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Volantazo de los bancos centrales

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Julio 2022 / 104

El precio del dinero sube para frenar una inflación desbocada. Los hogares comienzan a notar el impacto.

Todo sube: la electricidad, la gasolina, los alimentos... y ahora también los tipos de interés. El miedo a la inflación ha llevado a los bancos centrales a dar un giro de 180 grados: de poner todo su esfuerzo al servicio de la recuperación económica poscovid han pasado, casi en un abrir y cerrar de ojos, a elevar el precio del dinero para frenar la inflación.

Es una mala noticia para los hogares, especialmente para aquellos con un crédito hipotecario a tipo de interés variable, que en España son más de 4 millones. El euríbor, indicador de referencia para ese modelo de préstamos, no deja de subir desde abril, cuando abandonó el terreno negativo por primera vez en seis años. El 17 de junio alcanzó el 1,124%, su nivel más alto en una década. La subida impacta directamente en el bolsillo de los hipotecados, obligados a destinar un porcentaje mayor de sus ingresos a pagar los préstamos cuando toque revisar el tipo de interés. Eso significa recortar gastos en otros bienes como automóviles, ropa o alimentos.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula que la hipoteca media en España es de 140.000 euros a 20 años. Si se toma como referencia un interés de euríbor + 1,5%, una familia pagaba en enero —con el euríbor en torno a -0,5%—, un interés del 1% y una cuota mensual de 643 euros. Con un euríbor al 1%, el interés del préstamo variable sube al 2,5% y la mensualidad se incrementa hasta los 741 euros, 100 más que a principios de año, según cálculos de El Blog Salmón.

¿Cuánto durará esto?

La cuestión es saber si la inflación va a seguir tan alta y cuánto subirán los tipos de interés los bancos centrales para mantenerla a raya. En el supuesto de que el euríbor se elevase al 2%, por ejemplo, el pago mensual del préstamo hipotecario medio sería 200 euros superior al de principios de año. Si la situación se complicara y el euríbor subiera por encima del 5%, el 6% o el 7%, las cuotas mensuales podrían  llegar a duplicarse.

La incertidumbre está llevando a la mayoría de las familias  a pedir una hipoteca a tipo fijo. Aproximadamente, tres de cada cuatro hogares españoles optan por ese modelo, con un interés medio del 2,8%. Sin embargo, más del 75% de los préstamos hipotecarios en vigor tienen todavía un tipo de interés variable. 

La subida de los precios —provocada inicialmente por el aumento de la demanda tras los peores meses de la pandemia y las disrupciones en las cadenas mundiales de suministro—, se ha visto agravada por la guerra en Ucrania, de la que no se ve final. Ante el descontrol inflacionista, los bancos centrales han actuado casi al alimón para enfriar la economía. El objetivo: frenar la demanda de hogares y empresas y, con ello, los precios. El riesgo: pasarse de frenada y que el enfriamiento acabe provocando una recesión.

La tasa anual de inflación de la eurozona subió hasta el 8,1% en mayo, la más alta desde la creación de la moneda única, en 1999. Tras conocerse la noticia, el Banco Central Europeo (BCE) puso fin a las compras de deuda con las que ha contribuido a sostener la economía durante la pandemia y anunció que en  julio subirá en 25 puntos básicos sus tipos de interés, hasta el 0,25%. Ahí no se quedará la cosa: habrá otra subida en septiembre, de cuantía aún por determinar. 

Por su parte, la Reserva Federal decretó un incremento de su tipo principal de interés en 75 puntos básicos —el mayor desde 1994— para situarlo en un rango de 1,5-1,75%. La inflación de EE UU subió por encima de la europea: el 8,6% en tasa interanual. La Fed decidió también ir reduciendo los 9 billones de dólares en activos que ha acumulado durante la pandemia.

La misión de los bancos centrales es garantizar la estabilidad de los precios con un objetivo de inflación que suele rondar el 2%. Una escalada  como la que estamos viviendo no solo incrementa el coste de la vida, sino que erosiona los ahorros y los beneficios empresariales. Al encarecerse el crédito, los gobiernos tienen que destinar más dinero a pagar sus deudas y menos a gastos sociales como la educación y la sanidad.

¿Lograrán los banqueros centrales enfriar la economía y contener los precios sin provocar una recesión? Los pesimistas, una minoría a principios de año, van aumentando a medida que avanza el año. Habrá que prestar mucha atención a lo que suceda durante el verano.