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Septiembre 2015 / 28

El FMI vaticina que la economía española perderá fuelle según se acerque el final de la década. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó en agosto su informe sobre España, en el que analiza la marcha de la economía, pronostica la evolución de la actividad de aquí a 2020 y ofrece sus recomendaciones al Gobierno. Como buen miembro de la troika, el FMI da su apoyo a la política de austeridad del Ejecutivo de Mariano Rajoy y destaca los frutos que, a juicio de sus expertos, ha dado la reforma laboral puesta en marcha en el año 2012.

Aunque sus cálculos no son infalibles, el guardián de la ortodoxia económica es de los pocos organismos que tiene medios técnicos y humanos para hacer predicciones a largo plazo. Éstas nos permiten hacernos una idea aproximada de cómo irán las cosas en los próximos cinco años.
El informe comienza describiendo la situación actual y destaca que la economía española está siendo impulsada por el viento de cola, es decir, por la depreciación del euro frente al dólar, la política expansiva del Banco Central Europeo (BCE) y la caída del precio del petróleo. La balanza por cuenta corriente mantiene un pequeño superávit y las condiciones de financiación para el Estado siguen siendo muy favorables. El sector privado, por su parte, ha conseguido reducir su deuda, y los bancos han comenzado a dar nuevos créditos. 

A juicio del FMI, la reforma del mercado laboral y la moderación salarial han contribuido a reducir el paro y recuperar competitividad. La institución que dirige Christine Lagarde subraya el reciente aumento en el ritmo de creación de empleo, pero recuerda que sigue habiendo más de cinco millones de parados y que los nuevos puestos de trabajo son con frecuencia temporales y a tiempo parcial.

La aprobación de reformas como la ley de unidad de mercado y la disciplina fiscal mantenida por el Gobierno han ayudado a recuperar la confianza de los inversores y de los consumidores, dicen los expertos del Fondo. Las exportaciones seguirán creciendo más que las importaciones en los próximos cinco años, por lo que la década terminará con un superávit comercial del 3,8% del PIB.

Hasta aquí las buenas noticias.

En línea con la lentificación de la economía mundial, parece que la recuperación española va a enfriarse nada más comenzar. Según los cálculos del FMI, el PIB tocará techo en 2015 con un crecimiento del 3,1% (su ritmo más alto desde 2007, el ejercicio inmediatamente anterior al estallido de la crisis), e irá ralentizándose año tras año hasta cerrar 2020 con un avance del 1,8%. El paro, que cerrará 2015 en el 22% de la población activa, bajará hasta el 15,8% a finales de la década, la tasa más baja desde 2009, pero aún lejos del histórico 8,26% del año 2006. 

El FMI advierte contra la marcha atrás en la austeridad

En el apartado de recomendaciones no hay sorpresas: más disciplina fiscal y más reformas para eliminar “rigideces estructurales”. Adentrándose en el terreno político, el organismo con sede en Washington alerta de lo que llama un “riesgo clave”: la posibilidad de que una marcha atrás en las reformas de los últimos años alimente la incertidumbre y ponga en peligro la recuperación, especialmente si se deteriora la coyuntura internacional. Es una clara advertencia ante el auge electoral de partidos críticos con la austeridad a ultranza defendida por el FMI.