La Economía social y solidaria, una gran desconocida

  • 20 Octubre, 2020

    Es probable que los lectores conozcan la Economía Social y Solidaria (ESS), y es probable que si preguntan en su entorno haya un número elevado de personas que reconozcan esta alternativa económica. ¿Pero, y más allá? Según un informe llevado a cabo por la Fundación Daniel y Nina Carasso, uno de los principales problemas para el sector es que la ciudadanía desconoce su existencia.

    A pesar de moverse en unas cifras notables, que evidencian la relevancia que tiene este modelo económico, la mayoría de la población no conoce esta realidad. Es evidente, y así lo refleja el informe, que hay un problema en la creación de una narrativa común y convincente dentro de la ESS. ¿Por qué si genera muchos empleos, PIB e iniciativas de tejido social, tiene una relación tan poco significativa con la ciudadanía?

    Otro problema que destaca el estudio es que el sector es percibido como un ámbito altamente ideologizado y politizado. Según Marta Solórzano, coordinadora e investigadora del informe, se debe “promover y apoyar la comunicación de las buenas prácticas que sean referencia para el sector y carta de presentación pública hacia la sociedad”. Un reto en los próximos años será introducir contenidos de la ESS en los productos de consumo masivo de la industria cultural, cambiando el relato y generando proyectos susceptibles de percibirse como más inclusivos y abiertos.

    Para que eto sea posible se debe trabajar en estrategias de comunicación pedagógicas y de sensibilización, apelando a que sean más novedosas, creativas y artísticas, según varias respuestas al cuestionario enviado por las autoras del informe a académicos y profesionales del sector, que respondieron de manera anónima. Varias de las personas entrevistadas subrayaron que la ESS tiene que resultar fácil para el consumidor sin traicionar sus principios.

    El informe apunta dos objetivos que ayudarían a visibilizar y divulgar el ecosistema social y solidario: el desarrollo de mercados sociales a nivel territorial y la atracción de pymes y pequeños negocios familiares susceptibles de acercarse a las prácticas y valores de la ESS. También se señalan varios aspectos en los que se está teniendo éxito y hay que continuar incidiendo, como la exposición gradual y creciente en medios de comunicación y la incorporación a sectores estratégicos de la economía, como la energía o las finanzas.

    En España, según datos de la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES), hay casi 2,2 millones de personas que trabajan en la ESS, entre empleos directos e indirectos. El sector genera un 10% del PIB y un 12,5% del empleo en España, y además da trabajo estable y de calidad. El 80% de los contratos son indefinidos.

    La crisis financiera de 2008 ha condicionado y facilitado el crecimiento del sector, y sus futuras réplicas seguirán siendo determinantes. El carácter contracíclico de la ESS ha permitido a sus empresas reaccionar adecuadamente a la recesión económica, tanto por su capacidad de intervención como por su carácter proactivo para promover alternativas atractivas para la ciudadanía. Esto explica que la ESS haya destruido un 6,5% menos de empleo que el resto de empresas y haya generado menos incertidumbre laboral.

     

    La investigación

    La fundación Daniel y Nina Carasso, junto a tres investigadoras —Mercedes Valcárcel, Rocío Nogales y Marta Solórzano— y varios colaboradores, han llevado a cabo a lo largo de un año una investigación sobre el ecosistema de la economía social y solidaria, utilizando herramientas como la revisión documental, el análisis del marco jurídico y de las políticas públicas, la sistematización de casos, el envío de cuestionario y el taller de escenarios.

    Ante la falta de estudios disponibles sobre este sector de la economía, las autoras se propusieron estudiar a fondo iniciativas de la ESS, desde las más sociales y a menudo poco sostenibles económicamente hasta las muy eficientes económicamente con algún propósito social interesante pero que a veces carecían de una visión sistémica necesaria cuando uno se plantea resolver una causa social. En palabras de Isabelle Le Galo, directora de la Fundación Carasso en España y coordinadora del informe, “el resultado del estudio es asombroso: todo el entramado que integra este tipo de economía, constituye una de las herramientas más esperanzadoras para un mundo más justo y más equitativo”.

    El informe se terminó en un contexto precovid y su divulgación comienza en plena crisis económica provocada por la pandemia. Para José Luis Fernández, representante de Garúa, cooperativa de trabajo asociado e iniciativa social, y colaborador del estudio, la coyuntura que vivimos es clave para el desarrollo socioeconómico de las próximas décadas: “O logramos que la ESS juegue algún protagonismo en el proceso de reconstrucción económica o vamos a quedar reducidos a un papel testimonial sin posibilidad de impacto en la economía real”.

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