Pere Rusiñol

  • Socio fundador y redactor de la revista Alternativas Económicas. Ha trabajado en El País y en Público. Compagina con su trabajo en la revista Mongolia donde es responsable de la sección Reality News

  • Publicaciones del autor

    Ernesto Ekaizer disecciona la causa contra el mayor Trapero.

    La primera mujer ministra de España abrió carpetas que tardarían medio siglo en retomarse.

    La izquierda debería dejar de lado su agenda y asumir de una vez las recetas recomendadas por los grandes referentes globales. Los guardianes de la ortodoxia y los grandes actores del establishment hace mucho que vienen advirtiéndonoslo: Hay que evitar los experimentos con las cosas de comer y dejar la economía en manos de los que saben.

    Un trabajo extraordinario sobre la invención de los libros y su significado.

    Una guía para tejer los hilos de la sobreexcitada política española actual.

    Investigación crítica sobre la industria global de los grandes monocultivos.

    Un fondo mutuo impulsado por la Fundación Finanzas Éticas moviliza recursos económicos de apoyo a las empresas del sector.

    Los gurús del management también urgen a abrazar buenas causas.

    No es común que los ganadores del Premio Nobel escriban un libro con la humildad que muestran en su último trabajo los economistas Abhijit V. Banerjee (Bombay, 1961) y Esther Duflo (París, 1972), ganadores del máximo galardón junto con Michael Kremer en 2019.

    La Renta Básica Universal (RBU) es una de las propuestas sobre las que más se ha debatido en los últimos meses como una idea a tener en cuenta para afrontar los estragos de la covid-19, pero a menudo sin que quede demasiado claro sobre qué se está hablando exactamente. Esta imprecisión ha provocado que su utilice el mismo concepto para referirse a cuestiones muy distintas, lo que ha dado origen a múltiples malentendidos, sobre todo al confundirse en ocasiones RBU e Ingreso Mínimo Vital (IMV), en el que España ha sido pionero pero que responde a una lógica muy distinta.

    ¿Una deuda europea común? Ya nadie apostaba por ello. Pero la gravedad de la crisis la ha acabado haciendo posible, con la pareja  franco-alemana como gran motor, junto a los países del sur y muy singularmente España, del histórico acuerdo de la UE el pasado 21 de julio, que no solo acordó movilizar una ingente cantidad de recursos a la reconstrucción, sino que supone un gran salto adelante en la construcción europea al financiar el fondo creado para ello, de 750.000 millones, con emisiones de deuda conjunta. 

    La larga etapa neoliberal, que arrancó en la década de 1980 impulsada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, instaló como hegemónico el marco de bajadas generalizadas de impuestos, lo que ha tenido como consecuencia a largo plazo enormes dificultades presupuestarias de los Estados, cotas de endeudamiento público que la misma ortodoxia económica considera inasumibles, recortes en el estado de bienestar y, como resultado de todo ello, un gran aumento de la desigualdad, que no supone solo un problema de orden ético o moral, sino que según muchos economistas tiene efectos perjudiciales para el conjunto de la economía.

    Guía para asomar la cabeza en los buscadores.

    El serbioestadounidense Branko Milanovic, profesor de la gran universidad pública de Nueva York (CUNY), es un economista muy reconocido y quizá la mayor autoridad mundial sobre desigualdad. Pero en este luminoso libro muestra que es mucho más: es también un gran pensador y un extraordinario polemista.

    Un exteniente advierte de las simpatías por Vox.

    Una invitación a descubrir a Simone de Beauvoir, gran figura del siglo XX.

    Solo tres corporaciones aprueban en el reputado ‘ránking’ del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, que analiza el cumplimiento de la ley de información no financiera.

    La historia de la humanidad a través de una pregunta: ¿es posible alcanzar la felicidad?

    Un recordatorio en primera persona del durísimo mundo previo al Estado de bienestar.

    Es la solidaridad, estúpido!”. Casi tres décadas después del famoso (y tantas veces manoseado) latiguillo “¡Es la economía, estúpido!”, la fórmula secreta que permitió a Bill Clinton apartar de la Casa Blanca a George H. Bush, resulta que el elemento clave cuando las cosas van mal dadas de verdad es, en realidad, la solidaridad.

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