El planeta y la economía del ‘sharing’

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  • Noviembre 2015

    Contaminación: Compartir, intercambiar o reciclar tienen buena prensa por sus efectos sobre el medio ambiente, pero su impacto positivo no es tan evidente

    La nevera es el aparato que más se sustituye aunque funcione. FOTO: EVA SANLEANDRO

    Comprar una lavadora de segunda mano, intercambiar una máquina cortacésped o compartir un trayecto en coche son, a primera vista, prácticas respetuosas con el medio ambiente. Permiten la reutilización de un bien o su uso en común, de modo que la economía colaborativa —o economía de compartir— contribuye, en principio, a la transición ecológica. Según la Agencia del Medioambiente y del Control de la Energía francesa, el 40% de los congeladores y de los frigoríficos sustituidos en 2011 todavía funcionaban. Lo mismo ocurría en el caso del 25% de las lavavajillas y en el del 4% de las lavadoras (1).  Y pese a que la duración técnica de un teléfono móvil se estima en más diez años,  los franceses cambian de aparato, de...

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