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Propuesta 3 // Promover agregadores: del consumidor al mercado

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Octubre 2019 / 7

Un agregador de demanda energética es una de las nuevas figuras que emergen con la revolución energética renovable de la mano de la generación distribuida. Tiene un nombre técnico, pero su función se volverá imprescindible: gestionar una suma de demandas de consumidores que compartan una o varias instalaciones de generación que le ceden esta responsabilidad gestora. Se trata de un intermediario que hace de puente entre, por una parte, grupos de usuarios (o usuarios individuales), a los que representa hablando con una sola voz, y, por la otra, el mercado, tanto mayorista como  minorista. El agregador también vende sus servicios al operador del sistema, Red Eléctrica Española (REE). En definitiva, la agregación permite la compraventa de energía entre particulares y es clave en el llamado empoderamiento del consumidor. Porque si quiere convertirse en un actor activo en el mercado energético del futuro —un actor que produce, consume, almacena y vende— aporta un valor al sistema, de modo que el usuario también adquiere valor. 

Los agregadores hacen de gestores de las redes de distribución de la electricidad, y garantizan que estas sean fiables. Como su nombre indica, agregan la demanda de ya sea consumidores, autoconsumidores, miniproductores o puntos de recarga de vehículos eléctricos. Y defiende sus intereses para que paguen lo mínimo. También puede agregarse la energía almacenada en baterías, cuya gestión inteligente puede quedar en manos igualmente del agregador. Un único usuario doméstico carece de capacidad para ofrecer gestionabilidad al sistema, mientras que, sumados, y representados por un agregador , le permiten participar en los servicios energéticos.

La agregación, en la práctica, es una vía que permite realizar menos inversiones de lo que supone la compra e instalación de placas solares, e igualmente se participa en el sistema. Permite ahorros en la factura, porque gracias a su gestión consumes menos cuando el precio suele ser más alto y eres remunerado por la disponibilidad de tus recursos (es como vender tu falta de consumo de forma agregada cuando en el sistema se necesita energía y tú no la usas). Y gracias a la agregación se pueden realizar contratos únicos de suministro (se agregan contadores).

Las comunidades ciudadanas de energía funcionan como si fueran un pequeño operador energético

La figura del agregador hace de puente entre grupos de usuarios y el mercado

En este mundo naciente, en España se había planteado inicialmente que la figura del agregador solo pudiera operar a partir de la agregación de 10 megavatios (MW) de electricidad, lo que suponía que únicamente podría funcionar sumando demandas de grandes empresas. Sin embargo, se abre camino, y REE así lo ha recomendado finalmente, que el requisito mínimo sea de 1 MW, en línea con las coordenadas en las que se mueve Europa. 

¿Quién puede desempeñar la función de un agregador? Pues puede encargarse de ella la propia comercializadora de electricidad o bien, en el caso de las grandes empresas consumidoras, puede hacerlo un representante de estas que compre electricidad directamente en el mercado. Pero existe la posibilidad de crear agregadores independientes, que son agentes sin un papel previo en el mercado, como un fabricante de baterías o una empresa de servicios energéticos, lo que se supone que implica una mayor libertad de decisión para los consumidores. El país referente en la materia es Holanda.

La innovación regulatoria va pareja a la innovación tecnológica. El sistema Sandbox permite realizar pruebas innovadoras de servicios que afectan a la distribución eléctrica en entornos seguros, de modo que después puedan implantarse.