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    Los especialistas coinciden en que los costes de la obesidad por la caída de la productividad y el absentismo laboral superan ampliamente a los derivados de los gastos sanitarios.

    ILUSTRACIÓN: PERICO PASTOR

    El análisis económico de los costes de la obesidad y el sobrepeso diferencia entre costes sanitarios directos y costes indirectos. Estos últimos están relacionados con las pérdidas que la situación individual de sobrepeso y obesidad ocasiona tanto a los individuos que las padecen como a la sociedad en su conjunto. Se trata, en este caso, de pérdidas de producción bien por una menor productividad por individuo y hora trabajada o bien por pérdidas en el tiempo de trabajo. Todos los autores son unánimes al expresar que los costes indirectos superan ampliamente a los directos, aquellos relacionados con el gasto sanitario.

    El deterioro psicológico o físico reduce el rendimiento

    La petición de prestaciones por discapacidad aumenta

    Uno de los impactos económicos más citados de la epidemia de obesidad es el costo médico directo. La obesidad está relacionada con un mayor riesgo de varias afecciones de salud graves, como hipertensión, diabetes tipo 2, hipercolesterolemia, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, asma y artritis. El gasto médico directo en el diagnóstico y tratamiento de estas afecciones, por lo tanto, probablemente se incremente con el aumento de los niveles de obesidad.

    Existen grandes discrepancias entre las estimaciones de la incidencia de las enfermedades relacionables con la obesidad y de la magnitud de los costes médicos directos asociados, incluso cuando se trata de estudios hechos en un mismo país. Por ejemplo, para el caso de Estados Unidos, las estimaciones de la diferencia de gastos sanitario promedio anual de un individuo obeso y el normopeso (peso normal de una persona respecto a su estatura) varían entre los 620 y los 2.741 dólares. En el caso del Reino Unido, se ha calculado un incremento en el gasto sanitario atribuible a la obesidad entre el 2,3 % y el 4,6 % del gasto sanitario total. Para el caso de Canadá, un estudio sobre el coste económico de ocho enfermedades asociadas a la obesidad cifraba el mismo en 2.000 millones de dólares canadienses al año, mientras que otro estudio sobre el impacto de 18 enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad estimaba el coste en 6.000 millones de dólares canadienses.

    Se precisan medios de transporte más grandes y más combustible

    La mayor producción de alimentos tiene costes medioambientales

    Esta enorme variabilidad en los resultados puede explicarse por: a) la inclusión o no del sobrepeso en el análisis; b) las diferencias metodológicas (estudios de modelización, estudios transversales, estudios longitudinales, uso de microbases de datos…); y c) distinto origen de los datos (autoencuestas, datos administrativos...). Por otra parte, estos estudios deberían considerar que la mortalidad temprana asociada a la obesidad podría minusvalorar el incremento real de los gastos sanitarios debidos a la obesidad. Además, también los costes sanitarios directos aparecen en la población infantil y juvenil que padece obesidad y sobrepeso y que no han sido considerados por los estudios citados.

    Además de los costes sanitarios, la obesidad puede ocasionar costes importantes en el propio sistema económico. Los estudios les otorgan una gran importancia y mayor incidencia económica, aunque al igual que en las estimaciones de los costes sanitarios de la obesidad, existen grandes discrepancias en las conclusiones. Buena parte de estos abordan el impacto económico de la obesidad a través del mercado de trabajo (absentismo y bajas laborales, caídas de productividad durante el tiempo de trabajo…) o del incremento de la mortalidad prematura.

     

    ABSENTISMO LABORAL

    Para un desempeño de las actividades laborales de forma eficaz y con eficiencia, un trabajador debe tener las capacidades físicas y no físicas acorde para ellas, que dependen en buena medida del contexto tecnológico que defina las tareas a ejecutar. La presencia de problemas relacionados con la sobrecarga laboral, tales como enfermedades somatosensoriales, psicológicas y alteraciones de comportamiento puede traducirse en una serie de síntomas tales como la reducción de la actividad, el incremento de los tiempos de razonamiento y la ejecución y disminución de la motivación, aspectos todos que afectan al rendimiento en el puesto de trabajo. La incidencia sobre el rendimiento depende de la intensidad y duración del esfuerzo. Las consecuencias de la fatiga pueden traducirse en un aumento de los errores de ejecución y de previsión, accidentes, ausencias de corta duración.

     

    PRODUCTIVIDAD

    La literatura también recoge la relación entre la obesidad y la productividad en el puesto de trabajo. El deterioro físico o psicológico afectarían negativamente a la productividad de los trabajadores con obesidad. La preocupación de buena parte de los estudios se ha centrado en cuantificar el efecto más que en establecer sus orígenes y, en muchos casos, ha utilizado entrevistas telefónicas para construir la base de datos. La unidad de medida en muchos estudios es el tiempo muerto (tiempo en el puesto de trabajo, pero con una producción nula o muy reducida) o el menor tiempo productivo. Michael R. Frone cree que la obesidad conduce a una mayor propensión a los tiempos muertos y que los costes de estos periodos son mayores que los ocasionados por el absentismo.

    Los niños obesos pierden más días de clase que sus compañeros

    La discapacidad derivada de la obesidad también tiene implicaciones sobre la producción agregada, pues que supone un abandono temprano del mercado de trabajo. Al mismo tiempo, tiene importantes repercusiones presupuestarias o sobre los seguros de incapacidad laboral. Richard Burkhauser y John Cawley estiman que, para los hombres, ser obeso aumenta la probabilidad de recibir una prestación por discapacidad en 6,92 puntos porcentuales. Para las mujeres, las probabilidades son superiores en 5,64 puntos porcentuales.

     

    TRANSPORTE

    Además de su impacto en el gasto médico y la productividad, la obesidad puede afectar a los costes de transporte. El aumento del peso corporal de los estadounidenses significa que se necesitan más combustible y vehículos más grandes para transportar el mismo número de pasajeros y viajeros cada año.

    Usar más combustible tiene costes indirectos potenciales en forma de mayores emisiones de gases de efecto invernadero y de agotamientos de los recursos fósiles. La mayor producción de alimentos que ocasiona la demanda de los individuos obesos y con sobrepeso ocasiona también costes medioambientales.

     

    ABSENTISMO ESCOLAR

    Se ha estudiado también el impacto que la obesidad y el sobrepeso pueden tener en los logros educativos, tanto en términos cuantitativos de escolaridad como cualitativos de rendimiento académico. Las consecuencias sobre el rendimiento educativo y, por tanto, sobre el capital humano acaban afectando a los niveles de renta individuales y a los de producción nacional a nivel agregado.

    Algunas variables que ayudan a explicar el impacto negativo de la obesidad en los resultados académicos radican en el absentismo escolar. Andrew Geier, Gary Foster y Leslie Womble, que han estudiado los efectos del sobrepeso y la obesidad en la asistencia al colegio, concluyen que los niños obesos pierden significativamente más días de clase que sus compañeros de peso normal. Según los mismos autores, mientras que los niños con peso normal perdieron entre 10,1 y 10,5 días durante el año, los niños obesos perdieron entre 11,7 y 12,2. 

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