Samuel Fernández, psicólogo: "El móvil va a terminar considerándose una adicción"

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  • 12 Febrero, 2021
    Magnolia Paz

    La pandemia ha acelerado la digitalización de la sociedad. Durante los meses de encierro nos hemos visto rodeados de pantallas, era la única forma de seguir conectados con el exterior. Para trabajar, para informarnos, para entretenernos, para cuidarnos. Esta tendencia hacia lo digital no parece que vaya a cambiar y puede que traiga algunos efectos negativos. El abuso de las pantallas es algo fácil de reconocer a nuestro alrededor. Samuel Fernández Herrero es psicólogo general sanitario, especializado en adolescencia y con mucha experiencia en adicciones sin sustancias y problemas relacionados con las redes sociales, los móviles e Internet. Nos reunimos con él en su consulta en Madrid.

    ¿Qué debemos considerar una adicción?

    Una adicción es un patrón de comportamiento desadaptativo que genera un trastorno. Este puede ser físico, psíquico o incluso de ambos tipos. Antes se hablaba de que debía haber un abuso de sustancia, luego se amplió a otro tipo de conductas que se repiten, y estas conductas, este patrón desadaptativo por sustancias o por conductas, producen ese trastorno en las diferentes esferas del organismo psicosocial: físico, psíquico y social y también en el entorno, no solamente en el individuo.

    Entonces, ¿hay adicciones sin sustancia?

    Desde hace mucho tiempo ya se sabe que no es necesario que haya sustancia porque hay diferentes conductas que generan el mismo patrón desadaptativo. Por ejemplo, en los libros de psicología y psiquiatría se encuentran la adicción al sexo, a las compras, al juego. La ludopatía también es un comportamiento desadaptativo que genera una conducta repetitiva y altera los mismos centros neuronales que una sustancia. En la línea más actual, los videojuegos y los chats de contacto también generan mucha adicción. Y últimamente está en la palestra si el móvil, si Internet puede generar esta adicción, pero por ahora se supone que no. Yo lo pongo cada vez más entre comillas porque estoy cada vez más seguro de que esto va a terminar considerándose una adicción.

    ¿El uso excesivo de pantallas o teléfonos móviles es una patología, un mal uso o una conducta adaptativa?

    A mí no me parece una conducta adaptativa. Evidentemente es una conducta que se ha incorporado y que además se va a quedar, pero para mí no es una conducta adaptativa en sí misma, sobre todo ese uso excesivo del que hablas. Para mí eso es un mal uso de la herramienta o, incluso, un abuso. Y el abuso sí que puede generar una pérdida de control y una dependencia de la herramienta.

    Hay algún estudio que dice que podría empezar a entenderse como una conducta adaptativa...

    Para determinadas personas, sí. Hay quien lo ha incorporado tanto que para ellos ya es algo importante. Hay un tema con el smartphone: ¿cuándo se lo compro al chaval?, ¿en qué momento se lo doy? Porque llega un momento en el que no tener el aparato te aparta del resto del grupo, entonces ahí sí que se podría considerar que es un poco adaptativo, por edad, etc. Pero como conducta adaptativa, el uso excesivo yo creo que no.

    El mal uso de lo que se solía llamar "nuevas tecnologías": teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, ¿qué consecuencias puede tener, por ejemplo, para el sueño o la concentración?

    Afecta de una manera muy directa. Con la concentración es muy fácil ver cómo el teléfono móvil puede ser un elemento distractor, ya sea en el trabajo o cuando estamos intentando concentrarnos para ver un capítulo o un partido de fútbol. El móvil nos manda señales constantes de "hola, estoy aquí" y eso hace que nos distraigamos y no estemos concentrados, así que no te digo nada con el estudio. Muchas veces, con los chavales, hay que negociar que el móvil debe estar fuera de la habitación mientras estudian, porque si no son incapaces de ponerse a la tarea. Sí que hay estudios que dicen que el móvil está haciendo que tengamos una mente multitarea porque podemos estar atendiendo a varias cosas a la vez, y eso es verdad, pero creo que disminuimos la concentración cuando es necesaria una concentración alta. Con el sueño pasa lo mismo. El móvil, sobre todo a ciertas horas, estimula muchísimo el cerebro y hace que nos despertemos. Y, claro, cuando queremos conciliar, la pantalla ha activado tanto los centros neuronales que impide el sueño. 

