Tantas horas por servicio

  • El contenido completo de este artículo sólo está disponible para los suscriptores de Alternativas Económicas.

    Inicia tu sesión   o   Suscríbete

  • Junio 2015

    Sin familias, vecindario, comunidad y sociedad civil, que forman el núcleo invisible de la economía, no se alimentaría el ecosistema básico de nuestra especie”. Lo escribió Edgar Cahn, considerado el pionero de los bancos de tiempo en EE UU y autor de No más gente desechable. Cada vez más gente se apunta a la aventura. 

    Todo empieza con un catálogo global de habilidades o simples propuestas para echar una mano: saber diseñar una página web, pasear perros, coser o entrenar en algún deporte. El catálogo vale para el que busca y también para el que ofrece. La moneda de cambio es el tiempo. 

    Iniciativas de este tipo existen en todo el mundo y no son un invento nuevo. Sin embargo,  Internet, de nuevo, amplía el catálogo y la facilidad para contactar de modo exponencial. Los bancos de tiempo, en los que mi hora de trabajo vale lo mismo que la tuya —algo no visto en el universo de la economía mercantil—, y la remuneración no es en dinero, sino que un servicio...

    Los artículos que componen el dossier son:

    Todavía no hay comentarios, sé el primero en opinar

    Escribe tu comentario

    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.
    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.
    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.