Amazon tensa aún más a los editores

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  • Noviembre 2014

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    Edición: El gigante estadounidense del comercio ‘online’  quiere reinar sobre los ‘e-books’ y tomar el control del sector. 

    Con su estrategia de lanzar e-books a precios bajos, el librero online Amazon intenta repetir en el sector del libro la jugada de Apple en la industria de la música.

    Un modelo del Kindle de Amazon. FOTO: LUCIAN MILASAN /123rf 

    Amazon tiene sentido del timing: tras Estados Unidos en julio; Reino Unido en septiembre, y pronto Francia, el pasado mes de octubre, el gigante del comercio online lanzó en Alemania durante la Feria de Fráncfort —la mayor manifestación dedicada al libro—, su oferta ilimitada de lectura de libros electrónicos: mediante un abono de 9,99 euros mensuales, sus usuarios pueden acceder a un catálogo de 600.000 títulos. Si bien es cierto que sólo 50.000 de ellos están en alemán y muchos son libros autoeditados por sus autores, ello no impide que la iniciativa de Amazon indigne a los editores, que ven en ella un signo más de su deseo de hacerse con el control del sector del libro.

    La tensión entre el librero online y los editores va en aumento desde hace meses y llega a su paroxismo en Estados Unidos, donde Amazon presiona desde febrero a la filial estadounidense de Hachette para que baje el precio de sus libros electrónicos de 19,99 o 14,99 dólares a 9,99 dólares.

     

    PRESIÓN SOBRE EL EDITOR

    En su lucha, Amazon no duda en tomar medidas de represalia contra el editor, alargando los plazos de entrega o bloqueando los pedidos previos de sus libros. Otros proveedores como Disney también habrían sufrido este tipo de prácticas.

     

    PRECIOS A LA BAJA

    Al bajar los precios de los e-books, Amazon quiere potenciar sus ventas, que representan ya una quinta parte del mercado del libro en Estados Unidos, y las del Kindle, su lector digital, en el que ha hecho una gran inversión. Busca con ello repetir la jugada de Apple, que ha conseguido que el mercado de la música online despegue en su casi exclusivo beneficio imponiendo a las discográficas el precio al que venden sus álbumes y piezas sueltas y al confinar a sus usuarios en el ecosistema formado por su plataforma online y su soporte físico,el iPod o el iPhone.

     

    MÁS PARA LOS AUTORES

    Amazon pretende, sin embargo, ir más lejos imponiendo a los editores nuevas reglas de reparto del precio del libro: 50% para el autor, 30% para el distribuidor y 20% para el editor. El control absoluto de este reparto se hallaba, hasta ahora, en manos de los editores.

    El autor recibe en Francia entre el 8% y el 10% del precio de venta de su libro, frente a entre el 14% y el 16% en Estados Unidos, donde la práctica de pagar anticipos está menos extendida. Este porcentaje es el mismo para un libro en papel que para un libro electrónico. La digitalización ha hecho caer los costes de producción y distribución, lo cual ha originado un gran aumento del margen de los editores. Al mostrar su voluntad de subir el porcentaje sobre los e-books a los autores, Amazon esperaba tenerlos de su lado en su lucha contra los editores. En vano: 900 autores estadounidenses, imitados pronto por 1.000 autores alemanes, han denunciado públicamente las prácticas del ogro del e-comercio.

    Frente al riesgo que corría su reputación y a las pérdidas en el volumen de negocio que le están causando sus represalias, parece que Amazon se dispone a suavizar su posición frente a Hachette. Nadie duda, sin embargo, que volverá a la carga, en este terreno o en otro, pues lo propio de los gigantes del mundo electrónico es cambiar el orden establecido para hacerse con el predominio.

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