Accede sin límites desde 55 €/año

Suscríbete  o  Inicia sesión

‘Trumponomics’: vienen curvas

Comparte
Pertenece a la revista
Diciembre 2016 / 42

Incertidumbre: El programa económico del presidente electo gira en torno a dos ejes: la bajada de impuestos y el aumento del gasto para estímular la actividad. Los expertos vaticinan un regreso de la inflación y una subida de los tipos de interés.

Trump se dirige a sus partidarios en Phoenix (Arizona) durante la campaña electoral. FOTO:  Gage Skidmore

¿Cómo será la política económica de Donald Trump? Aún se conocen pocos detalles, pero las promesas electorales y sus primeras declaraciones como presidente electo dejan entrever una explosiva combinación de políticas neoliberales, proteccionistas y de estímulos al crecimiento. Por lo pronto, la mayoría de economistas vaticina que el aumento del gasto público y la bajada de impuestos anunciados por el magnate neoyorquino provocarán, por primera vez desde el estallido de la crisis, un rebrote de la inflación y una subida de los tipos de interés. Las consecuencias de un cambio de tal magnitud en la economía mundial son imprevisibles.

Está por ver si, una vez instalado en la Casa Blanca, Trump decide mostrar su lado más pragmático o si se empeña en hacer realidad sus propuestas más radicales. Lo más probable es que haga las dos cosas al mismo tiempo. Para empezar, el presidente electo cuenta con la ayuda de la mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso para sacar adelante su agenda, en especial las reformas financiera y fiscal. Y aunque en un principio pueda parecer contradictorio, encontrará aliados entre los demócratas a la hora de aprobar las restricciones al libre comercio con otros países o los ambiciosos planes de inversión en infraestructuras que anunció durante la campaña. 

En la primera intervención pública tras su victoria electoral —un vídeo de apenas tres minutos de duración difundido el 21 de noviembre a través de Youtube—, el presidente moderó el discurso incendiario exhibido durante su pugna electoral con Hillary Clinton y dio algunas pistas de por dónde irán sus primeras medidas. Estos comentarios y las promesas electorales hechas durante la campaña permiten vislumbrar cuáles serán los ejes de su presidencia en materia económica.
 

COMERCIO INTERNACIONAL

Uno de los pilares de la campaña de Trump fue su oposición a los tratados de libre comercio. Su promesa de devolver a EE UU los puestos de trabajo presuntamente exportados a otros países por culpa de esos acuerdos contribuyó decisivamente a su victoria electoral en Estados clave como Ohio, Pensilvania, Michigan y Wisconsin, cuyos trabajadores industriales se cuentan entre los grandes perdedores de la globalización. Sin ellos, su victoria hubiera sido imposible.

En el vídeo emitido el 21 de noviembre, Trump anunció la retirada inmediata del acuerdo firmado por Barak Obama con 12 países de la cuenca del Pacífico, que calificó de “desastre potencial” para EE UU, y su intención de sustituirlo por pactos bilaterales. El presidente electo también quiere reformar el tratado de libre comercio firmado en 1992 con México y Canadá y se da por hecho que suspenderá la negociación con la Unión Europea del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (conocido por sus siglas en inglés, TTIP).

El plan para sus primeros 100 días como presidente, llamado Contrato de Donald Trump con el votante estadounidense, difundido en octubre, prevé denunciar a China por manipular en beneficio propio la cotización del yuan para hacer más competitivas sus exportaciones, extremo que ha sido negado en repetidas ocasiones por el  propio Departamento del Tesoro de EE UU. La medida supondría adoptar sanciones contra el gigante asiático y pondría a ambos países al borde de una guerra comercial. 

 

ENERGÍA

Uno de los planes de Trump que más preocupa a los defensores del medio ambiente y a gobiernos de todo el mundo es el de rebajar los límites a las emisiones de gases causantes del calentamiento de la Tierra. Su programa electoral prevé, sin dar detalles, la suspensión del pago a Naciones Unidas de miles de millones de dólares en planes de lucha contra el cambio climático. Trump no tendrá fácil cumplir su deseo de retirarse del Acuerdo de París, al menos de manera inmediata, porque éste estipula que ningún país firmante puede hacerlo antes de que se cumplan tres años de su entrada en vigor. Ello significa que tendrá que esperar, al menos, hasta el 5 de noviembre de 2019.

