Tiempo con el corazón

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  • Junio 2015

    No puede afirmarse que un sistema monetario complementario y/o alternativo sea mejor que otro. Todo depende de las circunstancias y los objetivos. Los expertos clasifican las monedas locales en un sistema de moneda circulante paralela que sirva para pagar gastos poco elevados, o bien un círculo de intercambios que posibilite hacer frente a facturas sin que haga falta disponer de dinero en efectivo, o bien un microcrédito bancario que ofrezca préstamos a muy bajo interés (o a interés cero), que se destinen a la producción y al consumo. Obviamente, cuantas más facilidades y apoyo de las autoridades se dé a las monedas (pagar los impuestos con ellas, incentivos y para poder canjearlas moneda nacional, amplia aceptación en los comercios), mejor saldrá el invento. En determinados momentos especiales, hay bancos de tiempo que han cobrado todo su sentido.

     

    Banco de Tiempo de Lyttleton

    Moneda social a prueba de terremotos. En Nueva Zelanda, y concretamente en la localidad...

    Los artículos que componen el dossier son:

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