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41 —‘DIADA' ESPECIAL // Día 23

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Diciembre 2020 / 8

El día de Sant Jordi en Cataluña es muy particular. Festivo sin dejar de ser laborable. Sorprende la cantidad de gente que cada año pulula por el centro en una sociedad tan fanática con el trabajo. Podría pensarse que hay una huelga no declarada. O sea, un festivo producto de la autogestión y la autonomía individual, quizás un resto del pasado anarquista del movimiento obrero catalán. Una cultura que en muchos casos generaba personas capaces de tomar decisiones y responsabilidades (siempre recuerdo a un amigo de mi padre, obrero del ramo del agua, que iba cada día andando al trabajo porque “era lo único que el régimen franquista le permitía decidir: ir a pie o tomar el tranvía”).

Me temo que la cosa es más complicada. Que solo se escaquea quien puede y que también en esto hay un sesgo de clase. Cuanto más arriba se está en la escala laboral, más oportunidades hay de tomarse unas horas libres. 

Este año, Sant Jordi es una víctima más del coronavirus. Con el peligro que acabe por rematar a un sector, el de las librerías, ya de por sí castigado por el cambio de hábitos y la competencia de los Amazon y compañía. Pero quizás lo más triste no vaya a ser lo de quedarse en casa, sin poder comprar rosas y libros. Es peor convivir con una situación de tanto dolor e incertidumbre sin contar con unos medios públicos que ayuden a reflexionar y debatir en serio los dilemas a los que estamos enfrentados. Solo podemos celebrar el día de Sant Jordi reclamando un ambiente cultural reflexivo, analítico y dialogante.