En su primera intervención televisada, el presidente electo sí anunció la cancelación de las restricciones a la extracción de gas y petróleo mediante fractura hidráulica (el método conocido como fracking) y de “carbón limpio” con el objetivo de crear “millones de puestos de trabajo con salarios altos”. Su intención es seguir adelante con la construcción de la cuarta fase del oleoducto Keystone, que conectaría la provincia canadiense de Alberta con el Estado de Nebraska. Los partidarios de concluir las obras defienden que el conducto ayudará a reducir la dependencia energética de EE UU, mientras que los ecologistas lo consideran una grave amenaza al medio ambiente.

 

INFRAESTRUCTURAS

Algunos aspectos del programa económico de Trump recogen ideas aplicadas durante el New Deal de Franklin D. Roosevelt en los años treinta del siglo pasado para salir de la Gran Depresión. Éste ha sido otro factor clave en su victoria sobre Hillary Clinton, una candidata vista por muchos como lejana a los intereses de los ciudadanos y demasiado cercana al establishment político-financiero. Trump ha prometido invertir en carreteras, puentes y líneas férreas para crear empleo de calidad y revitalizar la actividad económica. Ahí se va a encontrar con resistencias en su propio partido —el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConell, ha dicho que no lo considera una prioridad—, pero sí puede recabar apoyos de los demócratas. El equipo económico del nuevo presidente calcula que el Gobierno federal invertirá 550.000 millones de dólares en ese plan de estímulo.

El plan para sus primeros 100 días considera también recortar el gasto público mediante una moratoria de nuevos puestos de trabajo en la Administración pública y la no sustitución de los funcionarios que se jubilen (excluyendo las Fuerzas Armadas, la sanidad y la seguridad).

 

IMPUESTOS

Este es el capítulo en el que más contradicciones ha incurrido Trump y en el que ha mostrado su cara más neoliberal. Su equipo  ha puesto sobre la mesa un plan detallado de reforma fiscal, pero varias promesas hechas en el fragor de la campaña entraron en contradicción con el documento. El candidato republicano aseguró en varios actos electorales que bajaría los impuestos a las clases medias y los más desfavorecidos para subírselos a los más ricos. La idea fue muy bien recibida por sus votantes, como muestran las encuestas efectuadas a pie de urna. Sin embargo, algunos expertos subrayan que su reforma fiscal va precisamente en la dirección opuesta, pues beneficiará al 1% de la población con más ingresos y perjudicará a amplios sectores de la clase trabajadora, especialmente a los hogares uniparentales. 

El multimillonario neoyorquino es un firme convencido de que rebajar la carga fiscal de las empresas es el mecanismo ideal para incentivar la inversión privada y crear puestos de trabajo. En cumplimiento de esa teoría y siguiendo la estela marcada por Ronald Reagan en los años ochenta del siglo XX, la intención del nuevo presidente es recortar el impuesto de sociedades y el de los rendimientos del capital, así como eliminar el impuesto federal de sucesiones.

 

REFORMA FINANCIERA

La subida de las acciones de los bancos tras el triunfo electoral del multimillonario es la mejor señal de que el sector financiero cree que vienen buenos tiempos. A finales de noviembre se desconocían los planes de Trump en este terreno, pero durante la campaña electoral se mostró a favor de derogar la ley Dodd-Frank, aprobada para impedir que vuelvan a repetirse los excesos bancarios que provocaron el desastre de 2008. No va a ser fácil que lo logre, pues dar marcha atrás en la principal respuesta legislativa a la crisis entraría en contradicción con el mensaje antiestablishment del presidente y su ardiente defensa del ciudadano de a pie. 

 

EEUU

LOS ESTIGMAS DE LA CRISIS

 

Pobreza según origen

%

 

Parte de la población bajo el umbral de pobreza

Año 2015, en %

 

Evolución de la pobreza

Período 2007-2015, en %

Las desigualdades se ensanchan

Distribución por grupos según ingresos (incluidas las rentas del capital), en %

 

La clase media pierde terreno

Población adulta, en millones