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Propuesta 35 // Más transporte público… ¿y gratuito?

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Octubre 2019 / 7

Aumentar la frecuencia de autobuses, metros y trenes, lo que supone reforzar la flota, es indispensable si se quiere reducir el peso del coche privado en los desplazamientos al lugar de trabajo y en general. Además de la inversión que se requiere, se puede jugar con las tarifas para fomentar también su utilización, incentivando aún más los abonos con tarifa plana, ya sea mensual, trimestral o anual, y en combinación con otros sistemas de transporte público —haciendo una red integrada de metro, autobús, tren de cercanía—, incluyendo la red de bicicletas y de coches compartidos. Todo ello fideliza a los usuarios.

Informar en las paradas sobre los tiempos de espera y las rutas es otro factor que ayuda, igual que aumentar los carriles de uso exclusivo para los vehículos colectivos con el fin de que el tráfico sea más fluido.

Un tercio de la red ferroviaria en España no está electrificada, en las zonas menos pobladas

Francia, Estonia, Luxemburgo y Alemania experimentan con el transporte urbano gratuito

En algunas ciudades como Ginebra (Suiza), los billetes de autobús, tranvía y tren desde el aeropuerto al centro son gratuitos si se realiza el trayecto en los 80 minutos siguientes a la llegada y se usan junto al billete de avión. Pero otras están experimentando con algo más revolucionario: no hacer pagar a nadie por ir en transporte público. Lo han probado localidades francesas como Dunquerque y Tallin, en Estonia, que fue pionera. Luxemburgo ha dado el paso. Y el año pasado, el Gobierno federal alemán quiso probar qué sucedía con el transporte público en cinco ciudades piloto (Bonn, Essen, Reutlingen y Herrenberg), pensando en la contaminación atmosférica. Hay que tener en cuenta que transporte gratuito no significa costes cero, sino que los costes no los pague el usuario, al menos por el momento. Pero alguien debe afrontarlos. Corre a cargo de los presupuestos que se nutren del contribuyente. Hay distintos estudios que demuestran que aumenta el uso del transporte público si no hay que pagar, pero no sobre la tensión que supone financiar la medida. 

Una idea sería empezar a aplicar la gratuidad para los jóvenes hasta 25 años, como incentivo y herramienta pedagógica.

Dentro de la red de transporte, el tranvía sobresale como medio de transporte rápido, ecológico y eficiente. Son muchos sus detractores, por las consecuencias que tiene sobre la fluidez del tráfico, pero son los coches los que la perturban. Muchas grandes ciudades, como Londres y París, hace tiempo que lo han recuperado. Por no hablar del paisaje de Ámsterdam y Viena; también en España, en ciudades como Valencia, Bilbao y Barcelona. Un tranvía puede transportar al equivalente a tres autobuses y a 174 coches privados. Es el que menos energía consume, y es eléctrica, de modo que en un contexto de transición a renovables tiene todo el sentido.