Moverse en grupo, o moverse en red

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  • Junio 2015

    Junto al alojamiento informal en casa de otra persona, cambiar la relación con los vehículos que nos llevan de un lado para otro es uno de los caminos más anchos por los que ha empezado a circular la economía colaborativa, no siempre sin polémica. 

    Los modelos de funcionamiento en marcha son muy distintos: pueden plantear la existencia de una red de vehículos que no pertenecen a ningún particular, sino a una asociación cuyos miembros pueden utilizarlos; o bien el dueño de un vehículo contacta con otros usuarios porque tiene previsto realizar determinado trayecto en una fecha dada y busca dividir gastos y a la vez socializar; o bien particulares que se prestan el coche que no utilizan. Las iniciativas, múltiples, van desde un coche de barrio que hace las veces de autobús hasta trayectos entre distintas ciudades e incluso recorridos internacionales. En algunos casos hay beneficio para quien organiza la plataforma o para quien pone el coche (elevadas comisiones de...

    Los artículos que componen el dossier son:

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