Autopistas en dirección a Italia

  • OPA: La familia Benetton se hará con el control de las carreteras de pago españolas si el grupo Atlantia logra sacar adelante su oferta para comprar Abertis.

    A menos que una sorpresa de última hora lo impida, buena parte de los beneficios que generan las autopistas españolas irá pronto a parar a las arcas de la familia Benetton, una de las más ricas y famosas de Italia. Así será si triunfa la operación pública de adquisición (OPA) presentada por la empresa italiana Atlantia para hacerse con la española Abertis, la mayor operadora de autopistas del mundo por número de kilómetros gestionados. El grupo Benetton, conocido mundialmente por su marca de ropa, controla Atlantia a través de Edizione, una firma de inversión con intereses en el sector inmobiliario, los hoteles, la agricultura, la banca y los seguros. 

    Aunque ambas empresas aseguran que no existe un pacto de antemano, los indicios apuntan a que se trata de una OPA amistosa y que la operación saldrá adelante sin sobresaltos, probablemente antes de finales de año. Para calmar las reticencias del Gobierno español, Atlantia ha prometido que la sede de Abertis seguirá estando en Barcelona, que el equipo directivo continuará en su puesto, que las autopistas que gestiona en Brasil y Chile pasarán a manos de la empresa española y que en el futuro se tendrán en cuenta los intereses estratégicos de España. Sea como sea, si Atlantia se sale con la suya, las decisiones sobre Abertis se tomarán en el elegante palacete de la calle Antonio Nibby, de Roma, donde tiene su sede.

    Abertis no ha querido hacer comentarios sobre la operación acogiéndose al deber de pasividad que dicta la ley de OPA. Está también por ver cuál será la reacción de Criteria, brazo inversor de Caixabank y principal accionista de Abertis con el 22,25% del capital, y de varias gestoras de fondos internacionales: Capital Group tiene una participación del 10%, mientras que BlackRock y Lazard ostentan, respectivamente, el 3,5% y el 3%. Caixabank tendrá que decidir si rechaza los planes del grupo italiano o si acepta  a cambio  de sus acciones una de las dos posibilidades presentadas por Atlantia —dinero en metálico o convertirse en socio de la empresa resultante— o una combinación de ambas.

     

    ¿QUÉ HARÁ EL GOBIERNO?

    Atlantia ofrece 16,5 euros por cada acción de Abertis, lo que valora la empresa española en 16.300 millones de euros. Atlantia presentó formalmente su OPA a mediados de junio ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A partir de esa fecha, la autoridad bursátil tiene un período de entre dos y tres meses para autorizar la operación, por lo que posiblemente no emita su dictamen hasta el mes de septiembre. A continuación, en un plazo de diez días, deberán pronunciarse la propia Abertis y su principal accionista.

    Resulta paradójico que hace una década fuese Abertis la que intentó  sin éxito comprar Autoestrade, como entonces se llamaba Atlantia. El Gobierno italiano, presidido por Romano Prodi, dio al traste con la fusión porque no quiso que el centro de decisiones se trasladara de Roma a Barcelona. 

    No parece que el Gobierno español vaya a adoptar la misma actitud. “Son empresas privadas, y lo que hará el Gobierno será aplicar la normativa de competencia cuando se concrete, si efectivamente se concreta, la operación”, dijo el ministro de Economía, Luis de Guindos, al poco de conocerse las intenciones de Atlantia. Al ser interpelado al respecto, el Ejecutivo español repite que ante todo defenderá el interés general. 

    Está por ver el significado exacto de esas palabras. Lo que dice la tradición es que las autoridades italianas son mucho más estrictas que las españolas a la hora de autorizar la venta de empresas nacionales de sectores estratégicos. España es, junto a Reino Unido, el país europeo más permisivo con ese tipo de operaciones.

    El momento de la OPA es especialmente delicado, pues el Gobierno debe decidir pronto si renueva o no las concesiones de autopistas que ahora gestiona Abertis. Otra cuestión sensible que deberá analizar el Ejecutivo es el futuro de Hispasat, la empresa operadora de comunicaciones por satélite, propiedad al 90% de Abertis y en la que el Estado tiene una participación del 10%. Hispasat está considerada un activo estratégico, por lo que el Gobierno tiene capacidad de veto sobre su venta. La compañía que preside Elena Pisonero fue fundada como iniciativa pública por decisión del Consejo de Ministros en 1989 como uno de los pilares de la industria aeroespacial española.

     

    PROCESO ROCAMBOLESCO

    Si la OPA sale finalmente adelante, Abertis correrá una suerte similar a la de la eléctrica Endesa, adquirida por la empresa semipública italiana Enel en 2007 tras un rocambolesco proceso que aún hoy despierta enormes dudas económicas, éticas y legales. La que un día fue joya del sector eléctrico español, de propiedad pública hasta finales del siglo pasado, acabó en manos del Estado italiano.

    El Gobierno español no ha puesto obstáculos a la oferta

    Una cuestión delicada es el futuro de Hispasat

    La operación recuerda a la venta de Endesa a Enel hace diez años

    Atlantia y Abertis tienen tamaños muy similares (véase el gráfico). La primera es la mayor concesionaria de autopistas de Italia y sus acciones cotizan en la Bolsa de Milán. La compañía opera 5.000 kilómetros de autopista de peaje en Brasil, Chile, Italia, India y Polonia y gestiona cinco aeropuertos: Fiumicino y Ciampino, en Italia, y Niza, Cannes y Saint-Tropez, en Francia. Su capitalización bursátil ronda los 20.000 millones de euros. La familia Benetton es propietaria del 38% de las acciones.

    Abertis, por su parte, es líder mundial en la gestión de autopistas con 8.500 kilómetros de vías. La compañía es fruto de la fusión entre Acesa y Áurea, dos concesionarias de infraestructuras, llevada a cabo hace quince años. Fundada en 1967, Acesa comenzó sus operaciones gestionando la primera autopista de peaje de España, entre Montgat y Mataró, en las cercanías de Barcelona. Dese su nacimiento, tiene su sede en la capital catalana. Su consejero delegado y máximo ejecutivo, Francisco Reynés, fue director general de Criteria. Abertis tiene una presencia internacional mayor que Atlantia, pues está presente en 14 países de Europa y América. Más del 70% de sus ingresos vienen del extranjero. La empresa cotiza en la Bolsa española y forma parte del selectivo Ibex 35. 

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