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Desunión // La UE retrasa la respuesta

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Mayo 2020 / 80

Los países ricos se resisten a ir más allá de la concesión de préstamos.

La Unión Europea tropieza con serias dificultades para acordar una respuesta común a la crisis económica derivada de la lucha contra la epidemia de coronavirus. El retraso es especialmente grave porque a medida que se alarga el parón provocado por el confinamiento, cierran más empresas, aumenta el paro y crecen las dificultades de los Estados. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha advertido de que la recesión en la zona euro puede llegar a suponer una contracción de la economía del 15%.

La gran novedad respecto a la crisis anterior ha sido la rapidez con que ha respondido el BCE. La entidad ha puesto a disposición de la economía europea 1,1 billones de euros para adquirir bonos de los Estados y deuda de las empresas. A través del Programa de Compras para la Emergencia Pandémica (PEPP), adquirirá hasta 750.000 millones de euros de deuda hasta finales de año. El banco central ha flexibilizado los criterios para la concesión de financiación para poder adquirir toda la deuda que emitan los Estados.

Hasta la fecha las actuaciones del BCE han sido efectivas. Han evitado que se disparara el coste de la financiación (prima de riesgo) de la deuda de Italia y España, que han registrado repuntes en el mes de abril. Italia y España son los dos países más castigados por la epidemia y con más dificultades de obtener financiación debido a su elevado endeudamiento, que asciende al 135% y 96% de sus respecctivos PIB. De todas formas, el BCE no ha ido tan lejos como la Reserva Federal en EE UU, que ha puesto a disposición de la economía, 2,3 billones de dólares.

 

Problema de fondo

De todas formas, el problema de fondo en la Unión es el enfrentamiento entre los países ricos del norte y los más endeudados del sur a la hora de acordar ayudas comunitarias para aliviar a los Estados más golpeados por la epidemia. La falta de instrumentos de política fiscal es unos de los fallos originarios de la construcción del euro que todavía no se ha corregido. La realidad es que el grueso de los estímulos fiscales, en forma de ayudas a empresas y parados, han sido nacionales. El resultado ha sido una respuesta muy desigual, según la capacidad financiera de cada país. Alemania, por ejemplo, ha concedido ayudas directas de hasta el 9% del PIB, mientras que Italia y España las han limitado al 1,4% y 1,2% del PIB, respectivamente, según el servicio de estudios de Mapfre. 

Los países ricos del norte, encabezados por Holanda, Austria, Finlandia, Dinamarca y Suecia se resisten a acordar un paquete de ayudas suficiente que vaya más allá de los préstamos. Alemania mantiene la reserva, aunque la canciller Ángela Merkel, ha mostrado su disposición a una respuesta importante y a aumentar la contribución alemana al presupuesto europeo. El ex primer ministro belga Guy Verhofstadt aputó que la acumulación de préstamos por parte de los países en peligro podría causar una nueva crisis de deuda soberana. “Las transferencias son como agua en la lucha contra los incendios, mientras que los préstamos son combustible”, dijo.

El grueso de los estímulos fiscales han sido nacionales

En marzo y abril los ministros de Finanzas y los líderes europeos hicieron ligeros avances en varias reuniones por  videoconferencia. El 9 de abril llegaron a un primer acuerdo sobre un plan de ayudas cuantificado en 540.000 millones de euros. Está constituido por un crédito concedido por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) al que podrán acceder los países del euro en una cuantía de hasta el 2% de su PIB para dedicarlos a costos sanitarios. A España le corresponderían unos 25.000 millones y al conjunto de los países de la moneda única unos 240.000 millones. 

 

Primer paquete

Una segunda fuente de financiación está integrada por un fondo de garantía creado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 25.000 millones de euros, que podría respaldar operaciones de hasta 100.000 millones de euros. Un tercer apoyo está formado por un instrumento  temporal de 100.000 millones de euros para proteger a los trabajadores y los empleos.

Este primer paquete tenía el inconveniente de que se limitaba a préstamos y garantías. Significa que los Estados se tienen que endeudar para obtener la financiación. La propuesta encontró gran resistencia en España e Italia por las posibles condiciones de los préstamos. 

Italia, España, Francia, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea han reiterado la necesidad de crear eurobonos, respaldados por la UE, para financiar los costes de la crisis actual y compartir los costes de la epidemia. El debate sobre esta vieja propuesta se ha aparcado de nuevo ante el rechazo frontal de Merkel, que ya en 2012 dijo: “no habrá eurobonos mientras viva”. Andrew Duff, convencido europeísta, exeurodiputado y analista político del Grupo Spinelli, insiste, a pesar de todo en que “un eurobono federal mejorará la capacidad fiscal de la Unión sin aumentar la carga de la deuda nacional, ahorrando así dinero a los tesoros nacionales”.

 

Nueva vía

Tras la clara insuficiencia del primer paquete, basado solo en préstamos, y cegada la vía de los eurobonos, los líderes han elaborado otra vía con la propuesta de crear un fondo de recuperación. El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha señalado que Europa precisa un plan Marshall moderno para financiar la recuperación. Sassoli ha puesto el dedo en la llaga al señalar: “el probable empeoramiento de la exposición a la deuda soberana de algunos países requiere soluciones basadas en parte en préstamos y en parte en subsidios”. Hasta ahora los únicos subsidios son los 37.000 millones de euros anunciados por la Comisión Europea el 13 de marzo, de los que a España le corresponderían unos 4.100 millones.

1,1 Billones de euros: Deuda de Estados y empresas que comprará el BCE

540.000 millones de euros: Préstamos del primer paquete de ayuda de la UE

1,5 billones de euros: Fondo de Recuperación propuesto por España

Sin embargo, en las últimas semanas se han vuelto a reproducir las tensiones entre el norte y el sur. España ha planteado una propuesta concretando que la magnitud del Fondo de Recuperación debería alcanzar 1,5 billones de euros financiados con deuda perpetua. Se trata de una iniciativa en línea con la que elabora la Comisión. 
Las tensiones quedaron de nuevo patentes en el Consejo Europeo del 23 de abril. El cónclave terminó sin aprobar las correspondientes conclusiones. El único compromiso reseñable es que el paquete de 540.000 millones estará disponible a partir del 1 de junio. Respecto al fondo, el presidente del Consejo, Charles Michel, se limitó a decir que ese paquete es “necesario y urgente” y que debe ser de “una magnitud suficiente”. El 6 de mayo la Comisión debe presentar una propuesta del Fondo de Recuperación. La esperanza de los países del sur es que los del norte están cada día más aislados.