¿Hacia dónde va Alemania?

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    Noviembre 2014

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    Coyuntura: La economía alemana se ha enfriado, pero este freno no está empujando al Gobierno a tomar medidas de inversión pública para impulsar la actividad.

    Trabajadores montando los ejes del chasis de un camión en la planta de MAN en Múnich. FOTO: PARLAMENTO EUROPEO

    La economía alemana se desacelera. Las exportaciones disminuyen, los pedidos se reducen y la confianza de los directivos de las empresas ha mermado. Tampoco es una gran sorpresa: desde hace cuatro años, lo que tiraba de la economía alemana eran, fundamentalmente, las exportaciones a los países de fuera de la Unión Europea. Pero hoy la economía brasileña sufre un parón y la china, una brutal desaceleración, mientras que en Rusia, la crisis ucraniana ha provocado la congelación de las relaciones comerciales con Occidente.

    En paralelo, los países en crisis de la zona euro no se han recuperado de modo suficiente y las economías francesa e italiana, que constituyen una parte sustancial, ven degradarse la situación. En resumen, la zona euro no está en absoluto cerca de poder tomar el relevo de los países emergentes para tirar de las exportaciones alemanas. Hay, pues, razones para considerar que la desaceleración alemana puede durar.

     

    SIN INFLEXIÓN 

    Si ello se confirma, ¿qué conclusión sacarán los dirigentes alemanes y qué impacto tendrá en el comportamiento de la zona euro? La respuesta vale centenares de miles de millones de euros…

    El debate ya ha comenzado en Alemania, sobre todo gracias al informe de otoño que el 9 de octubre pasado presentaron conjuntamente los cuatro grandes institutos de coyuntura alemanes (el DIW de Berlín, el Info de Múnich, el RWI de Essen y el IWH de Halle). Su conclusión principal era la siguiente: la gran coalición, en el poder desde el pasado mes de enero, tiene una gran responsabilidad en la desaceleración de la economía alemana. Consideran, en efecto, que el establecimiento anunciado de un salario mínimo de 8,5 euros por hora trabajada en 2015, junto con las medidas establecidas para permitir que los asalariados que empezaron a trabajar muy pronto se jubilen a los 63 años en lugar de a los 67 previstos hasta ahora, han dañado gravemente la competitividad de la economía alemana, lo que explicaría sus recientes dificultades.

    No hay que excluir que Berlín opte por aplicar ajustes

    Paralelamente, se ha entablado un debate sobre el presupuesto del año próximo. El ministro de Economía, Wolfgang Schaüble, presentó el pasado verano un proyecto de presupuesto que preveía que, por primera vez en décadas, las finanzas públicas alemanas volverían a estar equilibradas en 2015. Ante la desaceleración de la economía, se han alzado numerosas voces —especialmente la de Marcel Fratzcher, director del DIW de Berlin y autor de La ilusión alemana (véase Alternatives Économiques, n.º 339, p. 78)— que cuestionan ese equilibrio y exigen un esfuerzo adicional de inversiones públicas para sostener la actividad. Pero hasta ahora, el Gobierno se ha mantenido en sus trece.

    FOTO: PARLAMENTO EUROPEO

    En resumen, aunque se prolongara la desaceleración de la economía alemana, parece poco probable en este momento que este cambio de clima lleve a los dirigentes alemanes a pasar a una política de reactivación en Alemania y en Europa. Todo lo contrario, no debe desdeñarse la opción de que decidan que ha llegado la hora de que Alemania se apriete de nuevo el cinturón para recuperar la competitividad. En cuyo caso...

     

     

     

     

     

     

     

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