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125.000 firmas avalan en Suiza un Ingreso Universal de 2.000 euros al mes

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La Red por un Ingreso Básico en Suiza ha entregado 125.000 firmas al Parlamento de Berna para que se convoque un referéndum que decida la aprobación o no de una norma que obligue al Estado a garantizar que todos los ciudadanos ingresan, como mínimo, 2.000 euros al mes.

La cincuentena de voluntarios que han recogido esas firmas empezaron a hacerlo en abril del año pasado. De hecho, recogieron 146.000 firmas, aunque solo se han validado 125.000. Más que suficientes para que el Parlamento suizo tenga que convocar el oportuno de referéndum.

Suiza es un país abierto a todo tipo de consultas. Eso tiene la ventaja de la democratización de la política, pero tiene el inconveniente de la lentitud de la plasmación legal de esas iniciativas.

Anna-Bea Duparc y Ralph Kundig, miembros de Red por un Ingreso Básico, reconocen, en conversación con Alternativas Económicas desde Ginebra, que la consulta no se celebrará antes de un año y medio. Incluso podría demorarse hasta un máximo de cinco años. Esos plazos lejanos no parecen desanimar a esos activistas que han participado en una recogida de firmas que tiene que hacerse en la calle o puerta a puerta porque el país centroeuropeo no acepta las firmas obtenidas por Internet.

2.000 euros mensuales podría parecer una cantidad elevada, cuando en Cataluña está en marcha una iniciativa legislativa popular que fija ese tope en 664 euros. Pero Duparc y Kundig explican que muchos de los que han firmado su propuesta consideraban esa cantidad demasiado modesta. “Ingresamos más con las prestaciones sociales que recibimos”, comentaban esas personas.

Los activistas suizos reconocen que su propuesta es aún poco conocida en su país y lo imputan a que no tienen detrás el aparato de ningún partido o el apoyo de medios de comunicación, pero se muestran optimistas en convencer a sus conciudadanos de las virtudes de una Renta Básica que se plantea como individual, incondicional y universal. 

“Es una suma de dinero que tiene que ser suficiente para cubrir las necesidades vitales de todas las personas. Sustituirá las prestaciones sociales actuales hasta esos 2.000 euros. En casos como las personas que necesitan tratamientos a domicilio o cuyos costos de vivienda superan esa cantidad, continuarán recibiendo la parte correspondiente”, explican Duparc y Kundig.

Pese a que ese tipo de propuestas parecen más necesarias en países pobres o en situación de crisis, los miembros de la Red por un Ingreso Básico recuerdan que “incluso en Alemania, que se ve como el líder económico europeo, el veinte por ciento de la población vive en situación de pobreza”. “Además", añaden, "la pobreza en los países es más dura, causa más aislamiento y marginación”.

Las potentes organizaciones empresariales suizas han empezado a posicionarse ya contra esta iniciativa. Duparc y Kundig niegan que deba plantearse como un debate entre partidos políticos de izquierdas y de derechas: “Incluso el economista neoliberal Milton Friedman era partidario de un cierto modo de Renta Básica Universal”.

Queda mucho tiempo por delante, mucho trabajo para los voluntarios de esta Red y un horizonte económico que creen que puede jugar a su favor: “Cuando se vote esta iniciativa posiblemente les condiciones económicas en el mundo, Europa y Suiza, hayan empeorado y la necesidad de un Ingreso Básico Mínimo para todos quizás sea más evidente”.

“Para que triunfen las ideas hay que insistir. Este es un proyecto de futuro. Quizás no triunfemos de entrada, pero insistiremos e insistiremos hasta conseguirlo”, afirman.  

Video de la entrevista en francés con Anna-Bea Duparc y Ralph Kundig