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Unos presupuestos contra los parados

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Septiembre 2015 / 28

Recorte: El proyecto de presupuestos del Estado para 2016 comporta un severo recorte de las ayudas para los desempleados y un engaño a los pensionistas.

El proyecto de presupuestos de 2016 ha concitado la unidad de todos los grupos de la oposición. No es de extrañar. No forma parte del juego democrático limpio presentar las cuentas públicas antes de plazo con el fin de privar al próximo Ejecutivo que salga elegido de la elaboración del instrumento más importante para realizar su programa. 

A pesar de la tosca maniobra y de   la utilización de algunas cifras con fines  electoralistas, los presupuestos de 2016 llevan el sello del presidente del Gobierno, Mariano  Rajoy, y suponen una terrible continuidad de los anteriores. Esto significa de nuevo un castigo tremendo para centenares de miles de familias de parados y otro engaño encubierto a los pensionistas.

Los parados, de los que todavía hay nada menos que 5.149.000 en este país, son los que sufren el recorte más drástico. Las cuentas públicas prevén que el gasto para los desempleados para el próximo año se reduzca a 19.820 millones de euros, el 21,7% menos que el anterior. Llama la atención porque el mismo documento de los presupuestos de 2016 prevé una reducción del desempleo en 524.000 personas, lo que supone algo más del 10%. 

Rajoy siempre aplica la misma regla. Recortar las ayudas a los parados el doble de lo que disminuye su número. El año pasado ya hizo lo mismo. Ante una previsión de reducción del número de parados del 7,8%, decidió rebajar  las ayudas en un 14,9%. Este es un aspecto muy dramático ante el deterioro que está sufriendo este colectivo. Actualmente, hay más de 1,6 millones de parados sin cobertura, medio millón más que en 2011. Ahora, el 55,7% de los parados tienen algún tipo de prestación, cuando hace cuatro años la obtenía el 65%, como señala el Grupo de la Izquierda Plural en enmienda a la totalidad.

El resultado es que en 2015 hay más de 700.000 familias que no reciben ningún tipo de ingresos, 200.000 más que cuando Rajoy llegó al poder. La única contrapartida positiva en el campo laboral es el aumento de los fondos destinados al fomento del empleo hasta 5.215 millones, lo cual supone el 9,9% más que en 2015, pero el 29% menos que en 2011.

El presidente del Gobierno ha alardeado de que la partida de gasto más elevada es la dedicada a pensiones. “La única partida de los presupuestos que en un momento de gravísima dificultad no ha bajado nunca ha sido la de las pensiones. Además, ha sido la que siempre ha subido”. Efectivamente, el gasto en pensiones no ha cesado de crecer. Para el próximo ejercicio está previsto un gasto de 135.448 millones de euros, que representa un aumento del 2,9%. 

Las ayudas a los parados se reducen el 21,7%

Las pensiones suben gracias al Fondo de Reserva ones se basa financia

Pero el presidente no ha contado dónde estaba el truco que ha permitido estas subidas del gasto teniendo en cuenta el práctico estancamiento de los ingresos. Durante 2015, los ingresos sólo están creciendo a un ritmo del 0,8% a pesar de que la afiliación lo hace al 3,4%. La explicación de cómo se ha llenado el agujero es bien sencilla y se llama Fondo de Reserva de las Pensiones. Desde su llegada al poder, el Gobierno se ha comido 37.700 millones de este fondo que se había acumulado prudentemente durante los años anteriores. Fue la mejor herencia que recibió el Partido Popular, de la que nunca habla.

Hay que señalar, además, que la cantidad detraída del Fondo de Reserva ha sido muy superior al aumento del gasto en pensiones entre 2011 y 2015, que ha sido de 19,44 millones. Todos los alardes sobre el gasto en pensiones deberían ir acompañados de una explicación del origen del dinero. Está claro que el aumento del empleo no ha sido suficiente debido a que su baja calidad apenas supone un aumento de las cotizaciones.      

El Gobierno debería aclarar qué pasará cuando se acabe el Fondo de Reserva, del que ya sólo quedan 39.500 millones. Ahora está planteando que las pensiones de viudedad y orfandad se paguen con impuestos. La iniciativa presenta muchos interrogantes. Puede ser un refuerzo del sistema si no se recortan los derechos de las viudas, pero también podría ser un instrumento para su discriminación.

Todo lo relativo a pensiones requiere un consenso de  los partidos, sindicatos y entidades sociales. Aunque los presupuestos de 2016 se quieren caracterizar por su gran contenido social, la realidad es bien distinta. El total de recursos destinados al llamado gasto social permanece estancado en 180.840 millones de euros, lo mismo que el año anterior, pero es inferior en 2.500 millones al de 2011. 

Dentro del gasto social, llama la atención la congelación de los recursos destinados a la vivienda, que se limitan a 585 millones, menos de la mitad de los empleados por el anterior Gobierno socialista.  La pobre asignación destinada a la vivienda parece ignorar el drama de los desahucios que ha vivido este país en los últimos años. Según la reciente información del Banco de España, el número de desahucios ejecutados por vía judicial en 2014 ascendió 17.113, un número similar al del año anterior.

Los presupuestos para el próximo año tampoco representan un estímulo para la economía productiva (agricultura, industria, transporte, infraestructuras e investigación y desarrollo), que en su conjunto contará con unos recursos de 28.373 millones de euros, el 6,6% menos que el presente año y el 13% menos que en 2011. Las dotaciones para agricultura e industria y energía caerán el 13,3% y 9,5%, respectivamente.  Ninguna sensibilidad para frenar la imparable pérdida de empleo industrial, la mayor de la UE, que ha pasado de representar el 27%  del empleo total al 18%.

Los recursos previstos para investigación, desarrollo e innovación civil ascienden a 5.793 millones de euros, lo que supone un raquítico aumento de del 2,2%, pero que es inferior en un 23% a la cantidad invertida en 2011. 

Congelados los fondos para la vivienda

El gasto de la deuda supone el 9,5% del total

A pesar de la bajada de los tipos de interés, la factura de la carga de la deuda pública ascenderá a 33.490 millones de euros, el 5,6% menos que este año, pero supondrá el 9,5% de todo el gasto.
Como en los años anteriores, los presupuestos siguen reflejando una fuerte limitación por la falta de ingresos públicos para atender las necesidades de los ciudadanos y de la economía. Los ingresos públicos en España representaron el 37,8% del PIB, muy por debajo de la media europea del 45,2% y de los ingresos de otros países; por ejemplo, Grecia (45,8%) e Italia (48,1%). 

Para el próximo año, los ingresos previstos ascenderán a 214.055 millones, lo cual representa un escuálido 0,6%. El PSOE ha calificado de “insolidarios” los próximos presupuestos ya que “regalan”, 5.000 millones a las rentas más altas, que son precisamente los que se quitan a los desempleados.