    Parece que es cada vez más frecuente la incapacidad de leer libros, de ver películas completas, de tener conversaciones ininterrumpidas.

    Creo que depende del lugar. En el cine, por ejemplo, la gente sí que, más o menos, respeta. Si estás en tu casa y sabes que puedes parar la película y luego continuar, sí que es verdad que el móvil es una gran distracción. Con el libro, hay gente más lectora que no va a cambiar su afición por los libros físicos y son capaces de dejar el móvil a un lado y tener su tiempo de leer. Es verdad que cada vez se leen menos libros físicos y es más habitual el artículo fácil, el Facebook, el Instagram, lecturas mucho más ágiles, más dinámicas... En cuanto a las conversaciones, estoy de acuerdo contigo. Creo que se están perdiendo muchísimo con el tema del móvil, creo que distraen muchísimo y que, como el móvil está continuamente mandándonos señales, se pierden otras cosas. No te digo nada si entras en una conversación a través del móvil. Hay malentendidos, interpretaciones erróneas. Por mucho emoticono que pongas no estás viendo la cara, no estás viendo los gestos, pierdes el tono, el volumen, y eso hace perder la calidad de una buena comunicación tú a tú.

    Además, está muy aceptado socialmente...

    Está completamente aceptado, es como otra parte más. La gente llega a una terraza y pone el móvil encima de la mesa.

    Pero hace pocos años no era así...

    Ahora está completamente aceptado. Los chavales, cuando paso por parques, o están fumando y bebiendo —que eso es otra adicción— o están con el móvil. Están sentados, no se miran, e incluso pueden estar teniendo una conversación entre ellos. A mí me da mucha pena porque creo que se pierden muchas cosas. Los ves andando y están continuamente "mira, mira esto", como si eso fuera lo importante. 

    ¿Qué consecuencias puede tener este mal uso del teléfono móvil?

    Ya se están viendo consecuencias. Las veo a nivel de relaciones sociales. Hay personas que tienen problemas relacionados con la ansiedad y la depresión por el impacto que tiene su vida a través de las redes sociales. Cuando tienes mucho impacto te subes, cuando no lo tienes piensas que no eres aceptado. Esto ya lo estoy viendo en la consulta. También hay problemas físicos: articulares, problemas de tendinitis, dolor en los pulgares, dolores musculares, se está viendo que a nivel de vista hay sequedad de ojos, hay visión borrosa, hay ceguera transitoria, que ya está diagnosticada, y es por la luz, sobre todo cuando por la noche apagamos y estamos con la luz led en el ojo. Hay casos de gente que se ha quedado ciega durante un tiempo y se ha descubierto que es por la pantalla, así que ya está habiendo casos. Más a largo plazo yo creo que sí va a terminar generando adicción. Vamos a terminar incluyéndolo como elemento adictivo y vamos a tener que estar más atentos y, sobre todo, vamos a tener que ayudar a esas personas.

    ¿Crees que pronto será considerado una adicción como el alcohol u otras drogas?

    Creo que sí. Aunque todos convivimos con gente que ha coqueteado con drogas, con el alcohol, por ejemplo, o con el tabaco. Todos tenemos fumadores a nuestro alrededor, y el alcohol y el tabaco son las drogas que más matan. Sin embargo, son aceptadas socialmente. Creo que esto va a ser algo parecido. Habrá gente que genere una adicción, y habrá centros especializados donde se tratará con mucha normalidad. Además, todos usamos esta herramienta, no se va a ir y lo estamos viendo. La pandemia ha sido un claro ejemplo de cómo esto nos ha abierto puertas a contactar con los demás. Además, ha abierto puertas a un nuevo tipo de educación que está por ver si hace bien o mal porque los estudiantes están teniendo muchos problemas por esto. También está abriendo puertas a que la empresa española vea con buenos ojos lo de trabajar en casa. Creo que están cambiando cosas que van a hacer que cada vez estemos más conectados.

