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Con la pandemia, más niños y niñas trabajan

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Septiembre 2021 / 94

Fotografía
Maurizio Costanzo

Los estragos de la covid-19 han interrumpido dos décadas de reducción constante del trabajo infantil en el mundo. El repunte se concentra ahora en el África subsahariana.

“Me llamo Min Min y vengo de la región de Pearl Township”, se presenta un niño de 13 años ante las cámaras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en una mina de Hapkant (Birmania). Min Min dejó el monasterio budista donde vivía, y estudiaba, para embarcarse con su familia en la búsqueda de jade para una empresa minera. En la mina no tiene ningún tipo de protección y corre peligro de caídas cada mañana y cada noche. Y ya, en su corta edad, ha visto a gente caer y morir.

La situación es parecida para millones de niños en el mundo. En 2020 el trabajo infantil aumentó tras años de descenso, sobre todo en Asia y América Latina. Hay actualmente unos 160 millones de menores, de entre 5 y 17 años, que trabajan (63 millones de niñas y 97 millones de niños). Y de ellos, 79 millones realizan trabajos peligrosos como el de Min Min. 

Por este motivo, este año las Naciones Unidas decidieron declararlo Año Internacional contra el Trabajo Infantil. Las cifras de 2020, reflejadas en el informe conjunto publicado recientemente entre la OIT y Unicef, muestran que en Asia, el Pacífico y América Latina y el Caribe, el trabajo infantil ha disminuido de forma constante desde 2008. Pero en África Subsahariana no ha sido así. De hecho, no ha hecho más que aumentar desde entonces, hasta llegar a una cifra que ruboriza a las elites diplomáticas. Un escandaloso 23% de los niños y las niñas del África subsahariana trabajan. En América Latina y Asia Pacífico ronda el 6%.

79 millones: Menores que realizan trabajos peligrosos

23% de niños y niñas en el África subsahariana trabaja

Los esfuerzos internacionales son, sin embargo, muy insuficientes. La OIT y Unicef advierten de que la covid-19 no ha hecho más que empeorar la situación, y que “si no se adoptan medidas de mitigación, el número de niños en situación de trabajo infantil podría aumentar de 160 millones en 2020 a 168,9 millones a finales de 2022”.
La mayoría de los niños y las niñas trabajan con su propia familia (72%) y no reciben ningún salario por su labor. Y la gran mayoría (70%) trabaja en el sector agrícola.

“Los progresos mundiales en la lucha contra el trabajo infantil se han estancado por primera vez desde que empezamos a producir estimaciones mundiales, hace dos decenios. Además,si no se adoptan medidas urgentes de mitigación, la crisis de la covid-19 probablemente dé lugar a que muchos más millones de niños se encuentren en situación de trabajo infantil”, indican desde la OIT.

Abandono escolar 

Como indica el informe de la OIT, uno de los efectos nocivos del trabajo infantil es el abandono escolar. “Un alto porcentaje de niños muy pequeños en situación de trabajo infantil son excluidos de la escuela a pesar de pertenecer al grupo de edad de enseñanza obligatoria. Más de tres cuartas partes de los niños de 5 a 11 años y más de un tercio de los niños de 12 a 14 años en situación de trabajo infantil no están escolarizados. Esto limita seriamente sus perspectivas de trabajo decente en la juventud y la edad adulta, así como su potencial para la vida en general. Muchos más niños en situación de trabajo infantil luchan por conciliar las exigencias académicas y el trabajo infantil, lo que compromete su educación y su derecho al ocio”.

Durante la pandemia, el riesgo es que las familias dependan en mayor grado del trabajo infantil y que, por otro lado, no haya más opciones para esos niños que ir a trabajar, si cierran las escuelas. Por ello, Naciones Unidas cree que es, entre otras muchas medidas, “primordial expandir las medidas de apoyo a los ingresos para las familias en situación de vulnerabilidad, a través de prestaciones por hijos a cargo y de otros medios”.

Otra de las medidas que piden a los gobiernos es “abordar los riesgos de trabajo infantil en las cadenas de suministro nacionales y mundiales”. Son particularmente pertinentes las microempresas y empresas pequeñas que despliegan su actividad en los niveles inferiores de las cadenas de suministro, en las que los riesgos de trabajo infantil y de violación de otros derechos humanos a menudo son más pronunciados. Los gobiernos pueden tomar la iniciativa a través de la contratación pública que desalienta los riesgos de trabajo infantil en las cadenas de suministro de los vendedores”.

Claroscuros

A pesar de que todos abogan por la dignidad y derechos de los niños y las niñas, organizaciones como Save de Children prefieren no ser tajantes y mostrar los claroscuros del trabajo infantil. En 2003 publicaron un informe con los resultados de entrevistas a niños y niñas trabajadores de varias regiones del mundo. Y llegaron a la conclusión de que eliminar tajantemente el trabajo infantil no era lo correcto, sino eliminar los efectos nocivos de este.

La ONU pide más ayudas para las familias

La gran mayoría de tareas son en el sector agrícola

Durante las consultas, los niños y las niñas identificaron efectos negativos y positivos del trabajo. En el terreno positivo, indicaban: “aprendemos a comunicarnos con otras personas”, “a mantener a nuestras familias”, “aprendemos regularmente cosas nuevas, “podemos costear los gastos relacionados con la escuela”, “me ayuda a comportarme con aplomo y a mejorar mi forma de hablar”, “aprendemos a manejar dinero… a asumir responsabilidades más rápidamente que otros niños y niñas”, “aprendemos la realidad de la calle”, y “nos dan ropa y comida a cambio de trabajo".

Pero, evidentemente, había efectos negativos: además de producir abandono escolar, puede dañar el desarrollo físico y producir lesiones, dañar la autoestima y correr riesgo de abuso y maltratos. 
“Los niños y niñas sostienen que los efectos del trabajo varían”, explica el documento. “Los niños y niñas de Mongolia nos dijeron que las niñas tienden a ser maltratadas psicológicamente en el trabajo, mientras que los niños tienden a serlo físicamente. Un niño de Centroamérica señala: “Yo pienso que para un niño o niña de 3 a 12 años de edad no es tan fácil cargar un balde lleno de agua como para un niño o niña de 15 o 16, de manera que es diferente; es la edad la que hace la diferencia”.

Contra el trabajo nocivo

El informe concluye que el objetivo es asegurar que la niñez “esté debidamente protegida contra el trabajo infantil nocivo, y que hay que distinguir entre el trabajo infantil nocivo y el positivo".

La OIT advierte que trabajo infantil suele implicar abandono escolar

“Save the Children no promueve las prohibiciones generalizadas del trabajo infantil (...). Al mismo tiempo, no promovemos ‘el derecho a trabajar’ incondicionalmente (…). No obstante, las niñas y los niños sí tienen una serie de derechos, como el derecho a la supervivencia y el derecho a la educación, que pueden beneficiarse del trabajo infantil. 

Esta ONG cree que debe luchar por estos derechos y reconocer que algunas formas de trabajo  (junto con, por ejemplo, la educación escolar y la protección social ) constituyen uno de los medios para alcanzar dichos derechos. Esto no debe impedirnos aseverar claramente que muchas otras formas de trabajo tienen un efecto negativo sobre los derechos de la infancia”.