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07. Can Batlló // El Camp Nou de la autogestión

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Julio 2017 / 49

Barcelona: El estadio del FC Barcelona es uno de los grandes reclamos turísticos de la ciudad, lugar de paso ineludible para todos los amantes del fútbol. Pero a apenas dos kilómetros del campo, en un paseo a pie de menos de media hora, se llega a otro espacio enorme, tan grande como el Camp Nou, que también se ha convertido en un referente internacional, pero de la autogestión, la economía solidaria y el movimiento vecinal: Can Batlló.

FOTO: EVA SANLEANDRO

Lo que ha sucedido aquí desde que en junio de 2011 la presión vecinal y popular forzara al Ayuntamiento de Barcelona a permitir la ocupación —inicialmente muy limitada— de los gigantescos terrenos de la antigua fábrica textil de la familia Muñoz-Ramonet merece un estudio a fondo. Y desde muchos puntos de vista porque se trata de una de estas raras historias en las que todo parece salir bien y el resultado final —en permanente construcción— deja con la boca abierta a todos y muy especialmente a los que creen que no existen alternativas posibles a las dinámicas capitalistas.

Can Batlló es un ejemplo de organización exitosa de reivindicaciones populares —los vecinos hacía años que exigían que se materializase la promesa de equipamientos y zona verde en el barrio de La Bordeta, de clases populares—, de pacto con las instituciones de igual a igual, de recuperación del espacio público en beneficio del barrio, de creación de espacios autogesionados de cultura, ocio y economía solidaria —con varias empresas funcionando y el ambicioso vivero de Coopolis en camino—, de impulso de proyectos educativos alternativos, de vivienda cooperativa en cesión de uso... 

La calle recuperada

Gracias a las luchas que llevaron a la recuperación de Can Batlló, el barrio incluso ganó una calle entera, que había quedado tapiada dentro de la fábrica y que hoy es el centro neurálgico del espacio. No sólo permite cruzarlo de punta a punta, sino que recupera el sentido histórico que tenían las calles como lugar de paso, pero también a disposición de la comunidad, donde fluye la vida, en lugar de la acepción contemporánea de mera pasarela al aire libre de un centro comercial inacabable. La calle se llama 11 de junio —la fecha en que los vecinos irrumpieron en la fábrica, un espacio que se caía a pedazos tras años de abandono y especulación— y, entrando por la calle de Mossèn Amadeu Oller, en seguida se llega al Bloque 11, con biblioteca, bar, sala de actos y múltiples espacios a disposición del barrio, incluido un estupendo rocódromo. 

Can Batlló se ha convertido en un referente internacional de barrio cooperativo y autogestionado en una de las ciudades de mayor tradición libertaria del mundo. El franquismo se empleó a fondo tratando de extirpar este gen insumiso de la Barcelona de la rosa de fuego y los ateneos, pero ni siquiera la extrema represión lo consiguió. Ahí está Can Batlló: este barrio auténticamente cooperativo surgido de la lucha y a pesar de todos los poderes oficiales, que funciona con una organización completamente autogestionada y a partir de la lógica de la solidaridad y de la ayuda mutua, es un ejemplo de que otro mundo ya existe, aunque la mayoría ni siquiera se ha enterado.

FOTO: EVA SANLEANDRO

Web: canbatllo.org

Cómo llegar:

Acceso norte: c/ Constitució, 19

Acceso sur: c/ Parcerisa, 17

Metro: Mercat Nou, Plaça de Sants, Hostafrancs

Ferrocarrils de la Generalitat: Magòria-La Campana