Intimidad y espectáculo

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  • 3 Marzo, 2015

    Periodista

    Peor sordo, peor ciego, peor mudo que el que no quiere oír, ni ver, ni hablar.

    Fotograma de Cincuenta sombras de Grey.

    Dejemos de lado si Cincuenta sombras de Grey es una buena novela y ahora una buena película. Lo que nos interesa –de momento— es que la autora E.L. James ha vendido más de 100 millones de su trilogía y que el film, antes de estrenarse, ya había conseguido 2.750.000 entradas prevendidas. Como operación de marketing es formidable. Ese tipo de éxitos comerciales sólo se obtiene cuando lo que se propone es algo nuevo, distinto y, sobre todo, deseado. En este caso se trata de descubrir que la sexualidad no es pura fisiología ni tampoco puro sentimiento, sino que comporta una buena parte de raciocinio. De imaginación. De fantasma. Y que entre esos fantasmas están los de sumisión y dominación, el deseo de ser poseído/a, humillado/a, penetrado/a, golpeado/a...

    Ese descubrimiento acaban de hacerlo los norteamericanos y, con ellos, el...

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