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Paraísos fiscales con goteras

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Marzo 2013 / 1

Informáticos rebeldes han hecho más por cercar a los refugios del dinero que huye del fisco que ninguna proclama solemne de las autoridades. Los mandatarios más influyentes prometieron en 2009 acabar con los paraísos fiscales. Pero sus palabras se las llevo el viento.

Los mandatarios más influyentes prometieron en 2009 acabar con los paraísos fiscales. Pero sus palabras se las llevó el viento.

Tras la proclama solemne contra estos escondites que guardan el dinero que huye del fisco, apenas quedó una “lista negra” sin efectos prácticos: siguen operando casi como si nada. El último informe de Tax Justice Network estima que hasta 26 billones de euros descansan en paraísos fiscales: la mitad del PIB mundial.

Y sin embargo, estos agujeros negros nunca habían estado tan amenazados. Pero no por las autoridades, sino por la acción directa de los informáticos, que han desencadenado un ‘tsunami’ con réplicas muy importantes en España.

Informáticos rebeldes han hecho más por cercar a los refugios del dinero que huye del fisco que ninguna proclama solemne de las autoridades

Heinrich Kieber, extrabajador del banco LGT (Liechtenstein), entregó a Alemania datos de 5.828 clientes, uno de los cuales era el padre de Artur Mas.

Y Hervé Falciani, que trabajaba en el banco HSBC en Suiza, regaló a Francia un listado con 130.000 cuentas, que incluía a 3.000 acaudalados españoles.

Christine Lagarde, entonces al frente de la economía francesa y hoy jefa del Fondo Monetario Internacional, distribuyó la Lista Falciani entre los colegas de la UE. Y ahí quedó claro que el sur de Europa’is different’.

El Gobierno griego se tragó la lista y ahora que finalmente ha emergido se ha visto que incluía a familiares nada menos que del ministro de Economía.

España se supone que la ha utilizado para fomentar la regularización. Pero sigue guardada bajo siete llaves y sólo ha trascendido que incluía a la familia Botín, que tenía 900 millones en Suiza.

Cuando Falciani pisó España en  viaje privado, fue detenido y encarcelado seis meses. Suiza quiere la extradición y el insólito gesto de la banca suiza de detallar tan exhaustivamente las cuentas del extesorero del PP Luis Bárcenas se interpreta como una represalia porque el informático sigue en España.

Falciani pasa el día rodeado de policías; Kieber vive escondido. Pero los clientes de los paraísos fiscales nunca habían tenido tanto miedo a ser descubiertos.