses de rentas más bajas se movilizaron por Trump, ya que fue la extensa clase media americana con un poco de ayuda de las élites la que impulsó el cambio para llevar a Trump a la presidencia, mientras que los menos afortunados prefirieron a Clinton. Asimismo, hay que considerar el inmenso daño que causaron los medios de comunicación, Comey del FBI y otros en la triste misión de denigrar a Hillary Rodham Clinton. 

Blanca Velasco Portella