Accede sin límites desde 55 €/año

Suscríbete  o  Inicia sesión

Estupendas reformas con efectos terribles

Comparte
Pertenece a la revista
Abril 2016 / 35

Sin reforma laboral, España tendría 400.000 empleos... ¡menos! Lo dice Bruselas, que a la vez alerta del incremento de la pobreza y el riesgo de exclusión que está comportando el aumento de empleos temporales y a tiempo parcial involuntarios.

En su Informe sobre España 2016, difundido el pasado febrero, la Comisión Europea echa otro capote a las reformas emprendidas bajo su propia inspiración por el Gobierno de Mariano Rajoy. Ya no hace falta crecer al 2% para generar empleo, y con los menores costes laborales, somos más competitivos.

Sin embargo, la letra y la música del citado documento, un examen exhaustivo sobre cómo prevenir y corregir los desequilibrios de la macroeconomía española, no acaban de casar. O eso se desprende de algunas reflexiones que formula el gobierno de la Unión. Veamos: Bruselas dispara la alarma sobre el riesgo de exclusión, y más entre quienes han encontrado  empleo: el 12,6% de los ocupados vive en riesgo de pobreza.

Bruselas vincula “el aumento de la pobreza entre los ocupados” al “fuerte aumento del trabajo parcial involuntario” y también al “elevado porcentaje de trabajo temporal”, “los más altos de la Unión Europea”. La proporción de empleados a tiempo parcial era del 14,5% en 2012 y pasó al 15,6% en 2015. El de temporales subió del 23,4% al 25,7%. La cuestión es que la pobreza entre los primeros dio un salto del 18,7% al 22,9%. Y en el caso de los segundos, pasaron de 17,5% al 22,9% (la media europea es del 15,6%). “Junto con la moderada evolución de los salarios, ello contribuyó al aumento del número de ocupados pobres”, dice el informe. En 2013, éstos eran el 10,6% del total. La dualidad entre fijos y temporales  “repercute negativamente” en la cohesión social, apunta la Comisión.

Más. Bruselas alerta sobre la caída del umbral de ingresos con el que se mide la pobreza, dada “la caída brusca del nivel de vida”. Hace hace falta ser más pobre para ser considerado pobre. 
Más. Bruselas se inquieta por los “muy elevados” niveles de desempleo de larga duración y, sobre todo, de muy larga duración (más de dos años), por su incidencia sobre la pobreza. Casi el 60% de los parados de larga duración están poco cualificados (20 puntos menos que en la UE). El desempleo estructural corre el peligro de hacerse “crónico”, cuando reducirlo “aumentaría el crecimiento potencial del país”. De hecho, el fuerte aumento de la tasa de desempleo estructural a partir de 2007 “ha supuesto una reducción del crecimiento potencial de alrededor de 0,8 puntos porcentuales del PIB”.

Más. Bruselas se preocupa por el desacoplamiento entre la preparación de quienes buscan un trabajo y los perfiles que demandan las empresas. Esta distancia (Bruselas la llama “deterioro progresivo en el emparejamiento entre oferta y demanda”) se nota en especial desde 2010 y se suma a “la falta de eficacia” en la asistencia y apoyo que reciben los desempleados que buscan trabajo, “con el consiguiente aumento del desempleo estructural”.

Todos estos pellizcos al ejemplar alumno español, concluye el Ejecutivo comunitario, “dificultan el impacto potencial del crecimiento del empleo”. Aunque la economía y el empleo crezcan, el riesgo de pobreza va por libre.

Bruselas se contradice en sus conclusiones

Hay más pobres en el trabajo temporal y parcial

El porcentaje de personas en riesgo de exclusión social alcanzó el 29,2% en 2014, 4,8 puntos porcentuales sobre la media europea (y 1,3 millones de pobres más que en 2013). Para postre, la pobreza se ceba “de forma desproporcionada” entre inmigrantes, población gitana y las personas con discapacidad. Y la brecha entre los que tienen más y menos ingresos (6,3 puntos en 2013) hacen de España “el país donde más aumentó la desigualdad durante la crisis”.

Así que seguimos con la educación y la I+D como farolillos rojos, pues nuestro pecado original es la baja productividad. “El bajo nivel medio de las cualificaciones de la mano de obra dificulta la transición hacia actividades de mayor valor añadido”. Pero en el ruido del debate político ni se molestan en dar la tabarra con el cambio de modelo productivo.