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Telefónica, el conflicto continúa

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Marzo 2016 / 34

Un acuerdo a medias: Mientras los sindicatos mayoritarios UGT y CC OO llegan a un acuerdo, los obreros del Correscales siguen buscando mejoras.

PROTESTA: Manifestación contra la precariedad laboral coincidiendo con el Mobile World Congress  FOTO: A. BOSCH

El conflicto de los trabajadores de Telefónica volvió a ser noticia el pasado mes de febrero, después de meses de la última huelga. Una parte de los trabajadores volvió a las calles en la carrera de relevos Correscales, que comenzó en Bilbao y culminó en el World Mobile Congress de Barcelona. Lo hicieron pese al acuerdo firmado el mismo mes entre los sindicatos mayoritarios Comisiones Obreras y UGT con las empresas subcontratistas de la compañía. El acuerdo prevé que a partir de diciembre de este año las contratas tengan en plantilla al 70% de los autónomos (actualmente es al revés, el personal propio es de cerca del 30%). Ponen hasta 2018 como fecha límite. Además, prevén que el trabajo en festivo se remunere con 65 euros y que se libre otro día de la semana a elección del operario, y limitan la jornada laboral anual de acuerdo con lo que establecen los convenios provinciales.

El sistema de subcontratas, que no es exclusivo de Telefónica ni del sector de las telecomunicaciones, funciona como un pez grande que se come al chico, que a su vez se come otro pez, que come algas. Tiempo atrás, los trabajadores formaban parte de las compañías, y tenían un contrato ligado a un convenio laboral sectorial. Pero eso se terminó. Esos trabajadores fueron despedidos y algunos formaron empresas que dan servicios a las empresas madre, que a su vez para hacer el trabajo subcontratan autónomos, que a su vez puede que sean el último eslabón o que subcontraten, otra vez, a otras personas en precario, que son las que realizan el trabajo (véase la tribuna aparte). 

Telefónica dio el conflicto por cerrado y aduce que, aunque no era culpable porque el conflicto se planteaba con las empresas subcontratadas, ha realizado muchas mejoras en pro de los trabajadores. CC OO también se da por satisfecha, al haber conseguido “casi la totalidad de lo que pedían los trabajadores”.

Pero… No todo acaba aquí ni es tan sencillo. Los empleados, autónomos o de subcontratas, secundados por sindicatos minoritarios como Confederación General del Trabajo (CGT), no se quedaron conformes. ¿Por qué? Hay varios motivos.

 

MEJORÍA, A MEDIO PLAZO

“Después de la huelga sufrimos 70 despidos de las contratas”, explica Javier Marco, uno de los portavoces del grupo. “Eso es represión, por haber efectuado la huelga. Ellos han dicho que esos despidos los tenían que hacer igualmente y echaron también a gente que no había participado en la huelga. Pero sabemos que hay gente vetada, que no podrá volver a trabajar en el sector porque habían sido muy visibles durante la huelga. No les dan una acreditación, que otorga Telefónica, y sin la cual no pueden trabajar”.

Otro motivo era dar visibilidad al sistema de subcontratación, que por un lado no corresponde solamente a Telefónica y que, por otro, no se confía en que se aminore en Telefónica, en los términos acordados con los sindicatos mayoritarios. 

Para el Col.lectiu Ronda, no es seguro que el acuerdo se cumpla

El referente es Vizcaya, donde los trabajadores han sido contratados

La subcontratación está extendida en las grandes empresas

“Los problemas del sector que atañen a la precariedad laboral siguen presentes”, señala Jordi Juan, abogado del despacho Col.lectiu Ronda, que lleva los casos de los obreros del Correscales. “Desde el año 1996 cada prejubilado a precio de oro de Telefónica se traduce en un aumento de los trabajadores de las contratas, que a su vez también son despedidos e invitados a ser autónomos. Hoy no entendemos por qué hay que dar tiempo a la empresa.

Nuestro referente es lo que han conseguido los trabajadores en Vizcaya. Allí, de 102 autónomos, 101 han pasado a formar parte de la plantilla de las contratas en el momento mismo en que se firmaba el acuerdo. En Barcelona, el acuerdo habla de “recurso propio”, pero ¿qué efectividad tiene?, ¿qué penalización hay ante su eventual incumplimiento? Si soy un autónomo: ¿cómo insto el cumplimiento? Luego están las condiciones concretas de precariedad en el sector, que tampoco están en el acuerdo  y no se dan soluciones especificas”.

Además, los trabajadores exigen que se cambien las condiciones del llamado “contrato bucle”. Este contrato mercantil entre Telefónica y las subcontratas establece un pago por puntos. Hay unas condiciones cualitativas (que la atención esté bien valorada, que todo esté correcto al 100%, etc.) que ganan puntos. Se penaliza con multas a los trabajadores si no lo han hecho completamente bien (véase la explicación en la tribuna). Los criterios se han establecido de manera que quienes trabajan casi siempre salen perdiendo dinero.

