“Electrónica low cost”. Informe sobre los abusos laborales de la empresa Dell en China

  • 20 Noviembre, 2013
    Foto artículo: “Electrónica low cost”. Informe sobre los abusos laborales de la empresa Dell en China

    Ramon Company y Siscu Baiges

    Entrevista a Marta Solano, Portavoz de SETEM en FUTURS (Ràdio Municipal de Terrassa)

    El informe “Electrónica Low Cost” realizado para las organizaciones DanWatch y China Labor Watch, con el apoyo de las asociaciones europeas SETEM Catalunya, Centrum CSR.PL, People&Planet, Südwind y Weed, ha puesto en evidencia las violaciones de derechos laborales de proveedores de Dell, el tercer fabricante mundial de ordenadores, en las regiones chinas de Guangdong y Jiangsu.

    China es un polo de atracción para las empresas del sector de la electrónica a causa de los bajos costes laborales, la frágil representación sindical y la poca voluntad del Gobierno para hacer cumplir la legislación laboral nacional. “La demanda de producir barato y rápido por parte de las marcas tiene graves consecuencias directas sobre la vida de los trabajadores y las trabajadoras del sector de la electrónica. Se rompen sistemáticamente los principios de la Organización Internacional del Trabajo y las legislaciones laborales de los países productores” denuncia SETEM-Catalunya.

    Condiciones de vida de los trabajadores en China. FOTO: SETEM
    Condiciones de vida de los trabajadores en China. FOTO: SETEM

    Marta Solano es portavoz de la asociación. 

    ¿Cuáles son las principales denuncias que recoge el informe “Electrónica Low Cost”?

    La investigación muestra que, a pesar de que las empresas se llenan la boca de responsabilidad social corporativa, eso se queda, demasiado a menudo, sólo en palabras y las condiciones laborales de las personas que producen para las marcas electrónicas, por ejemplo, son deplorables.

    Trabajan de 60 a 74 horas semanales. Las horas extras son obligatorias. Normalmente, no les avisan con tiempo. Les comunican que deben quedarse unas cuantas horas más y si no quieren los despiden. Sufren exposición a gases tóxicos. El salario es inferior al salario mínimo. Viven en dormitorios masificados. Esta es la dura realidad del personal de las fábricas proveedoras de Dell en China.

    Es de suponer que el informe se hizo sin el apoyo de los dueños de las empresas afectadas...

    No tuvimos ninguna facilidad. Los investigadores de China Labor Watch tuvieron que infiltrarse en dos de las fábricas afectadas y grabar con cámara oculta. En las otras dos, el equipo de investigación de la asociación danesa DanWatch realizó entrevistas con los trabajadores. En China, investigar sobre los derechos laborales es muy difícil y peligroso tanto para los investigadores como para los trabajadores o los traductores.

    El personal que informa sobre las condiciones de los centros de trabajo se arriesga a ser asediado, despedido o perseguido por las autoridades. Tienen mucho miedo. Son pocos los trabajadores y trabajadoras que aceptan hablar y los que se atreven lo hacen a escondidas. En el breve documental que hemos hecho aparecen siempre con la cara tapada.

    ¿Son muy diferentes los sueldos en el sector de la electrónica y los de otros sectores de la economía china?

    El nivel salarial en el sector de la electrónica quizás es un poco superior al de otros sectores, como el de la ropa, pero, en ningún caso llega al salario digno, un salario suficiente para pagar el alojamiento, la comida, todo lo necesario para vivir. Y en algunas regiones, como dice el informe, no se llega ni al salario mínimo. Aproximádamente, la situación es la misma que en sectores como el de los juguetes o la moda, quizás un poco mejor, pero, como se puede ver, es deplorable.

    Fábrica de la DELL en China. FOTO: SETEM
    Fábrica de la DELL en China. FOTO: SETEM

    ¿Y la Organización Internacional del Trabajo no puede hacer nada?

    Lo único que puede hacer son recomendaciones. No tiene la capacidad de obligar a los países a no cometer abusos laborales. Por tanto, no sirve de nada.

    ¿Cuesta convencer a los consumidores de que la defensa de los derechos de los trabajadores en países lejanos como China es compatible con unos precios asequibles de los productos que fabrican?

    Existe la creencia de que si consumimos de forma justa nos saldrá más caro. El problema es que las multinacionales se quedan mucho dinero y los trabajadores y trabajadoras que fabrican esas piezas cobran una miseria.

    Hay ejemplos de iniciativas alternativas. En el campo de la electrónica, se acaba de presentar un smart phone de comercio justo. Tiene las mismas características de un teléfono móvil normal pero está hecho sin explotar el medio ambiente, con condiciones laborales justas, trabajando con cooperativas, y aproximádamente cuesta lo mismo que los otros smart phones que hay en el mercado, unos 400 euros.

    Es posible consumir de forma diferente y con unas condiciones laborales justas.

    ¿Qué dice Dell de este informe?

    Enviamos las conclusiones del estudio a Dell antes de que se publicasen y se dio la oportunidad a la empresa de comentarlas. Dell declaró que hacía poco que había auditado tres de las cuatro fábricas que aparecen en el estudio y que preveía auditar la que faltaba a final de año. Reconoció que sus auditorías habían detectado incumplimientos de su código de conducta y se comprometía a corregirlos.

    También se contactó con las empresas propietarias de las cuatro fábricas proveedoras y se les envió un cuestionario sobre las condiciones laborales, pero no contestaron.

    Es posible consumir de forma diferente y con unas condiciones laborales justas.

    ¿Dan fruto campañas como ésta? En abril se hundió un edificio en Dacca, en Bangladesh, y murieron más de mil personas que trabajaban para empresas textiles Occidentales. ¿Avanza, de verdad, la lucha contra la explotación laboral en el este asiático?

    Hay un antes y un después del hundimiento de este edificio en Dacca. El hecho de que muriesen más de mil personas dio lugar a que se hablase de ello en todos los medios de comunicación, la comunidad internacional se fijó en esta catástrofe humana. Las empresas del textil empezaron a movilizarse, ya sea por cuestiones de imagen o de convicción.

    Ahora sí que se están adoptando medidas reales para evitar esas situaciones. Por lo menos en Bangladesh. Ha habido un acuerdo pionero internacional que ha implicado a las fábricas que están en Bangladesh y las marcas internacionales (Mango, Zara, las grandes empresas).

    Marta Solano, portavoz de SETEM. FOTO: SETEM
    Marta Solano, portavoz de SETEM. FOTO: SETEM

    Desde SETEM, nuestra experiencia del contacto directo con las empresas nos dice que es imprescindible la presión social. Está demostrado que cuando nuestras iniciativas aparecen en los medios, la gente twittea, firma campañas,… las empresas cogen miedo, empiezan a mover hilos y intentar ser más responsables. Es  imprescindible la presión social para cambiar esta situación.

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