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  • 7 Enero, 2021
    La Casquería

    Un paseo por varias iniciativas de la Economía Social y Solidaria en Madrid demuestra que es posible satisfacer casi todas las necesidades acudiendo a empresas que ponen en el centro a las personas, no los beneficios.

    Cada día hay más gente decidida a consumir diferente. A comprar local y sostenible defendiendo condiciones dignas de trabajo. Cada vez hay más conciencia de la vulnerabilidad del planeta y, por lo tanto, de la necesidad de consumir menos y mejor. Se sabe que ir al mercado en vez de al supermercado ayuda, que comprar en una librería independiente antes que en Amazon repercute positivamente en la economía local. Pero ¿qué más se puede hacer?

    Es posible satisfacer todas —o casi todas— las necesidades de bienes y servicios dentro de una economía alternativa, social y solidaria: desde finanzas, energía, telecomunicaciones o software libre hasta ropa, alimentación, seguros, servicios jurídicos, medios de comunicación, ocio, cultura y un largo etcétera. Hay muchas entidades organizadas cooperativamente que no tienen como fin principal el ánimo de lucro sino la satisfacción de las necesidades de las personas, en las que los trabajadores participan activamente en las decisiones y en las que la solidaridad, la sostenibilidad, la inclusión y el compromiso con la comunidad son los ejes principales. 

    En un recorrido por las iniciativas de la Economía Social y Solidaria vamos a conocer diferentes cooperativas promotoras del cambio social. Podemos empezar abriendo una cuenta online en Fiare Banca Ética y dejando de lado a la banca tradicional. Fiare es un banco cooperativo que no apuesta por la producción y comercialización de armas, ni por el uso de fuentes energéticas peligrosas para el ser humano y el medio ambiente, ni por la mercantilización del sexo, los juegos de azar o actividades especulativas. La entidad ítalo-española cuenta con 41.500 socios y socias, 64 millones de capital social y una captación de ahorro de 1.300 millones de euros. Sus números no paran de crecer y es perfectamente solvente y sostenible. La diferencia salarial entre el sueldo máximo y mínimo es de 4,87 veces, mientras que en el Banco Santander, por ejemplo, la diferencia entre el sueldo máximo y el medio –no el mínimo- es de 257 veces. "Una persona, un voto" independientemente del capital aportado. De este modo Fiare garantiza la gestión democrática por parte de sus socios.

    ¿Es posible dejar de apoyar económicamente a la banca tradicional y a las grandes compañías eléctricas y de telecomunicaciones en un mismo día? Perfectamente. Después de Fiare visitamos Ecooo, una empresa sin ánimo de lucro fundada en 2005 que transita ahora hacia el cooperativismo. Ecooo se centra en proyectos que muevan a la ciudadanía hacia un nuevo modelo energético, limpio, sostenible y en manos de las personas. "Un punto importante en la economía social y solidaria es la brecha salarial. En Ecooo la persona que más gana duplica el salario la que menos gana", señala Luis Esteban Rubio, integrante de Ecooo. 

    La empresa madrileña te ofrece participar en "la revolución solar" a través de autoconsumo colectivo o individual con instalaciones fotovoltaicas y también mediante participaciones en plantas de energía comunitarias, donde puedes poner tus ahorros en concordancia con tus ideales haciendo una inversión ética y rentable. "La transición energética no puede avanzar si no avanza también la transición económica. No distribuimos excedentes, aquí no hay ánimo de lucro. A final de año no repartimos los beneficios, todos los beneficios se reinvierten. Por ejemplo, en el mercado social de Madrid o en la escuela de activismo económico", dice Esteban. 

    Si sumamos Ecooo a la cooperativa La Corriente, que comercializa energía eléctrica 100% renovable, tenemos dos alternativas —entre otras muchas— en un sector estratégico e indispensable como es el suministro eléctrico. Ya puedes decir adiós al oligopolio de Endesa, Naturgy, Iberdrola y EDP. Para despedirte también de Telefónica, Orange o Vodafone y seguir cubriendo la necesidad cada vez más imperativa de conectividad y comunicación, puedes acudir a Somos Conexión, que desde 2015 ofrece telefonía móvil, fija e Internet. "No hablarás con una máquina, hablarás con nosotros" es el lema de esta cooperativa de consumo.

