Andreu Missé

  • Director fundador y editorialista de Alternativas Económicas

    Socio fundador de la revista Alternativas Económicas. Ha desarrollado su actividad profesional durante más de 35 años en El Periódico de Cataluña y en El País. De este último medio ha sido subdirector, redactor jefe de Economía y delegado de la corresponsalía en Bruselas. 

  • Publicaciones del autor

    Philippe Frémeaux, editorialista de la revista francesa Alternatives Économiques, expresidente de la cooperativa que fundó esa publicación y colaborador de Alternativas Económicas, nos ha dejado tras una larga enfermedad que combatió siempre con buen humor. No dejó de escribir hasta el último momento.

    El economista Andrew Kliman derriba el mito secular de las contradicciones internas en el pensamiento de Marx.

    El fondo de reconstrucción se pone en marcha a costa de recortar políticas comunitarias.

    El verano no ha despejado las incertidumbres sobre la pandemia de la covid-19 ni los riesgos de la crisis económica consecuencia del confinamiento forzoso; todo lo contrario. Pocos días antes de la vuelta al trabajo y a los colegios, Europa registra una aceleración de la pandemia que golpea con mayor intensidad a España, que con más de 400.000 contagiados es el país europeo más afectado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha reconocido que la situación es "preocupante".

    Philippe Frémeaux, editorialista de la revista francesa Alternatives Économiques, ex presidente de la cooperativa que fundó esa publicación y colaborador permanente de Alternativas Económicas nos ha dejado. Tras una larga enfermedad que combatió siempre con buen humor no ha cesado de escribir hasta el último momento.

    Las entidades propiedad de los Estados se han convertido en la palanca fundamental de la reactivación de la economía europea.

    Alemania asume la presidencia rotatoria de la Unión en el momento clave para superar la crisis.

    La pandemia ha cambiado radicalmente el mundo en solo cuatro meses.  A finales de junio el número de contagiados por coronavirus superaba los 10 millones de personas y los fallecidos se aproximaban al medio millón, según la Universidad Johns Hopkins. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que el parón económico ha destruido 365 millones de empleos en el planeta.

    La aplicación del derecho europeo en España nunca ha sido tarea fácil, sobre todo cuando se trata de hacer cumplir las directivas comunitarias a los poderes económicos. A pesar de la lluvia de sentencias europeas contra las malas prácticas, las entidades financieras españolas se resisten a perder su posición de privilegio. La reciente decisión de Bankia de pedir la recusación del magistrado Francisco González de Audicana por falta de imparcialidad es un buen reflejo de las dificultades que deben arrostrar quienes intentan tratar a todos por igual y hacer justicia.

    El profesor Josep Maria Vegara ha realizado un trabajo extraordinario de ordenación del pensamiento económico a lo largo de su historia. 

    La diferencia más palpable entre la actual crisis del coronavirus y la financiera de 2008 ha sido la manera de afrontarla. En la anterior debacle los poderes económicos priorizaron la salvación de los bancos a costa de drásticas medidas de austeridad para la población. Esta vez la primera línea de lucha contra la pandemia ha estado formada por médicas, enfermeras, trabajadores de los hospitales, residencias de mayores, repartidores, cajeras y empleados en los comercios. Ha sido una respuesta humanitaria. Luego han venido las medidas de los gobiernos y Europa.

    El acuerdo de recuperación entre Alemania y Francia supone un salto cualitativo en la construcción europea porque mutualiza la deuda.

    Los países ricos se resisten a ir más allá de la concesión de préstamos.

    La crisis causada por la epidemia de covid-19 nos está dando muchas lecciones. La primera es una gran dosis de humildad. Nadie había considerado que se pudiera producir una epidemia tan grave a excepción de unos pocos epidemiólogos. 

    Los ciudadanos españoles han recibido un nuevo golpe de realismo. El Banco de España ha anunciado que la recesión económica causada por las medidas tomadas para reducir la pérdida de vidas humanas causada por la covid-19 puede suponer una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 13,6% en 2020. En este clima de dificultades ha trascendido la propuesta del Gobierno de pedir a la UE la creación de un Fondo de Recuperación de 1,5 billones de euros. La propuesta será presentada por el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en la próxima cumbre europea del 23 de abril. Desde los Gobiernos de España e Italia, Europa se ve como una tabla de salvación imprescindible.

    La respuesta de Europa a la crisis económica y social causada por la pandemia no ha tranquilizado a los países más afectados y que precisan más ayuda: Italia y España. Las medidas adoptadas por los ministros de Finanzas del Eurogrupo el pasado día 9 resultan muy insuficientes para atender los destrozos de la crisis económica, considerada la peor desde la segunda guerra mundial. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha expresado reiteradamente su decepción por no haberse logrado ningún avance sobre la mutualización de la deuda con instrumentos como los eurobonos o coronabonos. Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sido tan lacónico como explícito al afirmar que “el acuerdo no colma nuestras demandas”.

    El deterioro acelerado que está registrando la economía en varios países europeos está propiciando una fuerte presión a las autoridades europeas para que aumenten los recursos financieros destinados a remediar las consecuencias económicas y sociales de la epidemia de covid-19. Técnicos de la Comisión Europea están intensificando los trabajos para convencer a los países más reticentes a adoptar medidas comunes (Alemania, Holanda, Austria y Finlandia) para incrementar los fondos necesarios en apoyo de los países más dañados, especialmente Italia y España. La Comisión trata de movilizar hasta tres billones de euros a través de un nuevo fondo complementario.

    Los Gobiernos están concentrando sus energías en detener la epidemia de covid-19 que ha contagiado ya a más de 800.000 personas y causado más de 40.000 muertos en todo el mundo hasta el pasado 31 de marzo. La situación es crítica en muchos hospitales por falta de medios y de profesionales sanitarios, muchos de los cuales han enfermado por su heroica dedicación. Todos los países se han visto desbordados especialmente los peor equipados sanitariamente y con un sistema de bienestar más frágil.

    En la década posterior a la crisis, el poder y los derechos de los trabajadores han seguido deteriorándose, al mismo tiempo que la brecha social ha continuado ensanchándose con unos trabajadores jóvenes cada vez más precarios.

    Las instituciones financieras del Estado van a ser clave a la hora de implementar las políticas de avales aprobadas por los Gobiernos para que fluya el crédito a las empresas.

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