    ¿Y la presión de estar conectados? Contestar mensajes, grupos de WhatsApp...

    Casi todo el mundo lo ha padecido, lo ha sufrido e incluso se ha visto sancionado por no hacer lo que el otro espera. Hay personas que van en contra de esta norma y hay mucha gente que se ha quitado, por ejemplo, el doble check. Sí que es verdad que tenemos la sensación de que hay que contestar rápido, porque si no me pierdo cosas y la gente sanciona mucho "es que no me has contestado", "es que me has dejado en leído".

    ¿Cómo debemos abordar la desconexión digital en el ámbito laboral?

    Ya estoy viendo a gente que, debido al teletrabajo, tiene una sobrecarga laboral tremenda porque son incapaces de desconectar. Tienen el correo, grupos de WhatsApp... Hay algunos trabajos que puedes hacerlos a través del teléfono y estás continuamente, no solo después de la jornada laboral, también el fin de semana. Hay que trabajar la desconexión digital porque provoca mucha sobrecarga, mucho cansancio, mucha irritabilidad, desafección con el trabajo, la sensación de "tengo que hacerlo, tengo que hacerlo" y no, no todo es igual de urgente, no todo es igual de importante. A ti te están pagando por una jornada laboral, no por 24 horas siete días a la semana. El derecho a la desconexión digital me parece algo muy importante. En la clínica lo trabajo mucho, sobre todo con gente muy autoexigente, muy responsable, muy perfeccionista que cree que le están pagando por eso, cuando no es así. Te pagan porque eres un buen trabajador no porque estés todo el día. Si es algo ocasional y puntual todos lo haríamos, pero no siempre y a costa de.

    Más allá del teletrabajo, ¿sería recomendable tener periodos completos de desconexión digital?

    Creo que esto debe depender mucho de la persona. Si hablamos, por ejemplo, de la adicción a un videojuego, no es necesario que a esa persona le quites el acceso a redes sociales. Tienes que desconectarle y desintoxicarle de ese videojuego que a él le engancha. Cuando es una red social determinada, es esa red social la que debes suprimir. Hay gente que se quita WhatsApp o Facebook porque no lo aguantan. Twitter también, hay gente con muy mala baba en Twitter. Hay gente que se está quitando. No solamente nosotros, la gente que se dedica a ello también. Hay gamersyoutubers que hacen una desconexión temporal porque están siendo lapidados por sus fans o por otros compañeros, entonces se quitan. Algunos no vuelven, y otros vuelven después de esa desintoxicación. Esto debe variar según tu uso y los problemas que pueda estar generando en tu vida ese teléfono, esa red social o ese videojuego.

    ¿Algún consejo para evitar el mal uso del teléfono móvil en el día a día?

    Dependerá mucho de la persona, la forma en que lo esté utilizando y cómo le afecte, pero creo que tener aplicaciones silenciadas sería un buen consejo. Eliminar estímulos visuales y auditivos de aplicaciones que no son importantes. Cuando estamos trabajando, intentar trabajar solamente. Llegar a un equilibrio entre el uso y el abuso para tener otro tipo de actividades, incluso si son sin un móvil mejor. Tener una conversación con amigos, irte a un concierto, irte al campo. Por la noche nada de pantallas y cuando quieras concentrarte en algo, ya sea una persona o una película, apartar el teléfono. En el cine nos obligan, en el teatro nos obligan y no nos morimos, no pasa nada. Serían esas pequeñas pautas. Y si ves que estás teniendo un abuso... En todos los móviles ya hay un control para ver qué aplicaciones estoy utilizando, cuánto tiempo, en qué momento, cuántas veces lo miro. Hay que ver cuáles son necesarias e intentar reducir. Si eres capaz de reducir es que tienes cierto control, si tienes cierto control es que no hay un mal uso o un abuso. Si ves que no es así, ponte en manos de un especialista e intenta atajarlo, sobre todo si ya está teniendo consecuencias en las relaciones, en tu descanso. Consecuencias con las obligaciones que tengas.

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