    Para tener un consumo consciente, también cuando la pereza nos invade en el sofá y el hambre aprieta, podemos acudir a La Pájara, cooperativa de ciclomensajería que reparte comida a domicilio desde 2018. Después de malas experiencias en grandes plataformas como Glovo o Deliveroo, varios riders decidieron autoorganizarse y crear una alternativa, a día de hoy son siete socios en la cooperativa. "El domingo empiezo vacaciones, son vacaciones pagadas, algo que antes era impensable pero que es lo que todo trabajador tiene. También estamos cotizando y tenemos seguro", apunta Kike Medina, socio de La Pájara

    Esta cooperativa ofrece mejores condiciones laborales a los socios/trabajadores además de ventajas para los restaurantes: "En nuestro caso le pedimos al restaurante un 25% del pedido, IVA incluido. En Glovo o Deliveroo llegan hasta el 40%, sin contar con los cobros de mantenimiento de la plataforma, las cuotas de acceso o ciertas cláusulas de exclusividad", cuenta Medina.  En sintonía con la economía social y solidaria, la cooperativa fomenta un consumo ético, local y de proximidad: "Tú no te puedes llevar una hamburguesa a diez kilómetros, porque la hamburguesa te va a llegar más fría que los pies que tengo yo después de trabajar", dice Medina. 

    La pájara no trabaja con grandes cadenas de alimentación, lo tienen escrito en sus estatutos. "Otra gran ventaja, al ser una cooperativa, es que elegimos con quién sí y con quién no trabajar (...) En la comida a domicilio hemos limitado la distancia a tres kilómetros, así conseguimos que los pedidos lleguen recientes. Además, si a una persona que vive a tres kilómetros le gusta lo que le llega a casa va a acabar visitando el establecimiento. Por lo tanto, todo es más circular". Hay alternativas semejantes en Albacete, Valencia, Vitoria, Bilbao, A Coruña, Barcelona. La próxima vez que pidas al restaurante de tu barrio a través de Glovo, Deliveroo o Uber Eats recuerda que, si no tienen un volumen muy grande de pedidos, en vez de ayudarles quizá les estés asfixiando.

    Para satisfacer la demanda de libros sin acercarnos a la inconmensurable y peligrosa selva amazónica podemos acudir a La Casquería, librería de segunda mano ubicada en una esquina del mercado de abastos de San Fernando, en el barrio madrileño de Lavapiés.  Como si fuera una carnicería, una frutería o una pescadería, en esta librería de segunda mano también se vende al peso: "En el momento que surgió la idea hay todo un pensamiento detrás que tiene que ver con la recirculación de libros, con vender libros baratos, accesibles a todos los bolsillos, y también para romper con la lógica mercantil. Hay libros que tienen más apreciación dentro del mercado; huimos de eso porque el valor de medida es el peso, nos da igual un Ken Follett que un premio Nobel", señala Mario, socio y trabajador de La Casquería

    Todos los libros que se venden en esta particular librería han sido donados. No compran libros y aun así tienen la tienda llena y dos almacenes completos: "Nos salen los libros por las orejas", apunta Mario. "Los mercados de Madrid fuera de la almendra central se están muriendo y, dentro de Madrid se están reconvirtiendo en mercados pijos para un consumo de turistas: el mercado de San Miguel o el de Chueca se están dedicando a un consumo bastante elitista con precios bastante caros. En otros casos se han vendido esos espacios a gimnasios o supermercados grandes que tienen dinero para ello", señala Mario. 

    El mercado tiene un par de fruterías, una panadería, una carnicería, pero la mayoría de los negocios son bares. "Ha desembarcado un negocio diferente, a los que el asentamiento del barrio les importa una mierda. Básicamente todo les importa una mierda, solo quieren hacer el mayor dinero posible en el menor tiempo", opina Mario. La Casquería vende bonos de un kilo de libros, un buen regalo para estas fechas de obsequios casi obligatorios. El barrio está cambiando mucho, resistimos que no es poco", concluye.

    Podemos completar este recorrido por la Economía Social y Solidaria con servicios jurídicos que puedes encontrar en Adaia o Sumando; con cultura y ocio en el Teatro del Barrio; con periodismo independiente en La Marea; con comida ecológica en Asaltodemata; con comida vegana en La Oveja Negra; con supermercado en La Osa; con seguros en Contis; con ropa en Kambalache; con aprender inglés en Atlantic group...Una innumerable lista que incluye, incluso, calcetines cómodos y cálidos en Calcetines Mestizaje. Que los fantasmas de estas navidades de hiperconsumo no vengan a atemorizarnos en los años próximos. Es importante saber a quién y qué apoyamos con nuestro dinero. Consumir consciente está al alcance de nuestra mano.

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