Expertos (en) con dificultades de comprensión

  • Por (Servicios de apoyo a la accesibilidad cognitiva del Grupo Cooperativo TEB)
    Diciembre 2020

    Empieza a aceptarse que todo debe ser físicamente accesible, pero la accesibilidad cognitiva es todavía una tarea pendiente.

    Hace poco envié a revisar un cartel al servicio de corrección lingüística del Consorci per a la Normalització Lingüística de la Generalitat de Catalunya. El cartel incluía la siguiente frase en catalán: “Un grupo de expertos con dificultades de comprensión ha validado la charla para que sea fácil de entender”.

    Quien lo haya utilizado alguna vez, sabrá que ese servicio de corrección lingüística es muy cuidadoso en sus revisiones y argumenta cada cambio con ejemplos, reflexiones y referencias a la normativa. 

    Sin embargo, en esta ocasión me devolvieron, sin ninguna aclaración y achacándola probablemente a un mero error tipográfico,la siguiente corrección: “Un grupo de expertos en dificultades de comprensión ha validado la charla para que sea fácil de entender”.

    Esta anécdota, aparentemente sin importancia, refleja ,sin embargo, dos realidades preocupantes de nuestra sociedad: 
    1. Que las personas con dificultades de comprensión no pueden ejercer el rol de expertas.
    2. Que la accesibilidad cognitiva y los servicios de validación son desconocidos para la mayoría de la población. 

    Así pues, ¿qué es la accesibilidad cognitiva? Básicamente, es que el mundo sea fácil de entender; es decir, que los productos, los servicios, los textos y los entornos sean comprensibles para todos y todas.

    Algo es accesible si es fácil de entender

    La accesibilidad cognitiva es un derecho llave, porque nos permite ejercer el resto de derechos. Por ejemplo, solo si entendemos la visita al médico podremos ejercer nuestro derecho a la salud, o solo si entendemos nuestro contrato podremos ejercer nuestros derechos laborales.

    Pero esto, que parece tan obvio sobre el papel, en la práctica no lo es tanto. 

    Prejuicios

    Cuando comunicamos, normalmente asumimos que el receptor nos escuchará y nos entenderá. Pocos, al hablar o al escribir, nos cuestionamos que aquello que decimos puede ser en realidad indescifrable para mucha gente. Solemos escribir para un lector tipo idealizado, al que de manera inconsciente atribuimos un bagaje cultural y un nivel de comprensión lectora avanzado. Olvidamos que la sociedad es mucho más diversa que nuestros prejuicios y, por eso, raramente incluimos en nuestras comunicaciones a las personas con dificultades de comprensión.

    Hablamos de una omisión de más del 25% del total de población.Son, entre otros muchos, nuestros vecinos y vecinas más mayores y más jóvenes, o que tienen una discapacidad intelectual, o que provienen de otras culturas y lenguas.

    Hay muchas situaciones cotidianas que pueden ayudarnos a empatizar con la accesibilidad cognitiva.Por ejemplo, nuestra sensación de desamparo cuando acudimos a un informático o a un mecánico y nos explica un presupuesto indescifrable de cosas que necesitan un arreglo. O nuestro nerviosismo por estar en un país extranjero y no poder regresar al alojamiento porque no entendemos la lengua de la gente y de los carteles.

    De hecho, si miramos atrás y examinamos nuestras propias vivencias, veremos que muchos de los episodios de estrés o angustia que hemos vivido están relacionados con la falta de accesibilidad cognitiva. 

    Un ejemplo personal: una semana falté a una sesión de iniciación al yoga y me ofrecieron sustituirla por otra de un grupo más avanzado. Lo que hasta entonces había sido una hora relajante se convirtió en una hora de frustración, con la incapacitante sensación de llegar siempre tarde y de ir por detrás de mis compañeros. ¿Os imagináis sentir esa misma sensación a diario, en casi cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana? Por injusto que parezca, las personas con dificultades de comprensión lo sufren todos los días. 

    ¿Qué son los servicios de validación?

    Para hacer el mundo más fácil de entender, tenemos diferentes herramientas. Por ejemplo, la señalización de espacios con pictogramas, las explicaciones sencillas y con ejemplos cotidianos o los textos en Lectura Fácil, que usan palabras corrientes, un contenido bien estructurado y un diseño claro e intuitivo.

    Es importante que los textos sean validados

    Todos podemos ayudar a 'capacitar' a las personas

    El problema es que, a menudo, técnicos y profesionales sin dificultades de comprensión aplican estas herramientas sin preguntar a las personas con dificultades de comprensión. Es decir, trabajan para ellas pero sin ellas. Y, en consecuencia, el resultado de las adaptaciones es, a menudo, artificioso, confuso y alejado de su realidad.

    Los servicios de validación de la accesibilidad cognitiva tienen, por tanto, un rol fundamental.Son equipos formados por expertos con dificultades de comprensión que analizan textos, edificios y actividades y comprueban en primera persona que son fáciles de entender. Con el apoyo de un técnico facilitador, también hacen propuestas de mejora.

    La mejor manera de hacerlo fácil

    Sin un servicio de validación, ¿quién nos podría alertar que escribir “comisión de trabajo” puede dar a entender que debemos pagar por ella, y que es más claro escribir “grupo de expertos”? ¿O quién nos recordaría que al lado de un código QR debemos añadir también una dirección corta y visible para no excluir a las personas menos digitales? ¿O que si habilitamos solo un correo electrónico como vía de contacto estamos silenciando a quienes usan el teléfono únicamente para llamadas y Whatsapp?

    La norma UNE 153101:2018 EX sobre Lectura Fácil, creada por la Asociación Española de Normalización (UNE), regula los procesos de validación para asegurar un resultado final de calidad y fácil de entender por todas las personas. Por ejemplo, establece que cada texto se debe validar por al menos tres personas con dificultades de comprensión.

    Además de ser la mejor herramienta para la accesibilidad cognitiva, los servicios de validación generan oportunidades laborales para las personas con discapacidad intelectual desde un nuevo rol valorado, más allá de las tareas meramente mecánicas que, como sociedad, hasta ahora les reservábamos.

    ¿Y qué hacemos ahora?

    Desde cada organización o como individuos, todos contribuimos a "capacitar" o "discapacitar" a las personas. Lo hacemos, queramos o no, tanto por acción como por omisión: cuando priorizamos poner una rampa o cuando lo olvidamos, y también cuando decidimos cómo comunicamos. 
    Te invitamos a desmentir el tópico que une "difícil" e "importante" y a que apliques la cita del célebre científico Albert Einstein: “Si no  puedes explicar algo de forma sencilla, es que no lo has entendido bien”.

    Los servicios de validación del movimiento asociativo de la discapacidad intelectual estamos aquí para ayudarte. 

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