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Los retos de las finanzas éticas

Por Xavi Teis
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Mayo 2015 / 25

Miembro de Coop57 y autor de ‘Cómo cambiar el mundo con tu dinero’

Las finanzas éticas basan su fuerza en su sencillez. Algo tan simple como incorporar la ética al conjunto de las decisiones diarias de ahorro e inversión. Esta visión cambia completamente las motivaciones, los objetivos y los acentos de la intermediación financiera respecto a la banca tradicional. La intermediación financiera entendida como una herramienta al servicio de las personas y nunca como una herramienta simplemente de negocio. Se trata de rescatar el valor social del dinero.

El recorrido de las finanzas éticas, a lo largo de los últimos 30 años en España, ha sido estratosférico. Desde que Acció Solidària contra l’Atur abrió el camino en 1981, se han ido sucediendo proyectos y personas hasta el panorama actual.

En 2015 se cumplen 20 años desde que la lucha obrera permitió que algunos visionarios fundaran Coop57; Fiare, proyecto iniciado en 2003, ha obtenido la licencia bancaria para empezar a operar como entidad bancaria aquí; Oikocredit, cooperativa holandesa de servicios financieros éticos, cumple 40 años y 15 desde que se implantó en Catalunya; FETS, asociación que promueve las finanzas éticas en Catalunya, también cumple 15 años, y el banco holandés Triodos Bank, un modelo híbrido entre banca convencional y una banca con criterios sociales y medioambientales, lleva más de 40 años funcionando y más de 10 en España. Todas estas efemérides concentradas en este año no son sino una metáfora del viaje recorrido hasta la fecha y un síntoma del momento de madurez actual.

Debates de Coop57 en Zaragoza, el pasado abril. FOTO: COOP57

Desde unos primeros miles de pesetas que se destinaron a proyectos con valores sociales hasta los casi 2.000 millones de euros gestionados actualmente por todas estas entidades han pasado muchas cosas. Se han asentado y consolidado los distintos modelos y el embrionario sistema de finanzas éticas está en disposición de ofrecer soluciones a muchas de las necesidades financieras que tienen las personas, entidades y empresas.

 

NUEVAS DEMANDAS

El contexto social, político y económico actual vive un momento de especial efervescencia. Esto genera, por parte de los movimientos sociales y alternativos, nuevas demandas que se extienden hacia nuevos ámbitos de construcción. Con esta idea, del 17 al 19 de abril se celebró en Zaragoza el segundo Encuentro estatal de socios y socias de Coop57.

El Encuentro de Coop57 no es ninguna asamblea ni congreso. Se trata de encontrarse, de dar la oportunidad a las más de 650 entidades y a las casi 3.500 personas socias de verse, reconocerse, desvirtualizarse y debatir colectivamente hacia dónde se quiere avanzar. Entender que los procesos son tan transformadores como los objetivos.

Los retos de futuro que se plantearon en Zaragoza interpelan el ámbito natural de actuación de las finanzas éticas: la economía social y solidaria. Las finanzas éticas deben estar al servicio y a la altura de estos retos. Después de 20 años de existencia, Coop57 se prepara para dar un salto adelante, con el deseo de convertirse en un agente proactivo de construcción económica, especialmente a escala local. Esto implica retos en los ámbitos del municipalismo, la vivienda, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, en el desarrollo y revitalización del ámbito rural y los retos que plantea la soberanía alimentaria, impregnarse de los criterios y las prácticas feministas, en la generación de puestos de trabajo en formato cooperativo y profundizar en experiencias de autogestión comunitaria de bienes, servicios y equipamientos.

Se trata de construir, pero diferente. Dar respuesta a los retos sin perder unos principios esenciales e irrenunciables: democracia económica, proximidad, arraigo territorial, dimensión colectiva, reparto equitativo de la riqueza y, en definitiva, contribuir al desarrollo de la economía social y solidaria para que ésta deje de tener apellidos y podamos, entre todas, construir otra economía.

Lo que se constató en Zaragoza fue que tenemos por delante una oportunidad maravillosa y estimulante. Las finanzas éticas son una herramienta muy potente pero que sólo será útil si somos capaces de construir verdaderas alternativas económicas desde el tejido social y el ámbito local. Y sin urgencias. Sin caer en la trampa del ahora o nunca, sino pensar en una construcción real, sólida y colectiva de nuevas formas de entender la economía y las relaciones entre las personas.