 

SINDICATOS DE CLASE

En CC OO explican que ellos hacen todo lo posible por mejorar la situación de todos los trabajadores, pero que cuando las empresas hacen contratos mercantiles, no les corresponde a ellos actuar, porque se trata de autónomos y no trabajadores. 

Con el sistema de puntos es muy fácil que el obrero pierda

Incluso los contratados de las subcontratas trabajan en precario

Los huelguistas tienen más motivos. Reclaman que se cumpla el “Compromiso de las Escaleras”, un convenio firmado por políticos de varios ayuntamientos y el comité de huelga el año pasado, en el que los ayuntamientos se comprometían a no trabajar con empresas que externalizaran plantillas con subcontratación forzada y que no aseguraran condiciones de trabajo dignas. Esto sigue sin cumplirse.

Además, aprovecharon el Correscales para recaudar el dinero que se pidió prestado para que los trabajadores con más dificultades, que no fueron remunerados durante la huelga, pudieran seguir teniendo cubiertas sus necesidades básicas. 

Con o sin Correscales, el sistema de subcontratación sigue siendo lo más común en el mundo empresarial. 

 

LA VIDA DEL AUTÓNOMO

El último eslabón, en primera persona

Los que realmente trabajan sin descanso son los que perciben menos dinero.

“Soy instalador eléctrico autorizado, miembro del Gremio de Instaladores de Barcelona”, se presenta Juan, un ex trabajador falso autónomo de Cobra, empresa subcontratada de Telefónica justo antes de comenzar el Correscales, la carrera de relevos que fue desde Bilbao hasta Barcelona. Juan es un nombre ficticio. Prefiere que no aparezca su nombre real por temor a represalias. Trabajaba como autónomo para Cobra, pero después de la última huelga a Telefónica, en junio pasado, fue despedido. Ahora trabaja, ya contratado y no como autónomo, para otra subcontrata de otra compañía de telecomunicaciones.

La historia de Juan es como la de muchos otros trabajadores. “En Cobra buscaban gente cualificada, y me presenté”, explica. “Nos decían que nos impartirían unos cursos, que podíamos llegar a facturar bastante dinero, que ellos ponían o alquilaban el material” y que nos convertiríamos en emprendedores. Nos proporcionaron un gestor y nos recomendaron que pidiéramos un préstamo ICO, o que les alquiláramos [el material]. Te lo ponen muy bonito. Invertí 12.000 euros para la furgoneta; la escalera, que tiene más de seis metros, y la fusionadora, que es una máquina muy cara, se la alquilaba por cerca de 4.500 euros. Al final, terminaba cobrando 800 euros, sin incluir los gastos de gasolina, de aparcamiento, etc. Además, ellos tienen una forma de pago a seis meses vista. Bajo el sistema del confirming, un banco te asegura que cobrarás, y si no puedes aguardar, te quitan el 5% y te lo avanzan. Además, te retienen otro 5%, que te devuelven al cabo de un año, también por confirming. Y a su vez, había otra tercera forma de sacarte dinero. Cuando haces un trabajo al cliente, le llaman y le piden que califique el trato, el trabajo y, entre otras cosas, a Movistar. Si en el promedio de esas cualificaciones sacabas menos de 8,9 te sancionaban restando el 5%. Y como Telefónica tiene a mucha gente cabreada, si alguien calificaba a la compañía con un 4 ya estabas por debajo y te sacaban otro 5%. Al final perdías un 15%. Después estaban las supervisiones. Iban a hacer visitas, y si no habías puesto una grapa, una etiqueta, las sanciones eran de 400 a 500 euros”.

Juan trabajaba de 7 de la mañana a 1 de la madrugada por 800 €

Juan salía de casa a las siete de la mañana y volvía a la una de la madrugada, de lunes a domingo. Si no hacía todo lo que le exigían, le despedían. Lo hicieron igualmente después de la huelga, pero él los denunció. La compañía prefirió llegar a un acuerdo, le dieron más dinero del que le habría correspondido si hubiera estado contratado, pero siguió teniendo deudas, por la cantidad de tiempo que había pasado en huelga; es decir, sin trabajar. 

“En Cobra hay 30 trabajadores fijos y unos 250 autónomos. Son autónomos de la contrata, y esos autónomos pueden tener también otros autónomos”, agrega Juan. “Ahora trabajo para otra empresa y tengo un salario mínimo establecido, pero veo que todas las compañías telefónicas siguen más o menos la misma táctica. Se supone que trabajas  40 horas pero terminan siendo 50 o 60. Hace falta un convenio único de telecomunicaciones”.