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Enseñar de forma rica y plural

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Septiembre 2014 / 17

Fueron los economistas desligados de la ortodoxia académica quienes advirtieron de la crisis que se avecinaba, y también de la inconveniencia de las políticas económicas en boga. Sin embargo, quienes se desvían de la ortodoxia convencional no lo tienen fácil para hacerse un lugar en la academia ni para transmitir a las nuevas generaciones versiones distintas de los orígenes y consecuencias de la debacle financiera. En nuestro sistema educativo, la presencia de las asignaturas económicas ha sido marginal. La nueva Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) puede mejorar la situación, pues permitirá tener conocimientos económicos básicos de economía general, educación financiera y emprendimiento, aunque las asociaciones de profesores de economía en secundaria echan en falta materias obligatorias para el conjunto de modalidades del Bachillerato. La falta de cultura económica y financiera es, sin embargo, solo parte del problema. Cuando se enseña, ¿qué se enseña? El punto de partida vigente de ciencia económica pasa por individuos que toman decisiones racionales en un mercado competitivo y perfecto, de modo que en el propio aprendizaje ya se propone un comportamiento social basado en mercantilizar cosas, personas o relaciones sociales. Hoy existen conceptos económicos falsos que permanecen en los libros de texto. Y se realizan diagnósticos políticos partiendo de conceptos económicos equivocados. En las revistas ortodoxas apenas se habla de economía de género o de ecologia. Para evitar errores del pasado, urge que la enseñanza de la economía sea plural, crítica y antidogmática. Todo un reto, considerando que la investigación y las publicaciones cada vez dependen más de la financiación por parte de bancos y grandes empresas.