Un problema de modestia

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  • 2 Diciembre, 2014

    Periodista

    ‘Interstellar’ es un invento presuntuoso y muy caro.

    Fotograma de Interstellar.

    La modestia no siempre es buena consejera, sobre todo la falsa. Pero aún aconsejan peor el engreimiento o la vanidad. Christopher Nolan, al rodar Interstellar decidió actualizar un film que marcó su infancia, el 2001..., de Stanley Kubrick. Se trataba de aportar a una aventura en el espacio un dimensión filosófica renovada. Kubrick había escogido un género cuya historia iba ligada a las más modestas muestras de serie B –el cine de “platillos volantes”— para montar una gran producción en la que iba a contarnos nada menos que la historia de la humanidad, desde el descubrimiento de las armas hasta la conversión del hombre en puro cerebro. Bien.

    Nolan opta por hacer subir a la pantalla reflexiones sobre la relatividad y la quinta dimensión, y todo empieza bien. El arranque es un modelo de elipsis y de intriga inteligente: un piloto lucha con su avión y comprendemos...

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