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Obituario // Palabras para Arcadi, el economista anticapitalista

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Mayo 2021 / 91

El profesor y activista, cuya honestidad y capacidad didáctica inspiró a varias generaciones de militantes por un mundo mejor, fallece a los 75 años.

Arcadi Oliveres.
Foto: Guillem Medina

De cómo tomar partido en un planeta lleno de injusticias y aprender que otro mundo es posible (y necesario). Con estas premisas crecimos muchas de las personas que tuvimos la suerte de escuchar y conocer a Arcadi Oliveres, el economista pacifista y anticapitalista. Un hombre comprometido que nos dejó el 6 de abril debido a un cáncer. El profeta desarmado, como lo apodó el periodista y buen amigo suyo Joan Barril sabiendo que la palabra, en tantas charlas y conferencias que dio a lo largo de su vida, fue una de sus herramientas para despertar conciencias, desde una rebeldía… llena de bondad.

Y es que Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945) deja un gran vacío, pero a la vez una gran herencia: esa palabra que usaba para tejer un discurso pedagógico sobre cómo funciona (o no) este mundo en sus innumerables charlas —ya fuera en la universidad o en una reunión de vecinos de un pueblo perdido—. Un discurso lleno de estadísticas, evidencias y reflexiones que conjugaban la crítica con las propuestas y alternativas. Nombres y apellidos de banqueros, gobernantes, empresarios o monarcas con oscuras relaciones aparecían en ellas, donde añadía sus oxímorones (fuego amigo era uno de sus preferidos) para señalar a los culpables de tantas crisis y miserias de un mundo al borde del abismo. “La pandemia es otra evidencia de un planeta estresado, que ha dicho basta al consumismo sin freno, a la globalización sin equilibrio y que nos advierte de que debemos cambiar nuestras relaciones económicas y nuestro modelo de vida”, recuerda en su último libro, publicado justo antes de su fallecimiento (Palabras de Arcadi. Qué hemos aprendido del mundo y cómo podemos actuar, Angle Editorial, 2021).

Desigualdades

Arcadi ya llevaba años hablando de desajustes y desigualdades: “¿Sabéis que el gasto militar mundial anual es 40 veces superior al dinero necesario para erradicar el hambre en el mundo? ¿O que las 16 grandes fortunas del planeta acaparan la mitad de la renta de toda la humanidad?”. Boquiabierto quedaba siempre el público. 

Inspirador

Sus charlas cambiaron la vida de miles de personas, hoy activistas de tantas campañas y frentes abiertos, “aunque poco a poco algunas cosas van mejorando y sabemos que nuestras pequeñas acciones suman: dónde compramos, en qué banco dejamos nuestro dinero, cómo aprendemos a vivir con menos… Cada acción ayuda”, repetía, siempre, con ese punto de esperanza que recordaba que no podía perderse al ser el motor para “seguir avanzando hacia un mundo algo mejor”. Este era Arcadi: amable, soñador, metido en todas las luchas de base y sociales.

Conjugaba la crítica con las propuestas sin perder nunca la esperanza

Su recorrido de militancias y compromiso arranca ya en 1966, en la Caputxinada, de la que surge el Sindicato Democrático de Estudiantes, y en no pocas iniciativas antifranquistas. Estuvo en las Marchas por la Libertad, en la lucha contra la pena de muerte y contra la entrada de España en la OTAN, al frente de Pax Christi y de Justicia y Paz, en la campaña del 0,7% y de la deuda externa mientras ejercía también de profesor universitario. Fue testigo del surgimiento del movimiento antiglobalización, fue voz indignada del 15-M... Y tantas luchas más… Siempre incansable para subrayar que el capitalismo es un sistema criminal y asesino que debe ser destruido. He ahí el mal de todos lo males.

Las que nos quedamos intentaremos seguir profundizando en sus palabras (y sus acciones), para que la tierra también nos sea leve.