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Propuesta 37 // Promover el uso de la bicicleta

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Octubre 2019 / 7

Cada vez habrá menos espacio para el coche y más para transporte público y medio como la bicicleta. La bicicleta es barata, ocupa menos espacio, no contamina y es saludable porque se hace ejercicio de modo que deben priorizarse los modos de desplazamiento más vulnerables, sin restar, sin embargo, espacio al peatón, sino a los coches privados.

Varias ciudades han incentivado con un cebo económico el uso de este medio de transporte para los ciudadanos que acudan a su puesto de trabajo con la bici, con el fin de reducir los atascos y la contaminación. En Bruselas, a los empleados más deportistas se les retribuye con hasta 22 céntimos de euros por kilómetro, con un máximo de 15 kilómetros por día. Bélgica es uno de los países más concienciados al respecto. El parlamento belga ha votado un proyecto de ley para reducir el impuesto sobre el valor añadido (IVA) de las bicicletas, también las eléctricas, del 21% al 6%, medida que requiere luz verde comunitaria. En París, se aplica un minisueldo extra de 25 céntimos, con un tope de 12 kilómetros y un valor máximo de 40 euros. También el Gobierno holandés lanzó su plan de incentivos, que en este caso pasaba por 19 céntimos por km, de modo que recorrer en bici 10 kilómetros diarios cinco días a la semana supone ganar una subvención anual de 450 euros.

En países como Bélgica se retribuye a las personas que van al trabajo en bicicleta 

El pago lo realizan las empresas, que se apuntan al plan de forma voluntaria y luego reciben una compensación de la Administración. São Paulo, en Brasil, ha aplicado un sistema similar. En España, inventos como los servicios públicos de bicicleta compartida sacaron la bicicleta del ostracismo. Una de las primeras ciudades en hacerlo en España fue Barcelona, con el Bicing, y donde se han hecho más de 200 kilómetros de infraestructura ciclista (carriles bici) con el fin de consolidar su uso. Hoy, en estas infraestructuras, expandidas por Madrid, Sevilla y otras grandes ciudades, se convive con los patinetes eléctricos, que requieren de una regulación y gestión adecuada (nunca circular por las aceras, para empezar). Y los servicios públicos coexisten con los nuevos sistemas de bicicletas compartidas que funcionan a través de una aplicación en el teléfono móvil.

Según el Barómetro de la Bicicleta en España (2017), 19 millones de ciudadanos (casi la mitad de entre 12 y 79 años) utiliza la bicicleta con alguna frecuencia. Casi una cuarta parte lo hace con periodicidad semanal. Desde 2009, cuando se realizó el primer barómetro de este tipo, el número de usuarios ha aumentado en 3,5 millones (un 22,5% más), y más del 85% de encuestados están de acuerdo en que para disminuir la contaminación ambiental debe aumentar el uso de la bicicleta. 

Holanda es el país donde la población efectúa una mayor proporción de trayectos en bicicleta: tiene 17 millones de residentes y 23 millones de bicis. En Ámsterdam se estima que el 63% de sus habitantes utiliza este medio de transporte a diario. Basta con ver los aparcamientos masivos de bicicletas para comprender el poder de la bici. Aun así, el Gobierno holandés ha anunciado una inversión de 390 millones de dólares en infraestructuras ciclistas para aumentar la proporción.